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Sepa cómo el control de la importación de papel raciona la información en Venezuela



El país importa el papel periódico de Canadá y Estados Unidos, pero debido a los controles cambiarios impuestos por el gobierno socialista, las empresas de periódicos se pueden demorar muchos meses en conseguir los dólares necesarios para comprar papel periódico.

Por John Otis. Los periódicos venezolanos tradicionalmente han colocado cientos de ejemplares de cortesía en sus vestíbulos y en los hoteles. Pero el Correo del Caroní, un diario independiente del centro industrial Ciudad Guayana, trata cada edición como si fuera algo precioso y en la actualidad regala solamente 14 ejemplares, entre ellos uno para el propietario.

 

Reducir los ejemplares de cortesía es una de las formas como el Correo del Caroní se adapta a la escasez crítica de papel periódico en Venezuela. En la actualidad el diario circula sólo cinco días a la semana y ha reducido la paginación a ocho páginas. Todo, artículos, fotografías y titulares, se ha encogido.

“Es un desafío enorme”, expresó el editor nocturno Leonardo Suárez Montoya al CPJ. “¿Cómo dices lo que tienes que decir con menos espacio?”.

Es un desafío que los medios impresos de toda Venezuela han afrontado los últimos dos años. El país importa el papel periódico de Canadá y Estados Unidos, pero debido a los controles cambiarios impuestos por el gobierno socialista, las empresas de periódicos se pueden demorar muchos meses en conseguir los dólares necesarios para comprar papel periódico. Otro factor que contribuye a los retrasos es que en 2012 el gobierno excluyó el papel periódico de la lista de bienes de importación “prioritarios”.

El Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) Venezuela, con sede en Caracas, informó que entre septiembre de 2013 y agosto de 2014, 34 periódicos y revistas de once estados habían afrontado problemas para garantizar el suministro de papel periódico. Algunos habían reducido el tamaño o habían eliminado suplementos. El informe del IPYS afirmaba que debido a la escasez de papel, seis periódicos habían cerrado y otros cuatro habían suspendido sus operaciones de manera temporal. Ello motivó al popular blog Caracas Chronicles a declarar que “el Armagedón del papel periódico está al doblar de la esquina”.

Hasta hace poco, la mayoría de los periódicos venezolanos adquirían el papel mediante varias empresas importadoras. Pero en 2014 el gobierno del Presidente Nicolás Maduro decidió centralizar las importaciones en una nueva empresa estatal llamada Corporación Editorial Alfredo Maneiro. Ante este acontecimiento, a los periodistas les preocupa que a los periódicos con voces críticas les puedan suspender el suministro de papel periódico o asignarlo en cantidades limitadas, según Marco Ruiz, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.

Ruiz y otros analistas consideran que la escasez de papel periódico es una estrategia del gobierno de Maduro para asfixiar a los periódicos, que están entre los únicos medios noticiosos independientes que quedan en Venezuela. Por temor a represalias o a boicots publicitarios, la mayoría de los canales de TV y las radioemisoras de Venezuela se abstienen de criticar al gobierno. En los últimos dos años, varios de los principales medios de prensa han sido vendidos a nuevos propietarios que gozan de estrechas relaciones con el gobierno y han suavizado el tratamiento informativo.

“El gobierno estaría muy contento si desaparecemos o nos vendemos”, Oscar Murillo, director gerente del Correo del Caroní, afirmó al CPJ. “Pero nuestro objetivo es seguir publicando”.

Es una misión crucial porque de los nueve diarios que se publican en Ciudad Guayana y el estado de Bolívar, el Correo del Caroní es el único que continúa actuando como una especie de fiscalizador de la gestión del gobierno, de acuerdo con Damián Prat, veterano periodista local de radio y medios impresos.

Algunos artículos recientes informaban sobre la muerte de pacientes en hospitales públicos debido a la falta de médicos, y sobre huelgas en la empresa estatal SIDOR, el mayor complejo siderúrgico de Venezuela, situado en Ciudad Guayana. Los conflictos laborales fueron prácticamente ignorados por otros medios locales que tienen una línea editorial favorable al gobierno, según Prat, columnista del Correo del Caroní.

Pero reducir un diario a ocho páginas puede ser doloroso. Las entidades estatales, que son el eje de la economía local, no colocan publicidad en el Correo del Caroní debido a su posición crítica frente al gobierno, sostuvo Murillo, pero se perdió publicidad del sector privado cuando el periódico redujo la paginación.

Los temas noticiosos que antes merecían una página completa de cobertura al día -como por ejemplo las noticias de la cercana Ciudad Bolívar- actualmente reciben un cuarto de página o menos, aseguró Suárez. Con frecuencia él edita los párrafos iniciales que vienen con anécdotas y los acorta para simplificarlos y ahorrar espacio. Hasta las fotos más dramáticas aparecen en tamaño reducido o no se publican. Los subtítulos que ubican los titulares en contexto han sido prácticamente eliminados. Pese a todo, Suárez se niega a quejarse.

“Si los médicos no tienen suficientes suministros s, ellos no dejan de tratar a los pacientes”, afirmó Suárez. “Tenemos que esforzarnos más. Las personas tienen el derecho a la información y a estar bien informados”.

Los artículos que no caben en el diario impreso son publicados en el sitio web del periódico. Pero muchos habitantes de Ciudad Guayana carecen de acceso a Internet en el hogar debido al elevado costo y deficiente servicio, señaló Alba Perdomo Bermúdez, antigua editora de noticias del Correo del Caroní y actual consultora del IPYS. Es raro que en las áreas públicas haya señal inalámbrica de Internet. Y aunque los smartphones son cada vez más populares, indicó Perdomo, a muchos usuarios no les gusta leer periódicos en dispositivos tan pequeños. Por ello, sostiene Perdomo, los habitantes de Ciudad Guayana todavía prefieren leer las noticias en papel.

Aunque el Correo del Caroní ha mantenido su tradición de cobertura noticiosa crítica, Perdomo afirma que no se puede negar que es un producto inferior. Hace unos años, cuando ella trabajaba en el periódico, la edición diaria salía con 32 páginas.

“Con tan solo ocho páginas el periódico pierde muchas voces, muchas historias y muchas denuncias”, señaló Perdomo.


FUENTE: AMÉRICA ECONOMÍA 

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