Debido al cierre del Estrecho de Ormuz por la guerra en Medio Oriente, el país asiático necesita con urgencia proveerse de gas licuado de petróleo (GLP) para abastecer su enorme demanda. Con el desarrollo de Vaca Muerta, Argentina es uno de los países que se posicionan como posibles nuevos proveedores.

La guerra en Medio Oriente profundizó la crisis energética que atraviesa la India, y sus reservas de gas licuado de petróleo (GLP) apenas alcanzarían para 10 días. Esta situación motivó al país más poblado del mundo a buscar con urgencia nuevos proveedores para cubrir su enorme demanda, siendo Argentina uno de ellos.

El país asiático consume cerca de 2 millones de toneladas de GLP cada mes, lo que lo convierte en uno de los mayores demandantes de este recurso a nivel mundial. En comparación, Argentina «apenas» utiliza 1,5 millones en todo un año.

En 2025, India importó alrededor de 21 millones de toneladas de GLP a través del Estrecho de Ormuz, el equivalente a 40 cargamentos por mes. Su enorme dependencia del corredor hizo que sea uno de los países más afectados por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

En condiciones normales, la exportación de GLP desde Argentina hasta la India es un negocio poco rentable debido a las enormes distancias. Sin embargo, la situación crítica ocasionó que las empresas indias paguen entre 350 y 400 dólares por tonelada sobre el precio de referencia de abril, según el medio especializado Argus.

Una oportunidad que se abre para Argentina
Esta necesidad de nuevos mercados abre una oportunidad a Argentina, donde el desarrollo de Vaca Muerta aumenta la disponibilidad de líquidos como el propano y butano, componentes principales del GLP. Las dos principales compañías productoras de GLP en el país son Mega -controlada por YPF, Petrobras y Dow- y Transportadora de Gas del Sur (TGS).

TGS informó entre noviembre y febrero que cargó dos buques con destino a la India. Actualmente el buque MGC Astor está en camino hacia el puerto de Haldia, al sur de Calcuta, con GLP que cargó en Bahía Blanca, según indicó La Nación.

Además, ambas empresas se encuentran actualmente en proyectos destinados a aumentar la producción de GLP, en línea con el desarrollo exponencial de la Cuenca Neuquina.

Hace unos días TGS anunció la inversión de 3.000 millones de dólares para convertir a la planta de tratamiento de Tratayén en la planta de procesamiento de gas y líquidos asociados más grande a nivel nacional, con el objetivo de ampliar la producción y esquivar un posible cuello de botella en Vaca Muerta.

Por otra parte, Mega se encuentra en etapas avanzadas en la construcción del nuevo tren de fraccionamiento (NTF) en su complejo industrial de Bahía Blanca, cuyo fin también es expandir la capacidad de procesamiento de la compañía y abastecer el mercado de GLP, que promete expandirse para el país en los próximos años.



Fuente: Diario rio negro 



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