Las respuestas de los bolivianos a esta medida van desde una aprobación absoluta a anuncios de rechazos y bloqueos que complejizaran aún más la crítica situación que soporta el país.

ENERGÍABolivia Digital, 18 de diciembre de 2025.- El analista económico y energético Juan Fernando Subirana señala que la eliminación del subsidio a los combustibles y el incremento en los precios de la gasolina y el diésel es una medida que ya se esperaba, al tratarse de una promesa de campaña del presidente Rodrigo Paz y de una estrategia orientada a contener un déficit fiscal que supera las dos cifras del PIB. En ese sentido, afirma que la decisión responde a una lógica de ajuste macroeconómico frente a un problema estructural de las finanzas públicas.

Sin embargo, Subirana advierte que el alza de los combustibles genera un impacto negativo inmediato en los precios de los productos, provocando inflación asociada a la canasta básica y afectando directamente al costo de vida de la población. A su criterio, este efecto inflacionario se traslada rápidamente a toda la cadena productiva y de consumo.

En este escenario, el experto cuestiona el incremento del Salario Mínimo Nacional a Bs 3.300 como una medida para mitigar el impacto del ajuste. Sostiene que esta decisión afecta de manera negativa a las pequeñas y medianas empresas, al sector privado y a los emprendimientos en general, y advierte que podría convertirse en un freno al desarrollo y al crecimiento empresarial en el país.

RECHAZOS “HASTA LAS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS”
En la mañana, varios sectores como la Confederación y Federaciones de Choferes de Bolivia, manifestaron su rechazo “categórico” y anunciaron un ampliado nacional de emergencia en Cochabamba para tomar medidas, aunque ya se estaría dando el incremento de pasajes mientras cuestionan que la medida no hubiera sido consensuada con este sector. El discurso de este sector como el de la COB y de los denominados “movimientos sociales”, no da cuenta, hasta el momento, de mayor argumentación que el simple rechazo “hasta las últimas consecuencias”.

El ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, señaló también que el precio del GNV está a 2,73 por metro cubico, reconociendo el incremento y precisando, sin embargo, que este está por debajo del precio de la gasolina. La autoridad señaló que es importante no romper la brecha  que había antes vs la brecha que hoy existe “porque tenemos un problema adicional debido a las políticas de los últimos veinte años, la producción de gas natural está en constante caída y hay que priorizar el poco gas que tenemos.”

COMO DATO
En agosto de 2004, con la promulgación del Decreto Supremo (D.S) No 27691 que congeló el precio del barril de petróleo en Bolivia  puesto en refinería en 27,11 dólares por barril ($US /Bbl), se establecieron márgenes superior e inferior para el precio de referencia de los productos refinados, que continúo vigente hasta el 17 de diciembre de 2025 y que, junto al D.S No 27992 de enero de 2005, se constituyen en la base legal de la política de subvención al precio de la gasolina y el diésel en el país, fijados para el consumidor final en 3,74 Bs/L y 3,72 Bs/L, respectivamente y, que en criterio de expertos de Fundación Jubileo, por ejemplo, fueron la causa por lo menos de tres grandes crisis: la primera económica, dado que el sistema de precios en la economía no reflejaba el costo real del transporte que utilizaban para la producción de bienes y servicios; la segunda es fiscal, debido a que el país importaba hidrocarburos a precio internacional, para venderlos en el país a menos de una tercera parte de su valor, lo que implicaba una creciente demanda de recursos fiscales cada vez más escasos en Bolivia; la tercera, fue una  crisis energética dado que la producción vino cayendo desde hace 10 años resultado de la falta de actividad exploratoria que, a su vez, se explicaba por un régimen fiscal desfavorable y precios locales poco atractivos  para la inversión en exploración. Según Fundación Jubileo, “la política de subvención ciega” que se vino aplicando en Bolivia desde hace 20 años lejos de ser un asistencia económica, terminó por convertirse en un incentivo al consumo de gasolina y diésel promoviendo la ineficiencia energética.



Fuente: ENERGÍABolivia Digital




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