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Alan Bojanic:
“No hay una gran PRESIÓN SOBRE LOS BOSQUES para aprovechamiento energético”

 

alAlan Bojanic Helbingen, representante de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para Brasil, sostiene en esta entrevista cada vez más se utiliza menos leña y se maneja otras fuentes de energía como es principalmente la eléctrica o el gas para cocinar o para otro tipo de consumos.

 

Vesna Marinkovic U.

 

 

 

1 ¿De que manera los actuales consumos energéticos en América Latina y el Caribe afectan la estabilidad de los bosques?

 

La mayor parte de las fuentes de energía, sobretodo las de gran escala, viene de las plantaciones forestales y no tanto de los bosques naturales. Sin duda alguna que el tema de la leña para abastecer propiedades rurales lejanas, para aprovisionar pequeños hornos que en muchos casos son fábricas de ladrillos u otro tipo de consumo, es una tendencia hacia abajo. Es decir, cada vez más se utiliza menos leña y se maneja otras fuentes de energía como es principalmente la eléctrica o el gas para cocinar o para otro tipo de consumos. No es que hay una gran presión sobre los bosques para el tema energético, no deja de haberla, pero debemos tener en mente que la mayor coacción sobre los bosques viene más por temas como son la ganadería, la expansión de la agricultura, más que el aprovechamiento de los bosques con fines energéticos.

 

2 ¿Qué iniciativas ha sugerido la FAO para enfrentar el uso recurrente de la leña como combustible en la región?

 

La FAO hace muchos años tiene esa preocupación, una de las respuestas que ha dado es justamente el uso de hornos, por ejemplo, como mayor eficiencia energética para evitar el consumo de leña. Habida cuenta que en muchos casos no se puede evitar el consumo de leña, pues se trata de una energía que está “a mano” y que en muchas zonas remotas tiene una connotación de practicidad; es muy difícil poder remplazarla con otra fuente a no ser que se instale redes eléctricas, pequeñas hidroeléctricas u otro tipo de fuentes de energía. De manera que la eficiencia en el consumo es una de las respuestas que la FAO ha venido dando y, lo otro, por supuesto, es ir reemplazándola paulatinamente vía los paneles solares para zonas remotas, la energía eólica para la extracción de agua y/u otras fuentes de energía. Sin duda alguna tenemos que ir reduciendo el consumo de leña, no sólo por la presión sobre los bosques, sino por el tema de las emisiones de dióxido de carbono.

 

…tenemos que ir reduciendo el consumo de leña, no sólo por la presión sobre los bosques, sino por el tema de las emisiones…”

 



Por el momento, ¿qué significa hablar de un manejo forestal sostenible en la región?

 

Principalmente introducir muchas prácticas que tienen que ver con la capacidad del bosque para reproducirse de manera permanente en el tiempo. Es decir, no extraer más allá de la capacidad de reproducción del bosque y hacerlo con prácticas como, por ejemplo, la rotación de cuarteles, dejar descansar por veinte años una parte del bosque e ir rotando. También, por supuesto, otras prácticas, como la de no presionar la fauna silvestre mediante la caza. Muchos de los aprovechamientos forestales usan la carne del bosque como una fuente de alimentación, pero sin duda alguna eso afecta la biodiversidad y son ese tipo de prácticas que tenemos que eliminar. La FAO ha trabajado intensamente en los últimos años en esta temática y tiene muy bien definido el aprovechamiento sostenible y rentable de los bosques, tanto en lo financiero, como en lo ecológico.

 

4 ¿Qué recomienda la FAO para fortalecer el manejo forestal sostenible en América Latina y el Caribe?

 

El principal problema que tiene el manejo sostenible es el aprovechamiento ilegal de la madera, como la tala indiscriminada, que es un problema congénito, en la mayoría de los bosques de América Latina. Una de las gestiones que más recomienda la FAO, es la gobernanza forestal. Es decir, el control sobre los recursos y ello no es sólo un tema policial o de supervisión, es un asunto fundamentalmente de gestión, de trabajar con las comunidades, transmitir la importancia del uso conservacionista, para evitar la tala ilegal que, en mi criterio, es el principal enemigo del buen manejo de los bosques.

 

PERFIL

Boliviano, posee una licenciatura en Ingeniería Rural por la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz (Bolivia), un diploma en Economía Agrícola por la Universidad de Reading (Reino Unido) y un doctorado en la misma disciplina por la Universidad de Londres (Reino Unido). También posee un doctorado en Economía del Medio Ambiente por la Universidad de Utrecht (Países Bajos) y un doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad de Costa Rica en San José (Costa Rica). Realizó además estudios de posgrado en los Países Bajos. También ha trabajado como consultor en varios campos relacionados con la transferencia de tecnología agrícola para una serie de organizaciones internacionales, entre las que cabe citar el Banco Mundial, USAID y UNICEF. Actualmente sucede a Hélder dos Santos Félix Monteiro Muteia, como Representante de la FAO en el Brasil.

 

¿Contamos con indicadores socio-ambientales y económicos recientes para evaluar el efecto del cambio climático en los bosques de América del Sur?

 

Sin duda alguna hay muchos indicadores, tenemos buenas matrices en cuanto a información en las áreas rurales. Ahora, ¿qué relación hay entre cambio climático, aprovechamiento de los bosques y cómo esto está afectando la producción de los bosques y el metabolismo de esos ecosistemas en América Latina y América del Sur? Yo creo que ahí falta todavía información.

 

6 ¿Cuál el estado de situación de los bosques en Bolivia?

 

Bolivia aún tiene una buena cantidad de bosques en estado saludable, pero también en términos de proporción es uno de los países que más ha deforestado relativamente la cantidad que dispone. Sin duda alguna la expansión de la agricultura, la expansión de la ganadería y también la fuerte presión por la tala selectiva de los bosques han sido problemas que han afectado la calidad de los bosques que, en muchos casos, no sólo han producido deforestación sino eliminación de muchas áreas.

 

El gran desafío es justamente poder manejar esos bosques, que las áreas protegidas realmente sean protegidas…”

 


Pero cuando uno ve el mapa satelital de América Latina se da cuenta que es un país que tiene buena parte de bosques en un buen estado. El gran desafío es justamente poder manejar esos bosques, que las áreas protegidas realmente sean protegidas y que los bosques que estén sujetos a manejo forestal, los bosques de producción permanentemente puedan cumplir esa función y no ser atropellados. Nos falta mucho en términos de gobernanza forestal, nos falta mucho en términos de contar con los incentivos para hacer un aprovechamiento en ese sentido y también mucha consciencia ciudadana para no afectar a esos bosques que son patrimonio hoy en día de la humanidad.

 

7 ¿Se tiene información sobre cuanto afecta el cultivo de la caña de azúcar a la devastación de los bosques?

 

La caña de azúcar nos es un cultivo que se haya expandido grandemente y por lo tanto no es un cultivo que hubiese afectado grandes áreas de bosques. Si tenemos que hablar de otros cultivos que pueden haber tenido mayor incidencia, podemos hablar más bien de la soya, de la ganadería, no tanto así de caña de azúcar. Sin embargo, es importante remarcar que la subregión del Caribe está mostrando un incremento neto de su área de bosque, principalmente debido al abandono de las plantaciones de caña de azúcar y otras tierras agrícolas. Para la FAO este aumento en el área de bosque es particularmente evidente en Cuba, República Dominicana, Puerto Rico y Trinidad y Tobago. Fuera de la subregión del Caribe, Chile, Costa Rica y Uruguay son los únicos países que muestran un aumento en el área de bosque durante el período 2010-2015.

 

8 ¿Ha cuánto se ha reducido la tasa de deforestación en la región?

 

Si hablamos de América Latina hubo una época en que se llegó arriba de los 20 millones de hectáreas por año deforestadas. Sin embargo, hoy en día, la tasa de pérdida de bosques se está desacelerando: cayó de 4,45 millones de hectáreas por año entre 1990-2000 a 2,18 millones de hectáreas por año entre 2010-2015. Por lo tanto, sí ha habido una reducción en términos cuantitativos de esas tasas que esperemos continúe siendo el padrón de aquí para adelante. Este es un tema importante de monitorear pues no nos olvidemos que los bosques cubren alrededor del 47% de la superficie terrestre de América Latina y el Caribe. Alimentan a una importante proporción de la población, generan ingresos claves para quienes trabajan en ellos y son una fuente importante de energía.

 

no nos olvidemos que los bosques cubren alrededor del 47% de la superficie terrestre...”

 

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