El vocero presidencial José Luis Gálvez defendió la nueva metodología para determinar el precio del diésel, vinculada al tipo de cambio y a las cotizaciones internacionales, y presentó medidas para el transporte, la inversión pública y las energías alternativas. El Gobierno asegura que el ajuste de los combustibles forma parte de un proceso mayor de reordenamiento económico, mientras completa su acuerdo financiero con el FMI.

Abner Flores, ENERGÍABolivia, Santa Cruz, 7 de octubre de 2026.- El Gobierno busca convertir el nuevo esquema de precios del diésel en una regla más previsible para un mercado transversalizado durante años por la subvención y la presión de las importaciones. El vocero presidencial José Luis Gálvez explicó que la modificación al Decreto Supremo 5716 incorpora el promedio del tipo de cambio oficial de los últimos siete días como una de las variables para determinar el precio regulado y contempla un margen de variación de hasta 5% hacia arriba o hacia abajo, según explicó en conferencia.

La intención declarada es evitar movimientos demasiado bruscos y transparentar cómo se determina el costo del combustible. YPFB señala que el nuevo régimen partió de un precio de Bs 17,95 por litro y toma en cuenta el costo de importación y el comportamiento de los mercados internacionales. En términos económicos, el cambio es relevante porque Bolivia está trasladando una parte mayor de la volatilidad externa hacia el mercado interno, al mismo tiempo que intenta reducir la carga fiscal asociada a la importación de combustibles.

REDUCIR LA VULNERABILIDAD

El segundo componente gubernamental es la búsqueda de alternativas para reducir la vulnerabilidad energética y financiera del país. Por tanto, Gálvez destacó nuevas normas para permitir la producción de biogás y biometano, incluso para generar electricidad y eventualmente incorporar excedentes a la red, además de anunciar un anteproyecto de ley de energías verdes. En paralelo, recordó que el Gobierno habilitó la importación de crudo para su procesamiento en las refinerías nacionales, una estrategia que en su criterio busca recuperar capacidad de producción interna de combustibles y reducir parte de la dependencia de derivados importados.

A esto se suma, dijo, la incorporación del transporte automotor al crédito productivo, permitiendo a operadores habilitados financiar renovación, reparación o repotenciación de sus unidades. El mensaje económico detrás de estas medidas es que el ajuste del diésel no pretende quedar aislado en el precio de los combustibles: el Gobierno intenta acompañarlo con financiamiento productivo y nuevas fuentes energéticas para disminuir gradualmente la exposición de sectores estratégicos a los costos externos, según Gálvez.

El tercer frente para el gobierno de Paz Pereira es el reordenamiento macroeconómico y el acceso a financiamiento internacional. Gálvez defendió el acercamiento al Fondo Monetario Internacional como parte de una estrategia que buscaría estabilizar las finanzas, recuperar reservas y generar condiciones para atraer inversión. El Fondo Monetario Internacional (FMI) confirmó en julio un acuerdo a nivel técnico por aproximadamente US$1.900 millones durante 36 meses, orientado a respaldar un programa de reformas económicas, aunque su aprobación definitiva depende del Directorio Ejecutivo y de acciones previas acordadas. El organismo identificó entre los problemas estructurales de Bolivia los déficits fiscales persistentes, la caída de la producción de hidrocarburos, la reducción de reservas internacionales, la inflación y las distorsiones cambiarias y de mercados.

Por el momento, el Banco Central de Bolivia (BCB) confirmó ayer la recepción del primer desembolso del FMI por un monto de 211,3 millones de dólares (equivalentes a 156,1 millones en Derechos Especiales de Giro - DEG), como parte de los US$1.900 millones comprometidos a ser desembolsados durante 36 meses

Bajo esa perspectiva, las declaraciones de Gálvez muestran que el precio del diésel, el tipo de cambio, la recuperación de la producción hidrocarburífera y la búsqueda de financiamiento externo forman parte de una misma ecuación: Bolivia intenta reducir el costo fiscal de sostener los combustibles mientras busca recuperar capacidad productiva, diversificar su matriz energética y reconstruir el margen financiero del Estado.




Fuente: Abner Flores/ENERGÍABolivia




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