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El poder de la ciencia

Opinión - Temas
Miércoles, 18 de Julio, 2012

La denominada “partícula de Dios”, que promete tener un papel esencial en el mecanismo por el que se origina la masa en el Universo, ha logrado una articulación pocas veces vista entre científicos de todas partes y ha contribuido a consolidar el mayor sistema de procesamiento de datos jamás construido (equivalente a unos 100.000 núcleos), y más conocido como GRID, sustento silencioso del controversial como reciente anuncio que ha conmocionado a la comunidad científica mundial.
Pocas veces el ser humano logra este tipo de comunión de intereses, más allá de consideraciones económicas, ideológicas y raciales. Consiguientemente, es algo importante a destacar junto al anuncio sobre la probabilidad de que esta partícula exista, superada la actual etapa de “observación” que, en Física de Partículas, es el concepto definido estadísticamente en términos de desviaciones estándar o ‘sigmas’. Al momento se contaría con un nivel de certeza de 5 sigmas, requerido para hablar precisamente de “observación”.

En este marco, la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), con sede en Suiza, cuya sigla originalmente respondía al nombre en francés Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire, fundado en 1954 por 12 países europeos, se ha posicionado como la institución líder de este modelo de colaboración científica internacional y uno de los centros de investigación más importantes en el mundo, a partir de la puesta en marcha del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por su sigla en inglés), considerado como “la culminación de una “escalada energética”, dirigida a descubrir el bosón de Higgs en los aceleradores de partículas”.

Este hecho no ha dejado de convulsionar positivamente al mundo europeo aletargado por una de sus más impactantes crisis económicas, al anunciar lo que sería el descubrimiento de la nueva partícula subatómica que confirma, con más de un 99% de probabilidad, la existencia del bosón de Higgs, conocido como la 'partícula de Dios'. que, de ser confirmada, llegaría a convertirse en uno de los descubrimientos científicos más importantes de los últimos tiempos, desde la teoría heliocéntrica de Galileo que establecía que rotábamos alrededor del Sol.

También es bueno traer a colación que la World Wide Web (WWW), el ‘lenguaje’ que sustenta el Internet, fue creado en el CERN por Tim Berners-Lee y Robert Cailliau para compartir información entre científicos ubicados alrededor del mundo, vinculados precisamente al procesamiento de datos que producen los aceleradores de partículas, motivando el desarrollo de la GRID, como una red de computación global distribuida. El sistema GRID tiene la particularidad de vincular prácticamente toda la información digitalizada y su uso, por parte del mundo científico, concretamente de miembros del CERN, ha permitido incidir en importantes investigaciones, como el genoma humano y ahora, la partícula elemental que tendría una incidencia fundamental en la formación de masa en el universo. Según el CERN, los datos tomados por los detectores del LHC son procesados inicialmente en el centro Tier-0, y distribuidos posteriormente a otros 11 centros Tier-1, donde se realiza un segundo proceso. Finalmente, son transferidos a otros 100 centros, llamados Tier-2, distribuidos por todo el mundo donde los científicos realizan el análisis final, lo que precisamente ha ocurrido, previo al anuncio de la probabilidad de que existiera la denominada “partícula de Dios”.

Por ahora, basta señalar que la existencia del LHC y sus experimentos, han significado un importante ejemplo de desarrollo científico, de cooperación así como una excelente oportunidad para que los países europeos accedan a tecnología de punta lo cual les ha permitido desarrollar áreas vinculadas a la generación de energías alternativas-especialmente a la energía solar y la nuclear-, al cuidado del medio ambiente, control industrial, electrónica de potencia e infraestructuras y, como dicen algunos, si existe la partícula de Higgs, su descubrimiento se producirá indefectiblemente en el LHC que ostenta actualmente el CERN.

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