La recuperación de la economía requiere confianza, producción e inversión, sin perder de vista el impacto de las decisiones económicas en los ingresos y las condiciones de vida de la población.

La estabilidad económica es fundamental para proteger a las familias más vulnerables, preservar su poder adquisitivo y generar condiciones para el empleo y la producción. Esta fue una de las reflexiones del programa Detrás de los Números, difundido por la red ERBOL, impulsado por la Plataforma de la Sociedad Civil para la Incidencia Económica y Social.

El director de Fundación Jubileo, Juan Carlos Núñez, y el economista Carlos Aranda, investigador del Centro de Estudios Pópuli, analizaron los desafíos económicos de Bolivia y la necesidad de avanzar hacia una recuperación sostenible.

Los analistas explicaron que la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) no se limita a una cifra macroeconómica, sino que tiene efectos concretos en la vida cotidiana, desde la capacidad de las empresas para producir hasta los ingresos que las familias destinan a su alimentación, salud y educación.

“La capacidad que tenemos para producir bienes es la capacidad que tenemos para ofrecer servicios de salud, educación, tiempo de ocio a las familias”, afirmó Aranda, al explicar la relación entre el desempeño económico y el bienestar de la población.

El investigador advirtió que el estancamiento económico, sumado a la inflación registrada en los últimos años, incidió en las condiciones de vida de los hogares. En ese contexto, señaló que alrededor de un millón de personas habrían ingresado a la pobreza durante el periodo analizado.

Frente a esta realidad, recuperar la estabilidad y generar condiciones para el crecimiento económico resulta relevante para proteger especialmente a quienes tienen menores ingresos y menos posibilidades de enfrentar el aumento de los precios. La estabilidad debe acompañarse de medidas que favorezcan la actividad productiva, el empleo y la recuperación del poder adquisitivo.

Entre los factores que dificultan este proceso, Aranda mencionó la incertidumbre cambiaria, el encarecimiento y la menor disponibilidad de insumos y bienes de capital importados, además de la conflictividad social. Sobre este último aspecto, explicó que las dificultades económicas afectan las decisiones de inversión y producción, mientras la reducción del poder de compra limita el movimiento comercial.

Por ello, el desafío consiste en recuperar la confianza de los actores económicos y de la población. Juan Carlos Núñez destacó que las decisiones económicas deben considerar tanto los grandes indicadores nacionales como las necesidades cotidianas de las familias. En esa línea, planteó que las políticas públicas deben contribuir a dinamizar la economía y generar certidumbre para que los recursos vuelvan a circular mediante el consumo, la inversión y la producción.

Los participantes también analizaron el papel de las medidas monetarias destinadas a contener la inflación. Aranda explicó que las políticas restrictivas pueden moderar las presiones sobre los precios, aunque también pueden limitar el acceso al crédito y enfriar la actividad económica. “En ese sentido, puede estar logrando cierto objetivo, pero la contrapartida es enfriar la economía”, sostuvo al referirse a los efectos de la política monetaria contractiva.

Para las familias de menores ingresos, contener la inflación es relevante porque el encarecimiento de los alimentos y otros bienes esenciales reduce su capacidad de cubrir las necesidades básicas. Al mismo tiempo, generar oportunidades de empleo e ingresos permite mejorar su capacidad para afrontar las dificultades económicas.

El diálogo desarrollado en Detrás de los Números, difundido por la red ERBOL, destacó que Bolivia necesita combinar estabilidad, confianza, inversión y producción con una atención permanente a las necesidades sociales. Proteger a los sectores más vulnerables implica considerar cómo las decisiones económicas repercuten en sus ingresos y oportunidades, de modo que los esfuerzos de recuperación contribuyan a un desarrollo sostenible y a mejores condiciones de vida para toda la población.



Fuente: Fundación Jubileo Octubre 2026 





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