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La 51ª Reunión de la CIER-BOCIER en Bolivia dejó algunas recomendaciones que visibilizan pendientes, desafíos y consensos que colocan a la seguridad energética por sobre la soberanía de los países en una región donde, sin embargo, la integración energética ha sido calificada de “lenta”.

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ANALICE: Cambio de paradigmas en América Latina MODIFICARÍA INTERCAMBIOS ENERGÉTICOS

La 51ª Reunión de la CIER-BOCIER en Bolivia dejó algunas recomendaciones que visibilizan pendientes, desafíos y consensos que colocan a la seguridad energética por sobre la soberanía de los países en una región donde, sin embargo, la integración energética ha sido calificada de “lenta”.

 

Vesna Marinkovic U.

 

El cambio de paradigma en algunos países de América Latina ha sido perfilado como un factor que podría modificar los intercambios energéticos de los países miembros, según el secretario de Energía Eléctrica de la República Argentina, Alejandro Sruoga.

 

Remarcó, en esa línea, que su país está reposicionando al Estado como planificador, regulador y controlador; lejos del rol de ejecutor de obras y administrador de los riesgos propios del sector que tuvo en los sucesivos gobiernos de los Kirchner, desde 2003 al 2015.

 

La lectura planteada por Sruoga durante la 51ª Reunión de Altos Ejecutivos de Empresas y Organismos de la Comisión de Integración Energética Regional (CIER) y del Comité Boliviano de CIER-BOCIER, realizada a principios de noviembre en Santa Cruz de la Sierra, habla del retorno de las empresas privadas como actores centrales del sector energético, por lo menos en aquellos países que, como Argentina, sostienen al momento un modelo ideológico-político diferente a Bolivia, Ecuador y Venezuela, donde se mantiene el rol del Estado como eje central de la actividad económica.

 

LA POLÍTICA DE SUBSIDIOS

 

Sruoga dijo que en la Argentina, un primer punto es que se está abandonando la política de subsidios masivos y que en este marco, el subsidio al consumidor de energía eléctrica es un modelo que se agotó. Precisó que la demanda del presupuesto nacional para mantener ese nivel de subsidios se torno insostenible, por tratarse de “un volumen de recursos fenomenales que se debe gastar en otros temas como la seguridad social, la pobreza, etc.”

 

Agregó que en ese contexto se ha decidido concentrar la política de subsidios en aquellos que no pueden pagar el costo económico del servicio. Es decir, en ese 30 % de pobres que se ha registrado a través de las estadísticas y, que el resto del universo de usuarios, debe pagar el servicio.

 

La ubicación de YPFB entre las 100 empresas más importantes de América Latina como Petrobras, PDVSA, PEMEX, Petroamazonas, Petroperú, YPF Argentina y otras, marcó un antes y un después en la historia de la estatal petrolera la misma que, sin embargo, no está libre de críticas de quienes le exigen una mayor radicalidad con los postulados del denominado proceso de cambio, y por aquellos que continúan demandando una visión más ligada a promover la inversión extranjera para dar pie a un proceso de exploración intensiva, en busca de nuevas reservas de gas.

 

El segundo punto de la actual política argentina, según el secretario de energía eléctrica, es erradicar la megacorrupción. Puntualizó que: “el sistema de subsidios generalizado y la intervención del Estado en el sector eléctrico ha generado casos de corrupción emblemáticos que queremos erradicarlos desde una reformulación del modelo regulatorio”.

 

“Queremos reposicionar al Estado como planificador, regulador y controlador y no como ejecutor de las obras ni como administrador de los riesgos propios del sector no queremos que él compre combustible, licite las obras, las contrate; queremos que el Estado decida qué es lo que se hará y que contrate a empresas para hacerlo, y que se dedique a controlar; queremos eficiencia y eficacia”, dijo Sruoga.

 

DE LOS INTERCAMBIOS

 

Respecto a su posición sobre los intercambios energéticos en la región, indicó que creía en la seguridad energética por sobre la soberanía, y que en esa línea su país estaba apostando a las buenas relaciones con los países vecinos, a partir de criterios técnicos. Remarcó que están iniciando una nueva etapa, a través de la confianza mutua, y que en ese contexto el CIER se constituía en un espacio técnico por excelencia que le da un paraguas al diálogo político para acordar, primero entre países, y luego dejar que las empresas asuman riesgos en materia de intercambios, en libertad.

 

“Si hay acuerdos entre privados, primero tengamos un acuerdo entre países y busquemos el óptimo para los dos sistemas regulatorios que no sea subrogado a ningún modelo de integración. El modelo de integración tiene que ser beneficioso para las partes, y las partes son los países. Una vez que nos pongamos de acuerdo, hay que dejar en libertad a las empresas para que asuman riesgos para hacer intercambios, esos son básicamente nuestros conceptos”, añadió el funcionario gubernamental que por mucho tiempo ofició como consultor técnico en temas del sector.

 

SE HA HECHO MUY POCO

 

La perspectiva planteada por Paraguay, que comparte Itaipú, la hidroeléctrica binacional con Brasil, es que “en la región se ha hecho muy poco” en materia de integración energética. El viceministro de Minas y Energía de Paraguay, Mauricio Bejarano, celebró, a punto seguido, los planes y proyectos de integración en América del Sur afirmando que creía que se puede “evolucionar”.

 

…consolidar a Bolivia como el corazón energético de la región y “romper esta mediterraneidad eléctrica”

 


Dijo que, con sus luces y sombras, la política energética de Paraguay, sustentada por la hidroeléctrica Itaipú y Yaciretá con la Argentina, significó un avance importante en la integración energética a nivel regional; pero, que considerando el consumo creciente de energía en el continente suramericano, había que estar preparado para nuevos intercambios.

 

Un tema sin duda sensible para Paraguay puesto que, según algunos expertos, el mismo debe pasar por una fuerte negociación con Brasil que hasta el momento habría monopolizado el consumo del excedente de energía proveniente de Itaipú, a partir de los acuerdos comerciales bilaterales.

 

ÚNICO PAÍS SIN INTERCONEXIÓN

 

El presidente de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), Eduardo Paz, puso en el contexto de las disertaciones de la CIER que Bolivia es el único país suramericano que no está interconectado con los países vecinos. “Estamos en el centro y no tenemos intercambios eléctricos con ninguno de los países”, precisó

 

La figura planteada por Paz se tradujo en un crítica implícita a gestiones anteriores que, al amparo de empresas privadas, limitó a Bolivia solamente al rol de exportador de materia prima. Agregó que en la perspectiva de revertir esta situación, se habría asumido la electrificación del país como un mandato constitucional, “en el marco de la revolución democrática cultural con la idea de garantizar la soberanía energética y el desarrollo industrial de Bolivia”.

 

Una postura que, sin duda, se mostró en contra ruta a la planteada, en el mismo evento, por el secretario de energía electricidad de la Argentina. Paz acotó que la política sectorial que se maneja desde el Ministerio de Hidrocarburos parte de la soberanía energética, la seguridad energética, la eficiencia energética, la integración y la universalización del servicio eléctrico donde, en su criterio, habría avances importante pero también pendientes.

 

ARTICULANDO LA INTEGRACIÓN ENERGÉTICA

 

Reducir el consumo de combustibles fósiles y aumentar la incidencia en la renovables; con particular énfasis en la hidroelectricidad, eólica, geotermia y energía solar, a tiempo de ser más eficientes en la producción de energía, fueron los aspectos que graficaron los pendientes del sector, en criterio de Paz quien, además, calificó a la integración como la intersección “destinada a la generación de mayores ingresos para el Estado por la exportación de energía eléctrica”.

 

Dejó claro que los agentes de todo este proceso son el ministerio del ramo, los viceministerios, las agencias; recalando en ENDE, como el brazo operativo. Recordó que al momento la matriz energética de Bolivia se sustenta 72% en termoeléctrica, 25% hidroelectricidad, 3% renovables con eólica y biomasa en funcionamiento y precisó que al 2020 se esperaba que esta matriz se transforme en 55% termoeléctrica, 33% hidroelectricidad y 12% renovables.

 

“Esa es la característica de nuestra visión”, dijo y añadió que el consumo interno crece a no más del 6% en Bolivia, y que el sector eléctrico ya es un pilar más de la economía. Afirmó categórico que “luego de la conquista de nuestro territorio, lo que estamos buscando con la integración eléctrica es ir más allá de nuestras fronteras, articulando la integración energética”.

 

Aseguró que la situación geopolítica de Bolivia, la dinámica de crecimiento de los mercados regionales y su precio competitivo, favorece la exportación de excedentes de electricidad y que Bolivia tiene proyectos importantes que pueden suplantar los combustibles fósiles en la Argentina; aportar a la zona fronteriza de Perú; resolver los problemas de transmisión en Paraguay, y aportar al crecimiento de Brasil.

 

LOS GRANDES PROYECTOS

 

Paz pasó lectura a los grande proyectos del sector que materializarían la visión planteada, bajo el paraguas estatal: Complejo hidroeléctrico río Grande; una central hidroeléctrica en ejecución de 3000 MW que es Rositas; la cuenca de El Bala en estudio de diseño final cuya inversión anunciada es de $us 15 MM , con una potencia proyectada de 3600 MW; y la hidroeléctrica río Madera-Cachuela Esperanza, con 3000 MW y 990 MW, respectivamente.

 

En criterio de Paz, este proceso, que persigue consolidar a Bolivia como el corazón energético de la región y “romper esta mediterraneidad eléctrica”, ha avanzado en una estrategia muy agresiva primero con Brasil, a partir de distintos acuerdos de entendimiento y estudios; y también con la Argentina; Perú; y Paraguay, en función a que la demanda boliviana de electricidad no superará los 3 mil a 4 mil MW en los próximos años.

 

…al mejorar la situación de ingresos en la región, se impone una mayor exigencia al desarrollo de la producción de energía…”

 

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