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Las noticias que en Bolivia se reciben sobre Rusia dan cuenta su acción militar en Siria, así como de sus actuaciones diplomáticas en el tablero de la política internacional.

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Rusia, un actor relevante en el MERCADO MUNDIAL DE ENERGÍA

Las noticias que en Bolivia se reciben sobre Rusia dan cuenta su acción militar en Siria, así como de sus actuaciones diplomáticas en el tablero de la política internacional. No obstante, la Federación Rusa también tiene un perfil energético muy relevante para el contexto internacional, tanto que no sería exagerado afirmar que su actuación internacional se apoya en su notoriedad energética, situación que analizamos a continuación.

 

ENERGÍABolivia

 

La Federación de Rusia o simplemente Rusia, es un país que abarca desde la parte nororiental de Europa hasta el extremo oriental del Asia, y desde la parte central del Asia hasta el Polo Norte. Con sus 17.098.242 Km2 de extensión territorial, 15 veces mayor a la de Bolivia, es actualmente el país más extenso del planeta.

 

En ese inmenso territorio habitan 143,5 millones de personas de acuerdo al conteo realizado el año 2013. La etnia rusa representa el 80% de la población, y el restante 20% está conformado por Tartaros, Ucranianos, Baskires, Chuvasios, Chechenos, Armenios.

 

Una mirada más específica, muestra que en Rusia se han identificado 100 nacionalidades (aunque no es preciso, sería algo similar a lo que en Bolivia llamamos pueblos indígenas), 57 de las cuales tienen reconocido un territorio propio. Sin embargo, las personas abocadas al estudio de este asunto señalan que es muy difícil establecer límites territoriales y culturales entre estas nacionalidades, especialmente las que se encuentran geográficamente allegadas, pues, la comunicación, el intercambio, la convivencia, en definitiva, la simbiosis que existe entre ellas es muy profunda.

 

En la extensa geografía rusa también hay multiplicidad de climas, variedad de espacios geográficos e ingentes recursos naturales; de hecho, tiene una de las mayores reservas de agua dulce en el mundo, al igual que de recursos forestales, minerales y, por supuesto, energéticos.

 

Esa riqueza natural ha sido el telón de fondo que ha sustentado la incidencia rusa en el contexto político y económico mundial, a partir de la Revolución Bolchevique (1917), luego como uno de los actores principales de la denominada Guerra Fría, y actualmente como “economía emergente” y factor de equilibrio en la resolución de problemas internacionales que atingen a todos.

 

LA ENERGÍA RUSA EN EL CONTEXTO INTERNACIONAL

 

De acuerdo a la BP Statistical Review of World Energy (2015), Rusia posee 103,2 mil millones de barriles de petróleo en calidad de reservas probadas, lo que equivale al 6,1% de las reservas probadas del mundo, y lo que la sitúa en el sexto lugar a nivel mundial.

 

Actualmente es el tercer mayor productor de petróleo del mundo, con sus 10,8 millones de barriles por día, se sitúa detrás de Arabia Saudita que produce 11,5 millones y detrás de Estados Unidos que esta por el orden de 11,6 millones. Rusia ha mantenido este sitial en cuanto a la producción de petróleo los últimos 30 años, con la eventualidad de que algunos años ha rebasado en producción a Arabia Saudita.

 

Si se toma en cuenta que poco más del 30% de esa producción es destinada al consumo interno y el restante es destinado a la exportación, puede apreciarse mejor la incidencia del petróleo ruso en el mercado internacional de este energético, que es principalmente comercializado en el norte de Europa.

 

 

La relevancia rusa en el mercado mundial de hidrocarburos se ve acrecentada si se considera que, siempre de acuerdo a la BP Statistical Review, tiene 1.152,8 billones de pies cúbicos de gas natural en calidad de reservas probadas. Las segundas reservas más importantes del mundo después de las de Irán que posee 1.201,4 billones de pies cúbicos.

 

Ese nivel de reservas, 110 veces mayores que las reservas existentes en Bolivia, han posibilitado que Rusia sea el primer productor de gas natural del mundo hasta el año 2010, cuando la producción estadounidense de shale gas la rebasa, dejándola en segundo lugar. En efecto, los últimos 20 años Rusia ha producido alrededor de 58 mil millones de pies cúbicos de gas natural por día (alrededor del 16% de la producción mundial), nivel de producción que Estados Unidos alcanzó el año 2010, para luego sobrepasarlo con volúmenes de producción que han llegado a los 70 mil millones de pies cúbicos por día.

 

El 70% de la producción rusa de gas natural está destinada a cubrir las necesidades de su mercado interno, y el restante 30% es exportado casi completamente a Europa. (Ver Cuadro 1).

 

El año 2014, por ejemplo, Rusia exportó 187 mil millones de metros cúbicos de gas natural, constituyéndose en el primer exportador de este combustible a nivel internacional, volumen que fue adquirido principalmente por Alemania, Turquía e Italia, que son sus principales clientes. (Cuadro 1).

 

 

Desde una perspectiva global, las exportaciones rusas representan el 28% del gas natural que se comercializa internacionalmente. Para Europa, en cambio, las exportaciones rusas representan el 40% de las importaciones de gas natural que los países de dicha región realizan.

 

Esta circunstancia denota la excesiva dependencia de Europa respecto del gas ruso; situación que ha levantado serias suspicacias geopolíticas, y ha causado más de una confrontación diplomática el año 2015.

 

Es evidente que los países europeos están tratando de diversificar sus fuentes de abastecimiento de gas natural, recurriendo principalmente a las importaciones por medio de Gas Natural Licuado (GNL), sin embargo, la infraestructura de gasoductos tendidos desde Rusia hacia Europa (Ver Gráfico Nº 1), la serie de equipamientos implementados para su funcionamiento, y la infinidad de nodos energéticos y económicos surgidos alrededor de dicha infraestructura, permite prever que la preeminencia rusa en el mercado de gas natural europeo todavía continuará por muchos años.

 

Con el fin de mantener su preeminencia en el mercado mundial del gas natural, es de destacar los esfuerzos que está haciendo Rusia por conectarse a los mercados energéticos de China e India, y de los países asiáticos en general. Esto, paralelamente, a que viene estableciendo alianzas estratégicas con Irán y Siria, actores importantes en el Golfo Pérsico.

 

LA MATRIZ ENERGÉTICA DE RUSIA

 

En Rusia actualmente se consume un volumen de energía de 681,9 millones de toneladas de petróleo equivalente. El 88% de esa energía proviene de fuentes de combustible fósil, principalmente gas natural, pero también petróleo y carbón. El 12% restante proviene de energía nuclear e hidroenergía en proporciones similares. (Ver Gráfico Nº 2).

 

 

Según el Organismo Internacional de Energía Atómica (2015) en Rusia existen 34 reactores nucleares en operación, con una capacidad instalada de 24.654 MW, y que proveen 161,1 TWh; esa capacidad instalada significa sólo el 10% de toda la capacidad de generación eléctrica de Rusia.

 

De acuerdo a la información oficial del país, Rusia tiene ocho centrales hidroeléctricas de gran envergadura en actual operación; que en conjunto tienen una capacidad instalada similar a la nuclear. Esta situación, por supuesto, contrasta con el potencial hidroeléctrico del país, que según fuentes oficiales, es equivalente al 10% del potencial hidroeléctrico mundial.

 

En ese marco, no debería extrañar, aunque llama fuertemente la atención, que un país con las potencialidades y capacidades técnicas de Rusia, la energía primaria generada por medio del carbón represente más del doble de la energía generada con hidroelectricidad y con centrales nucleares.

 

No obstante, la matriz energética rusa también se explica porque la generación de electricidad con base en centrales termoeléctricas basadas en gas natural y carbón, todavía son preeminentes.

 

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