La Federación de Empresarios Privados de Cochabamba pidió al Gobierno suspender por seis meses la aplicación del cobro del gas al tipo de cambio flexible. Advierten que las facturas aumentaron entre 50% y 60%, lo que elevaría los costos de producción hasta en 16% y podría encarecer los productos entre 8% y 17%.


El nuevo esquema de cobro del gas natural para uso industrial, ajustado al tipo de cambio flexible, comenzó a golpear la estructura de costos de las empresas y amenaza con trasladarse al precio final de los productos. Ante este escenario, la Federación de Empresarios Privados de Cochabamba (FEPC) solicitó al Gobierno una pausa de seis meses en la aplicación de la medida para negociar un nuevo mecanismo de fijación de precios en bolivianos que evite un mayor impacto inflacionario.

El vicepresidente de la FEPC, Raúl Solares, explicó que la preocupación del sector no radica en el abastecimiento de gas, sino en la forma de facturación de los contratos industriales, que fueron suscritos en dólares al amparo de un decreto vigente desde 2008.

Con la entrada en vigor del régimen de tipo de cambio flexible, las empresas comenzaron a recibir facturas con incrementos de entre el 50% y el 60%, una situación que, según afirmó, pone en riesgo la competitividad de la industria nacional.

"El problema no es la provisión de gas. El problema es que los contratos están dolarizados y ahora se cobran al tipo de cambio flexible. Eso ha provocado un incremento muy importante en las facturas y, por consecuencia, en los costos de producción", señaló Solares en una entrevista con el programa Dinero.

De acuerdo con los datos recopilados por la federación entre empresas afiliadas, el incremento en la factura del gas representa un aumento de entre el 10% y el 16% en la estructura de costos de producción. Esa presión, advirtió, terminará reflejándose en el consumidor, con incrementos estimados de entre el 8% y el 17% en el precio final de diversos productos manufacturados.

El dirigente sostuvo que, en un contexto de pérdida del poder adquisitivo y desaceleración del consumo, trasladar esos costos al mercado podría provocar una mayor contracción de la demanda y alimentar las presiones inflacionarias.

Propuesta

Como medida inmediata, el empresariado planteó suspender durante seis meses la aplicación del nuevo esquema de cobro y mantener temporalmente el tipo de cambio utilizado cuando se firmaron los contratos, equivalente a Bs 6,96 por dólar. Durante ese período, la propuesta es trabajar conjuntamente con el Ministerio de Hidrocarburos, YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) en un nuevo decreto que permita "bolivianizar" el precio del gas industrial.

Entre las alternativas presentadas por la FEPC figura establecer un precio fijo en bolivianos con ajustes periódicos por inflación; una fórmula mixta que combine inflación y tipo de cambio; o un precio indexado a los valores de exportación del gas.

"Lo que buscamos es una fórmula más justa para las empresas y también para el Estado. Hay alternativas técnicas, pero necesitamos tiempo para construir una solución que dé estabilidad", sostuvo Solares.

Gobierno abre una mesa técnica

El empresario calificó como positiva la primera reunión sostenida con el Ministerio de Hidrocarburos. Según explicó, las autoridades reconocieron el impacto económico que la medida puede generar sobre la industria y se comprometieron a conformar una mesa técnica con participación de YPFB, la ANH y representantes del sector privado.

El objetivo inmediato será evaluar la posibilidad de establecer una pausa en la aplicación del nuevo mecanismo de cobro mientras se diseña una solución de largo plazo que permita adecuar los contratos vigentes.

Primeras facturas

Solares aseguró que varias industrias ya comenzaron a recibir las primeras facturas con el nuevo cálculo del tipo de cambio. Citó el caso de una empresa cementera de Cochabamba cuya factura mensual por consumo de gas pasó de aproximadamente Bs 3 millones a Bs 5 millones tras la aplicación del nuevo esquema.

A su juicio, si el tipo de cambio mantiene la tendencia alcista registrada durante julio, muchas industrias no podrán seguir absorbiendo el incremento y se verán obligadas a trasladarlo al consumidor desde agosto.

Sectores afectados

El impacto alcanza a una amplia gama de actividades industriales que utilizan gas natural como insumo energético. Entre ellas figuran las industrias cementeras, cerámicas, ladrilleras, farmacéuticas, fabricantes de bebidas, tuberías de PVC y agroquímicos, además de otras empresas manufactureras instaladas en Cochabamba.

Para el dirigente empresarial, preservar la competitividad de estos sectores será determinante para evitar una escalada adicional de precios en un momento en que la economía boliviana enfrenta presiones inflacionarias y una reducción del poder de compra de los hogares.

Mientras avanzan las negociaciones, la industria espera que el Gobierno acepte la pausa solicitada y abra el camino hacia una reforma que sustituya los contratos dolarizados por un esquema de cobro en bolivianos, con reglas claras y previsibles para el sector productivo.




Fuente: El deber 



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