CULTURA. La Casa de Encuentro Tenta Ñovaiti Piakatu Renda, ubicada en Caraparicito, resguarda piezas arqueológicas de 4.000 años de antigüedad y es el punto de partida de una ruta que también recupera tejidos, gastronomía, música y danza guaraníes.

(Santa Cruz, octubre 2026)
 
Un cementerio prehispánico excavado en 2014, durante la construcción de la Planta Incahuasi, permitió reconstruir una historia de casi 4.000 años. Una década después del hallazgo fortuito, parte de los objetos recuperados permanece bajo custodia de la TCO Alto Parapetí y dentro de un espacio creado para conservarlos y para compartir su significado.
 
La Casa de Encuentro Tenta Ñovaiti Piakatu Renda, ubicada en Caraparicito, en el municipio de Lagunillas, es el punto de partida de una ruta que conecta ese patrimonio con los tejidos ancestrales, el witimimbo, la música y la danza autóctonas.
 
Así nació “Caraparicito Pintado”, el proyecto impulsado con el apoyo de TotalEnergies EP Bolivie y que hoy tiene como protagonista a la comunidad. “Tenemos nuestra cultura, la que siempre tuvimos y la que tuvieron nuestros ancestros: la artesanía, la gastronomía. Todo eso lo estamos reactivando y mostrando”, afirma Alejandro Rojas, capitán grande de la TCO Alto Parapetí.
 
Un patrimonio que volvió a la comunidad
 
El hallazgo arqueológico fortuito se produjo en 2014 durante las obras civiles de la Planta Incahuasi. Estudios de especialistas nacionales e internacionales determinaron que el cementerio tenía casi 4.000 años, es decir, más de 2.000 años antes de Tiwanaku, y fue utilizado durante cerca de tres milenios.
 
Allí se excavaron 78 puntos y se identificaron restos correspondientes a 113 individuos, además de objetos cerámicos, líticos y orgánicos. Al finalizar los estudios, los restos humanos fueron nuevamente depositados en el lugar del hallazgo mediante un ritual de reentierro, en coordinación con las autoridades guaraníes. Las investigaciones dieron lugar a dos publicaciones: una científica, con artículos especializados, y otra didáctica, “Incahuasi: un hallazgo para la historia”.
 
Tras un diálogo entre la TCO Alto Parapetí, TotalEnergies y las autoridades nacionales, se acordó conservar los objetos arqueológicos dentro de su territorio y bajo responsabilidad de la comunidad Caraparicito.
 
Esto dio origen a la Casa de Encuentro, abierta al público el 6 de diciembre de 2024. Ese día se oficializó la transferencia de la custodia de los objetos arqueológicos de TotalEnergies EP Bolivie a la TCO Alto Parapetí. La infraestructura, inspirada en la cosmovisión guaraní, exhibe 52 piezas precolombinas y cuenta con depósitos acondicionados para resguardar el resto del patrimonio asociado a los entierros. Para mantener una temperatura de 22 grados que permita la preservación de las piezas arqueológicas, la empresa apoyó la instalación de un sistema fotovoltaico compuesto por 20 paneles solares.
 
Una ruta de experiencias
 
La Casa de Encuentro se convirtió en el núcleo de Caraparicito Pintado. El recorrido dura unas dos horas y reúne la exhibición arqueológica, artesanías, preparación del witimimbo, música y danza.
 
“Es un turismo de vivencia. Los visitantes ven cómo se prepara el witimimbo y, si quieren, también pueden practicarla. Lo mismo ocurre con la artesanía: se les muestra cómo se hace el tejido y ellos empiezan a tejer”, cuenta Simona Bellota, Capitana de la Comunidad Caraparicito, quien lidera el proyecto turístico comunitario.
 
El witimimbo es una preparación de maíz y queso cocida al vapor, similar a una torta, que tradicionalmente acompañaba el desayuno guaraní. La música y la danza incorporan a niños y adolescentes. “Nuestro objetivo es inculcar a las nuevas generaciones todo lo que estamos tratando de rescatar”, señala Bellota.
 
La Casona funcionará como comedor e integrará la gastronomía con la visita a la Casa de Encuentro. La ruta proyecta conectarla también con la iglesia de piedra.
 
Antes del proyecto de revitalización, apenas tres mujeres mayores de Caraparicito conservaban los conocimientos del telar. Las capacitaciones permitieron que se transmitieran figuras, diseños y técnicas de teñido a mujeres que comenzaron desde cero.
 
Actualmente, Caraparicito cuenta con 20 artesanas y la cercana Iviyeca suma otras 20. Participan mujeres mayores, jóvenes y niñas. “Queremos dejar el legado a la nueva generación”, explica Bellota.
 
Además de los mbokos, bolsos tradicionales guaraníes, confeccionan ponchos, caminos de mesa, alfombras y carteras. Las piezas llegaron a tres pasarelas y también se venden dentro de la ruta.
 
“Ellas ya pueden hacer y lo hacen. Elaboran sus diseños, los venden y ya tienen un apoyo económico en su casa”, dice Rojas, al destacar que el proyecto también ha marcado el empoderamiento femenino.
 
El proyecto de turismo comunitario está impactando positivamente en la zona y abre nuevas oportunidades para sus habitantes. “Estamos muy agradecidos con la empresa porque nos ha tendido la mano y, gracias a este apoyo, hemos logrado muchas cosas. Esto ha sido y sigue siendo fundamental para desarrollar nuestros proyectos”, afirma Bellota.
 
Un proyecto que puede extenderse
 
La TCO Alto Parapetí agrupa 12 comunidades, seis en Cuevo y seis en Lagunillas. Varias poseen expresiones culturales que todavía no forman parte de una ruta turística.
 
Para Rojas, una fortaleza del proyecto es el conocimiento que permanece en la comunidad. “La gente ya aprendió y es una enseñanza para la vida. No creo que se olvide mañana o pasado, cuando TotalEnergies deje de apoyar. Estamos recuperando nuestra esencia y nuestra cultura”.
 
La experiencia también ofrece una oportunidad para otras comunidades: identificar los conocimientos que se están perdiendo, recuperar su transmisión y formar personas que puedan interpretar el patrimonio. En Caraparicito, siete personas fueron capacitadas, pero todavía se necesita preparar a más jóvenes, fortalecer la promoción y habilitar otros atractivos.
 
“Tenemos que prepararnos más para dar un buen servicio a los turistas”, reconoce Bellota. La comunidad ya identificó nuevos lugares y analiza cómo incorporarlos. “Tenemos la visión de seguir rescatando más atractivos. Hay mucho que mostrar en cuanto al turismo”.
 
La ruta aún está en construcción, pero tiene una base sólida: las piezas arqueológicas permanecen en su territorio. Alrededor de ellas crece el número de tejedoras, el witimimbo retorna a la mesa y los niños aprenden la música y la danza de sus antepasados.
 
Como parte de la difusión y valoración de este patrimonio, que da sentido a la ruta turística, la exposición fotográfica Incahuasi: Un hallazgo para la historia se presenta en la galería Manzana 1 Espacio de Arte hasta el 27 de diciembre.




Fuente: TotalEnergies










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