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Más autoconsumo con inyección cero

Una instalación solar fotovoltaica de 144 kilovatios pico, una producción que se estima alcanzará los 223.000 kilovatios hora al año y un ahorro consiguiente -el propietario no tendrá que comprarle a la compañía eléctrica todos esos kilovatios- que equivale al 35% de lo que hasta ayer pagaba en su factura. No ha sido aquí, ha sido en Jamaica, pero la empresa que lo ha puesto en marcha sí es española, Sofos, nacida en Lérida.




 

El sector español de la fotovoltaica está muy preparado. Y lo demuestra cada día puertas adentro -la fotovoltaica genera ya el 3,1% de la electricidad que circula por nuestras redes (el dato es de 2014)- y lo demuestra también (a la vista está) puertas afuera, donde nuestras empresas ganan contratos en competencia con las más poderosas multinacionales. Sofos, una pyme radicada en Lleida, anunció ayer que acaba de finalizar la instalación solar fotovoltaica de la sede central de la empresa Island Grill, en Kingston, capital de Jamaica. Se trata -informan desde Lérida- de "una instalación de autoconsumo con inyección cero que producirá 223.000 kWh al año, que permitirán a la empresa de restauración Island Grill un ahorro del 35% en la factura de la luz".

Según el comunicado que difundió ayer la firma leridana, "Jamaica dispone del programa estatal Net Billing, que prevé que las instalaciones de menos de cien kilovatios (100 kW) puedan inyectar los kilovatios hora sobrantes en la red y cobrarlos en la siguiente factura a un coste estipulado por la reguladora OUR (Office of Utilities Regulation)". Sin embargo -añade Sofos-, en el caso de Island Grill, "se ha optado por la modalidad de inyección cero (instalación de autoconsumo interconectada en la red sin vertido en la red de distribución), porque se trata de una instalación de más de cien kilovatios nominales (100 kWn); concretamente, cuenta con una potencia nominal (AC) de 120 kWn y una potencia pico (DC) de 144 kilovatios pico (kWp)".

Entre tanto... ...en España, el autoconsumo, que es legal, sigue sin embargo algo marchito -no está creciendo como sería posible- por culpa del secuestro del que está siendo objeto su regulación. Véase: el nueve de diciembre del año 2011 entró en vigor el Real Decreto 1699/2011, "por el que se regula la conexión a red de instalaciones de producción de energía eléctrica de pequeña potencia", RD que abre la vía de la regulación del autoconsumo en España y que dice exactamente lo siguiente: "el Ministro de Industria, en el plazo de cuatro meses desde la entrada en vigor del presente RD, elevará al Gobierno una propuesta de real decreto cuyo objeto sea la regulación de las condiciones administrativas, técnicas y económicas del consumo de la energía eléctrica producida en el interior de la red de un consumidor para su propio consumo" (o sea, del autoconsumo).

Retraso tras retraso Pues bien, el Ministerio de Industria se saltó el plazo de cuatro meses (plazo que expiraba el nueve de abril de 2012), y no presentó esa propuesta de RD de autoconsumo hasta el 18 de julio de 2013, acumulando así un retraso de 15 meses. Más de un año de demora, pues, al que hay que añadir los otros 20 meses que han transcurrido ya desde aquel verano. Porque resulta que el proyecto de RD de autoconsumo -el que envió Industria a la Comisión Nacional de Energía (CNE) aquel 18 de julio- sigue a estas horas perdido en algún cajón del ministerio. Eso sí, el texto de ese proyecto deja clara una cosa: la intención del Ejecutivo de imponer un "peaje de respaldo" a todo autoconsumidor. El peaje de respaldo es un impuesto que grava los kilovatios (kW) que genera una instalación de autoconsumo y que consume instantáneamente el autoconsumidor.

Los respaldos Recapitulemos: el peaje de respaldo grava kW que nunca acceden a la red: kilovatios que autoproduces en la azotea de tu vivienda, que recorren el cableado de tu casa y que autoconsumes en el frigorífico de tu cocina, es decir, kilovatios que no se sirven para nada de los servicios que presta la red. Por otro lado, el respaldo hoy ya está garantizado. Por eso no hay cortes de suministro cuando no sopla el viento y no brilla el sol (o cuando se desconecta la mitad del parque nuclear nacional simultáneamente). Y no hay problemas porque hay potencia más que suficiente de respaldo como para llenar ese hueco eólico, solar y/o nuclear simultáneo. Además, el respaldo hoy ya está pagado. Es más, está extraordinariamente sobrerretribuido. Y lo está a través de varios peajes que pagan los consumidores y que han sido denunciados por muchas voces del sector como excesivos: véanse los incentivos a la inversión, el servicio de disponibilidad o la interrumpibilidad.

Números concretos Según algunos autores (los fundamentalistas del garantismo), por cada megavatio renovable debe haber un megavatio de respaldo (la Agencia Internacional de la Energía, AIE, lo deja en un 1 a 5: uno de respaldo por cada cinco renovables, véase). El caso es que, en España hay ahora mismo algo más de 50.693 MW de potencia renovable instalados y más de 51.000 MW de respaldo: carbón, gas... Pero es que hay que tener también en cuenta que gran parte de los 2.300 MW termosolares hoy instalados en la península son también considerados de respaldo, pues son gestionables, y, sobre todo, que el operador del sistema también considera gestionable la gran hidráulica (y en España hay 17.787 MW de potencia hidráulica instalada). En fin, que todo hace pensar que el peaje de respaldo no ha sido ideado para respaldar nada, porque ya está todo más que respaldado.

¿La situación a día de hoy? El proyecto de RD de autoconsumo -ese que incluye un peaje de respaldo tan discutible como discutido- continúa perdido en algún cajón del ministerio. Eso sí, el mensaje enviado por el Ejecutivo Rajoy ha calado y el miedo se ha apoderado del sector, que está creciendo a un ritmo muy inferior al que podría. Porque la amenaza de un impuesto -el peaje de respaldo- está teniendo un gran efecto disuasorio, pues ese impuesto neutralizaría buena parte del ahorro que produce cualquier instalación de autoconsumo: "si genero equis kilovatios, pues equis kilovatios que no tengo que comprar; ahora bien, si me gravan esos kilovatios... pues entonces...". Y en la propuesta de RD de autoconsumo el Ejecutivo ha diseñado un peaje de respaldo que eleva el período de amortización de algunas instalaciones hasta -en algunos casos- más allá de los 30 años, según UNEF (véase su estudio).

Terrorismo de BOEstado Es lo que algunos han denominado "terrorismo de BOEstado": no hace falta prohibir nada; basta con amenazar con la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de una norma que puede convertir un sueño -el ahorro de energía- en una cargante pesadilla... impositiva. Sea como fuere, lo cierto es que el Ejecutivo no se ha atrevido aún a aprobar la norma, probablemente cauto ante la enorme contestación que recibido ese peaje. Así, y a pesar de todo, cada vez son más los que van superando el terror a la amenaza y deciden dar el paso hacia el autoconsumo. Evidentemente, son muchos menos de los que podrían ser, pero ya son cientos. Energías Renovables lleva muchos meses contando sus historias. Y una cosa está clara: de momento, los kilovatios que están autoconsumiendo ni han pagado peaje de respaldo (pues este aún no existe) ni (esos) ya lo pagarán jamás. O sea, que el ahorro ya lo han logrado. Son en general instalaciones de autoconsumo con inyección cero, es decir, que han sido diseñadas para que la generación se adapte al máximo al consumo y haya poca electricidad "sobrante". Cuando esto sucede, cuando la instalación genera más electricidad de la que necesita el autoconsumidor, se desenchufa (por decirlo coloquialmente) y no vierte ese "sobrante" a la red.

A continuación, recogemos un extracto de la exposición de motivos que hace el gobierno en su proyecto de real decreto ley "por el que se establece la regulación de las condiciones administrativas, técnicas y económicas de las modalidades de suministro de energía eléctrica con autoconsumo y de producción con autoconsumo".

«La generación distribuida presenta beneficios para el sistema fundamentalmente en lo relativo a reducción de pérdidas de la red, suponiendo además una minimización del impacto de las instalaciones eléctricas en su entorno. No obstante, la generación distribuida no reduce los costes de mantenimiento de las redes de transporte y distribución ni los costes ajenos al suministro que se encuentran imputados a los peajes de acceso, y en algunos casos podría provocar costes de inversión adicionales en las redes para adecuarlas a las necesidades derivadas de dicha generación distribuida. Adicionalmente, es necesario tener en cuenta que en el precio que pagan los consumidores, cuando adquieren su electricidad en el mercado, se incluyen una serie de costes que tienen por objetivo retribuir tanto el respaldo que requiere el sistema para garantizar el balance entre generación y demanda en el horizonte diario y en tiempo real, como la capacidad necesaria para dicho equilibrio a medio y largo plazo.

En el caso de un consumidor que pudiera estar acogido a una modalidad de autoconsumo, cuando su red se encuentre conectada al sistema, este se beneficiará del respaldo que le proporciona el conjunto del sistema, aun cuando esté autoconsumiendo electricidad producida por su instalación de generación asociada, al contrario de lo que ocurriría si este consumidor se encontrara eléctricamente aislado del sistema eléctrico. Lo anterior justifica que los consumidores acogidos a modalidades de autoconsumo tengan que hacer frente, al igual que el resto de consumidores, a los costes del sistema eléctrico, incluyendo aquellos necesarios para financiar las tecnologías de respaldo. A estos efectos, se crea un precio denominado peaje de respaldo que deben satisfacer estos consumidores por la energía suministrada directamente por la instalación de generación asociada y que tiene por objeto cubrir esos costes».

Los defensores del autoconsumo están de acuerdo con pagar todos los peajes que haya que pagar por todos y cada uno de los kilovatios hora que extraigan de la red, pero consideran que no habría que pagar nada por los kilovatios que autoproducen en la azotea de su vivienda, recorren el cableado de su casa y autoconsumen en el frigorífico de su cocina. Esos kilovatios no entran en la red, así como no entran tampoco en el mercado, por lo que no deben ser gravados por impuesto alguno, según ellos. Algunos defensores del autoconsumo apuestan además por el balance neto, es decir, que apuestan por verter la electricidad "sobrante" en la red y asignarle un valor determinado. Ese sería el denominado autoconsumo con balance neto. Pues bien, el Ejecutivo no quiere autoconsumo con balance neto y ha ideado un "peaje de respaldo" para gravar los kilovatios que no usan jamás la red, los que autoproduce y autoconsume el propietario de la instalación, lo cual ha causado un gran rechazo en el sector. Entre tanto, las empresas españolas buscan allende las fronteras -léase Jamaica- lo que aquí se les niega.








FUENTE: ENERGIA RENOVABLES

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