El valor de las exportaciones subió 55% entre enero y junio de 2026, pero el volumen físico cayó 19%. En minería, el motor de este repunte, el contraste es aún más marcado: 91,4% más en valor con 12% menos en volumen. El fenómeno no responde a una recuperación productiva, sino al alza de las cotizaciones internacionales de los minerales, según el Informe de la Fundación Milenio.


Bolivia cerró el primer semestre de 2026 con un salto en el valor de sus exportaciones que, a primera vista, sugiere una recuperación económica. Los envíos totalizaron 6.395 millones de dólares entre enero y junio, un 55% más que en igual período de 2025, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) recogidos en el informe sobre la Economía de Bolivia N°48, el análisis trimestral que elabora la Fundación Milenio y que fue publicado en agosto de 2026.

Sin embargo, detrás de esa cifra hay una tendencia menos favorable: el país exportó físicamente menos que el año anterior. El volumen total cayó 19%, de 4,65 millones de toneladas en el primer semestre de 2025 a 3,75 millones en el mismo período de 2026.

La brecha entre valor y volumen es todavía más pronunciada en el sector minero, que explica la mayor parte del repunte exportador. Las ventas externas de minerales pasaron de 2.326 a 4.452 millones de dólares —un incremento de 91,4%—, mientras que el volumen exportado cayó 12%, de 984.000 a 867.000 toneladas, de acuerdo con el mismo informe, que atribuye este comportamiento a las altas cotizaciones internacionales del oro, la plata, el estaño y el zinc, más que a un aumento de la producción minera boliviana.

Un superávit que depende de precios externos

El resultado combinado —más ingresos con menor actividad productiva— permitió que la balanza comercial de bienes pasara de un superávit de 138 millones de dólares en el primer semestre de 2025 a 1.656 millones en el mismo período de 2026, según cifras del INE citadas en el informe.

El propio documento advierte sobre la fragilidad de ese resultado: una eventual corrección de los precios internacionales de los metales podría reducir bruscamente los ingresos por exportaciones y volver a deteriorar el saldo comercial del país, tal como ocurrió en años anteriores cuando el ciclo de precios altos de materias primas (2006-2014) se revirtió.

El contraste con los hidrocarburos, por otro lado, confirma que el impulso exportador boliviano está hoy concentrado casi exclusivamente en la minería. Las exportaciones de gas natural y derivados cayeron 13% en valor y 39% en volumen en el mismo período, en línea con el descenso sostenido de la producción gasífera de los últimos años.

Qué significa para la economía boliviana

El aumento de las exportaciones mineras ha permitido a Bolivia registrar en el primer trimestre de 2026 un superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos de 783 millones de dólares, después de varios años de déficits continuos, según datos del Banco Central de Bolivia (BCB) incluidos en el informe. Ese resultado contribuyó, además, a la acumulación de reservas internacionales en un contexto en que el país enfrenta escasez de divisas y combustibles.

No obstante, el hecho de que la mejora responda a un "efecto precio" y no a un aumento de la producción nacional deja abierta una pregunta de fondo: si las cotizaciones internacionales retroceden, Bolivia podría volver rápidamente a los déficits comerciales que caracterizaron los últimos años, sin haber resuelto el problema estructural de fondo —la caída de los volúmenes físicos producidos y exportados por el país.



Fuente: El deber 




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