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La OPEP reorienta su estrategia bajo la batuta saudí

El cártel sacrifica la estabilidad de precios por mantener cuota de mercado.

En noviembre pasado, tras la última reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), los analistas de Bank of America dictaminaban en un informe que el cártel había llegado a su fin porque, en pleno desplome de los precios, la organización había rechazado, como en anteriores crisis, recortar la producción para estabilizar el coste del barril y dejar actuar a las fuerzas del mercado. "El cártel está ahora disuelto en términos efectivos", apuntaban los economistas.

En contra de tan agorero pronóstico parece más bien que se trataba del comienzo de una nueva etapa en la historia de la organización, que nació en 1960 para coordinar las políticas de sus miembros y que este jueves comienza su reunión semestral de dos días en Viena (Austria). En lugar de apostar por la estabilidad de precios, la OPEP pasaba a defender la cuota de mercado de la organización, bajo la batuta del ministro del Petróleo de Arabia Saudí, el hasta ahora todo poderoso Ali al Naimi. Con ese objetivo, no ha dudado en dejar caer los precios hasta un 60% en algunos momentos del último año —al entorno de los 40 dólares a principios de año— y forzar la máquina de la producción petrolera hasta el nivel más alto de los últimos 30 años en el caso saudí.

“Claramente, la OPEP ha cambiado su política desde una estrategia defensiva de los precios a la búsqueda de la cuota de mercado”, coinciden los analistas de UBS Jon Rigby y William Featherston. La fortaleza de Rusia como productor de petróleo y gas y la emergencia de Estados Unidos gracias a la revolución del petróleo de esquisto han y obligaban a la organización a reaccionar y cambiar su estrategia de largo plazo.

Nuevo paradigma

“La OPEP como institución, y Arabia Saudí como su líder, claramente van a surgir de este cambio de paradigma más fuertes que nunca y en muy diversas formas”, aseguran los investigadores del Carnegie Endowment for International Peace, Dag Harald Claes, Andreas Goldthau y David Livingston. Es lo que estos expertos denominan la nueva geoeconomía del petróleo.
No son pocas las voces dentro de la organización que exigen la vuelta a la política tradicional de la OPEP en defensa de precios elevados y estables. Países como Irán y Venezuela tienen unos costes de producción elevados, casi tanto como sus necesidades de financiación. Es entonces cuando Riad recuerda que han sido esos niveles de precios los que han propiciado que técnicas como la fractura hidráulica resultaran rentables y que Estados Unidos haya pasado de ser consumidor neto a productor mundial de petróleo.

“A principios de octubre, Alaska exportó por primera vez crudo a Corea del Sur. Arabia Saudí decidió contraatacar abaratando precios en el mercado asiático, que es donde se juega la verdadera batalla. Y por ahora esa estrategia parece irle bien”, afirma Gonzalo Escribano, responsable del programa Energía y Cambio Climático del Real Instituto Elcano. A su juicio, Arabia Saudí, Kuwait y Emiratos Árabes, los países que dominan la OPEP, se sienten cómodos con los niveles actuales de precios, entre los 60 y los 70 dólares por barril (el de tipo Brent cotizaba este miércoles a 64,08 dólares).

Ese escenario puede cambiar en los próximos meses. Irán ya ha comunicado a la OPEP su intención de producir a pleno rendimiento —un millón de barriles al día, dice— si logra que se levanten las sanciones que pesan sobre su economía desde hace 31 años. EE UU solo puede exportar el petróleo que se produce en Alaska pero cada vez hay más voces que piden derogar esa prohibición que surgió como consecuencia de la crisis petrolera de 1973. “Quizás para la próxima reunión, Riad tenga que replantearse la estrategia pero hasta el momento el tiempo le ha dado la razón”, admite Escribano.


FUENTE: EL PAÍS

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