Para que la medida funcione plenamente, Bolivia necesita cuatro cosas al mismo tiempo…###

JAVIER ALIAGA: “No era sostenible MANTENER LA SUBVENCIÓN AL DIÉSEL”

 

Para que la medida funcione plenamente, Bolivia necesita cuatro cosas al mismo tiempo: precios económicamente viables, acceso a divisas, apertura efectiva a importadores privados y reglas estables de competencia.

 

EDICIÓN 158 | 2026

Vesna Marinkovic U.

 

1Cuál es su criterio sobre la medida gubernamental de levantar el subsidio al diésel?

 

La dirección de la medida es económicamente correcta y necesaria, porque el esquema anterior ya no era sostenible. El subsidio generaba un costo fiscal y de divisas muy alto, incentivaba consumo excesivo, arbitraje, reventa y contrabando, y además no garantizaba abastecimiento. También hay que considerar el costo económico de las colas: horas perdidas, vehículos parados, menor número de viajes y mayores costos logísticos. Por tanto, el precio subsidiado no reflejaba el verdadero costo que enfrentaban transportistas y productores. Eso no significa que el ajuste no tenga costos. En el corto plazo puede aumentar costos de transporte, agricultura, construcción y logística. Por eso la corrección debe acompañarse con transferencias focalizadas y temporales a los hogares vulnerables, en lugar de volver a subsidiar indiscriminadamente cada litro consumido. La gradualidad puede ser útil, pero debe tener una trayectoria clara. Si el ajuste es demasiado lento, se mantiene la escasez y el incentivo al arbitraje.

 

2Debería también levantarse el subsidio al gas?

 

Si hablamos de gasolina, existe un problema parecido al del diésel y, en el mediano plazo, también debería avanzarse hacia precios más realistas. Pero no necesariamente con la misma velocidad ni al mismo tiempo. Primero hay que evaluar inflación, transporte público y capacidad de compensación social. Si hablamos de gas natural, la situación es distinta. El gas es insumo de generación eléctrica, industria y hogares. Una subida abrupta podría trasladarse a electricidad y producción. Por eso sería mejor una reforma gradual y segmentada: proteger el consumo residencial básico y revisar progresivamente los precios para grandes consumidores e industrias. Además, mantener gas muy barato para generación eléctrica reduce los incentivos para desarrollar renovables, eficiencia energética y almacenamiento.

 

PERFIL

Javier Aliaga, economista, PHD, investigador senior asociado del Instituto de Estudios Avanzados en Desarrollo( INESAD) de La Paz.

 

“El subsidio generaba un costo fiscal y de divisas muy alto, incentivaba consumo excesivo, arbitraje, reventa y contrabando, y además no garantizaba abastecimiento…”

 

3El sector del transporte pide rebajar los fletes. ¿Cuál es su opinión?

 

Hay que partir recordando que entre 1992 y 2026, un vehículo de transporte pesado pudo haber recibido un beneficio por combustible subsidiado de orden de Bs 700.000 a Bs 1,2 millones. El sector tubo un importante beneficio en el tiempo y ahora es necesario ajustar el costo para retomar la estabilidad del país. Sin embargo, el aumento del diésel no debería trasladarse automáticamente y en la misma proporción al precio del transporte. El combustible es sólo una parte del costo total de un transportista. También existen salarios, mantenimiento, neumáticos, seguros, depreciación, financiamiento y peajes. Por eso cualquier ajuste de tarifas debería basarse en una estructura técnica de costos. Además, si desaparecen las colas, el transportista también pierde menos tiempo, hace más viajes por día y mejor utilización del vehículo. Lo correcto sería revisar técnicamente los fletes según tipo de transporte urbano, interdepartamental y carga pesada. Tampoco sería conveniente retirar el subsidio al diésel y luego devolverlo permanentemente mediante compensaciones al transporte. Eso simplemente cambiaría el nombre del subsidio. Si existe apoyo, debería ser temporal, focalizado y decreciente.

 

4Esta medida logrará mejorar el abastecimiento de diésel en Bolivia?

 

Puede mejorar el abastecimiento, pero por sí sola no garantiza que desaparezcan las filas. Al reducir la diferencia entre el precio interno y el internacional, disminuyen los incentivos a la reventa, el contrabando y el consumo artificialmente elevado. También se reduce la presión financiera sobre el Estado. Además, un precio más cercano al costo económico permite que importadores privados puedan participar. Con un precio extremadamente subsidiado era muy difícil competir con YPFB. Sin embargo, la entrada privada no será inmediata. Los importadores necesitan capital de trabajo, dólares, almacenamiento, cisternas, contratos, permisos y reglas estables. Y si los privados deben conseguir dólares en el mismo mercado boliviano tensionado, una parte del problema cambiario simplemente se traslada del Estado al sector privado. Por eso, para que la medida funcione plenamente, Bolivia necesita cuatro cosas al mismo tiempo: precios económicamente viables, acceso divisas, apertura efectiva a importadores privados y reglas estables de competencia.

 

El gas es insumo de generación eléctrica, industria y hogares. Una subida abrupta podría trasladarse a electricidad y producción.”

 

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