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Natalia Manzurova:
“Soy la única SOBREVIVIENTE DE MI EQUIPO DE LIQUIDADORES”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



CHERNOVIL 30 AÑOS DESPUES: El 26 de abril de 1986, reacciones en cadena provocaron la fusión del corazón de un reactor de la central nuclear de Chernóbil, hoy en Ucrania. Entre 1986 y 1992, entre medio y un millón de “liquidadores” fueron “reclutados” para salvar lo que podía ser salvado. Pascale d’Erm entrevistó a Natalia Manzurova para Reporterre

 

Sin permiso (*)

 

En mi vida, conocí tres catástrofes nucleares: Maïak en 1957, Chernóbil en 1986 y Fukushima en 2011...”


 

1 ¿Cómo fuiste contratada como “liquidadora” en Chernóbil?

 

Mis padres habían sido reclutados a la fuerza por el régimen en los años 1950 para construir el complejo nuclear de Maïak. Vivíamos en el mismo lugar, obligados al secreto. Yo deseaba ser radiobióloga para comprender las actividades de mis padres y las consecuencias de éstas. En 1986, justo después del accidente de Chernóbil, el laboratorio en el cual trabajaba nos reclutó para hacer un inventario de la catástrofe. Fuimos enviados al lugar entre 500 mil y un millón de liquidadores. Entre los liquidadores, había dos categorías: los que fueron enviados en misión puntual de un mes, como plomeros o chóferes, etc. Y aquellos que fueron designados para un puesto de tiempo prologado. Como la dosis de exposición a las radiaciones no era conocida, perdidos por perdidos, el régimen optó por dejarlos el mayor tiempo posible… Nadie estaba verdaderamente formado ni preparado. Pero nosotros no lo habíamos elegido. En total yo permanecí 4 años y medio en Chernóbil, de los 36 a los 41 años.

 

2 ¿En qué condiciones trabajaba?

 

Había sido nombrada ingeniera en jefe, encargada de la evacuación de los bienes materiales expuestos a la radiación. Dirigía una brigada de siete “permanentes” más los transitorios. Estábamos encargados de explorar los apartamentos, abandonados precipitadamente por sus habitantes, para recuperar muebles, joyas, tejidos, etc. Estos objetos luego fueron enterrados en fosas recubiertas de cemento.

 

Nosotros estábamos equipados con trajes y máscaras de protección, sin embargo, en los dos primeros años la radioactividad era tan fuerte que nuestro rostro quedaba como “curtido”. Recuerdo que no disponíamos de ningún instrumento para medir la radioactividad, para evaluar la peligrosidad del trabajo. El colmo para un radiobiólogo. Conocíamos obviamente los riesgos y teníamos cuidado de lavarnos bien las manos y de lavar los alimentos. ¿Pero esto era suficiente? Claro que no, ya que todos los miembros de mi equipo murieron del cáncer. Soy la única sobreviviente. Desde la ley de 1993, los liquidadores sobrevivientes somos asistidos por el Estado y ubicados en las categorías más elevadas de la invalidez (2 y 3). Esto significa que tenemos alojamiento y ayuda financiera. Pero las subvenciones disminuyen actualmente. Tengo el 20 % de aberración cromosómica y, en consecuencia, clasificada en categoría 2, con un estatuto de enfermedad crónica. Jamás pude llevar una vida normal.

 

3 ¿Y usted, cómo quedó, moralmente y físicamente, después de este drama?

 

Conocí un estado de muerte clínica, sufro de dolores recurrentes de cabeza y de estómago, y sobrellevé una ablación de la tiroides. Cuando comencé a estar enferma, algunos meses después de mi vuelta de Chernóbil, yo vivía únicamente con mi hija. Había que estar. A menudo, la gente se asombra de que yo esté todavía viva, mientras que la inmensa mayoría de mis colegas murieron. Les respondo que, cuando no me ven durante varios días, es porque estoy enferma, en el fondo de mi cama, y el resto del tiempo me esfuerzo por curar. Mi relación con la vida cambió. Después de haber visto tantas desgracias a mí alrededor, medimos mejor lo que es importante: las cuestiones morales, los derechos humanos, los niños… Los liquidadores tienen por otra parte las tasas de suicidio entre las más elevadas del país.

 

4 ¿Cuál fue el lugar de las mujeres entre los liquidadores?

Éramos una ínfima minoría. Entre los liquidadores de Chernóbil, había una mujer por cada 1.000 hombres. En general, desempeñaban funciones subalternas, cocineras, limpieza, enfermeras. Hubo numerosos casos de acoso, violaciones y violencias. Era muy duro. Las mujeres liquidadoras que quedaban embarazadas fueron obligadas a abortar para evitar las malformaciones o pérdidas “intra uterinas”, como había ocurrido en Maïak.

 

5 ¿Cree usted que hemos sacado todas las lecciones de Chernóbil?

No. En mi vida, conocí tres catástrofes nucleares: Maïak en 1957, Chernóbil en 1986 y Fukushima en 2011. Pero tengo la impresión de que no se toma bastante en consideración las causas y las consecuencias de estos accidentes. Es preciso, particularmente, acentuar la transparencia y los cambios alrededor de la verificación de los lugares de producción nuclear. Ha sido siempre imposible acceder a Maïak, los datos sobre la contaminación de la zona, una de las más peligrosas del mundo, son confidenciales y este secreto pesa sobre nuestras cabezas.

 

Entre los liquidadores de Chernóbil, había una mujer por cada 1.000 hombres...”

 




(*)http://www.sinpermiso.info/textos/chernobil-30-anos-despues-soy-la-unica-sobreviviente-de-mi-equipo-de-liquidadores-entrevista

 

Comentarios   

 
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