La falta de cilindros de GLP se prolonga desde hace dos semanas y obliga a familias, comerciantes y restaurantes a recorrer la ciudad en busca del producto. En algunas tiendas la garrafa ya se comercializa hasta en Bs 40, casi el doble del precio oficial.
Antes de que amanezca por completo, las filas ya se forman. Hay vecinos que llegan con una garrafa vacía en la mano y otros que cargan la esperanza de encontrar gas antes de que se acabe el cupo. Dos semanas después de que comenzaran los problemas de abastecimiento de cilindros de GLP en Santa Cruz, la escena se ha vuelto cotidiana: largas esperas, recorridos por distintos barrios y un mercado informal que ya vende cada garrafa hasta en Bs 40, muy por encima del precio oficial de Bs 22,50.
Cada mañana, decenas de personas hacen fila frente a las distribuidoras con la esperanza de conseguir una garrafa con gas. Muchos dejan sus fuentes de trabajo, pagan transporte adicional y recorren varios puntos de la ciudad porque en sus barrios el camión distribuidor dejó de pasar hace semanas.
La escasez también abrió espacio al mercado informal. En distintas tiendas de barrio, el cilindro de GLP ya se ofrece entre 35 y 40 bolivianos, pese a que el precio oficial continúa fijado en 22,50 bolivianos. Algunos usuarios incluso denunciaron ventas de hasta Bs 50 cuando la oferta es aún más limitada.
Hogares obligados a buscar gas
La situación afecta principalmente a las amas de casa, que deben reorganizar sus jornadas para encontrar una garrafa. Vecinos de zonas como la avenida Beni, La Cuchilla y otros sectores denunciaron que hace semanas el camión distribuidor no ingresa a sus barrios, obligándolos a trasladarse hasta los centros de distribución.
Algunos reconocen que, cuando no consiguen GLP, recurren a cocinar con leña, mientras otros optan por pagar precios elevados para no quedarse sin combustible.
Restaurantes reducen menús para ahorrar gas
El sector gastronómico también comenzó a resentir la falta de abastecimiento. Restaurantes, cafeterías, panaderías y otros negocios afiliados a la Cámara Gastronómica de Santa Cruz buscan alternativas para mantener sus operaciones.
Su representante explicó que varios establecimientos redujeron parte de sus menús para priorizar los platos más demandados y disminuir el consumo de gas. El problema se agrava porque las distribuidoras limitan la venta a dos o tres garrafas por persona, mientras que algunos restaurantes consumen entre dos y cuatro cilindros por día.
Para completar el abastecimiento, algunos propietarios deben acudir acompañados de familiares o trabajadores y hacer varias filas para adquirir la cantidad necesaria.
Los empresarios gastronómicos advierten que, cuando no consiguen comprar al precio oficial, deben adquirir las garrafas en tiendas por Bs 35 o Bs 40, absorbiendo ese sobrecosto para evitar trasladarlo al consumidor.
Sin embargo, alertan que si la situación se prolonga durante los próximos días, será cada vez más difícil mantener los precios actuales de los alimentos y servicios.
La Cámara Gastronómica informó además que solicitó una reunión con YPFB para plantear mecanismos que permitan garantizar un abastecimiento permanente al sector, que agrupa alrededor de 230 marcas en Santa Cruz.
Mientras el abastecimiento de combustibles continúa generando dificultades en distintos sectores de la economía, la escasez de cilindros de GLP suma un nuevo frente de preocupación. Lo que comenzó con filas en las distribuidoras ahora también se refleja en cocinas apagadas, negocios que ajustan su funcionamiento y familias que deben pagar hasta un 78% más por una garrafa para poder preparar los alimentos del día.
Fuente: el deber



