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Estamos ante la reforma estructural más políticamente recargada de todas las que ha buscado Peña Nieto en su primer año de gobierno.


Pero te pregunto, Luis, ¿no estamos llegando tarde? ¿La reforma no se tardó un poquito…?
 

 

“Es una reforma que hubiera sido muy positivo que se hubiera hecho antes, sin duda alguna. Vemos la declinación de nuestra producción petrolera, llegamos a producir 3.1 millones de barriles diarios. Hoy apenas estamos llegando a 2.5 millones de barriles diarios y con una inversión mucho más grande de la que hacía antes Pemex”.

¿Por qué? ¿Porque es más difícil sacar el petróleo?

“Esto poca gente lo sabe, Federico; hoy Pemex invierte más que en ningún momento de su historia, invierte 20 mil millones de dólares al año y saca apenas lo mismo que hace dos o tres años, mucho menos que hace ocho o nueve años que fue cuando alcanzamos el pico, el punto máximo de producción”. Según leía yo, así están otras compañías petroleras importantes, todas, la Shell, la British, leía en el Financial Times que en una especie de círculo vicioso gastan más pero producen menos.

“Pero nosotros no nos debemos comparar con compañías. Nos debemos comparar con países como Colombia, que en 10 años ha duplicado su producción o con países como Brasil. El caso colombiano y el brasileño… tienen las tres modalidades de contratos, de utilidad compartida, producción compartida y concesiones”.

Las tres modalidades…

“El caso colombiano y el brasileño tienen las tres modalidades, los contratos de producción compartida, de utilidad compartida y de concesiones. En el caso brasileño hay un yacimiento muy grande o un conjunto de yacimientos que se conocen como la sonda del presal, donde el gobierno brasileño decidió que ahí solamente operaran los contratos de utilidad compartida. El caso colombiano es un modelo fundamentalmente de concesiones, pero hoy el mercado petrolero, los mercados financieros entienden bien estas tres figuras porque son muy conocidas”.

¿Quiénes van a venir a explotar aquí el petróleo? ¿Las compañías que, según leía, están emproblemadas, financieramente emproblemadas? Por lo menos sus resultados en el último trimestre fueron bastante malos para las grandes petroleras. Por eso preguntaba si no llegamos tarde

“Las empresas petroleras toman riesgo. La definición casi esencial de una empresa petrolera es que se trata de una empresa diseñada para tomar mucho riesgo. Toma riesgo geológico, o sea, hay o no hay petróleo; toma riesgo ambiental, y por supuesto, riesgo financiero de mercado, que es la variación del precio del petróleo. El petróleo es un activo que tiene una enorme volatilidad en su precio”. Ya nos pasó…

“Ya nos pasó como país. Hicimos una apuesta: gracias al maravilloso descubrimiento de mediados de los setenta de los yacimientos en aguas someras, particularmente en el caso de Cantarell, decidimos como país endeudarnos para aprovechar esa oportunidad y nos llevamos una muy desagradable y, sobre todo, costosa sorpresa. Le costó como pocos episodios a la economía de las familias mexicanas. Entonces, las empresas petroleras toman riesgo.

La pregunta aquí es la de si, como nación, nos conviene a nosotros tomar todos los riesgos, o no. Y la respuesta en la que creemos es que no.

Tenemos frente a nosotros una gran oportunidad energética. México tiene reservas potenciales cuantiosas en aguas profundas, en lutitas, pero requieren una inversión sustancial. Hoy en día Pemex invierte veinte mil…”

Un proyecto promedio ¿cuánto cuesta?

“En un pozo en aguas profundas la inversión en promedio es de entre 150 y 200 millones de dólares. Saque o no saque petróleo, y el porcentaje de éxito es de entre 20 y 50 por ciento”.

Y antes del pozo, ¿cuánto cuesta la exploración o la investigación?

“Y ese costo del que estamos hablando es cuando ya se decide hacer el pozo, es decir, ya se hizo toda la exploración geológica, con toda la tecnología sísmica tridimensional maravillosa que hoy existe y que tienen los geólogos, que no la tenían hace diez o hace veinte años. Con esa gran tecnología, que también es costosa, ya que se toma esta decisión de hacer los pozos que son maravillas de la ingeniería, que pueden llegar a miles de metros de profundidad, todavía existe un riesgo muy grande. Y si pega, si hay producción, pues nadie sabe a cuánto se va a poder vender ese barril de petróleo”.

Sí, porque el precio puede variar.

“Porque el precio puede subir, puede bajar. Varía. Entonces, hoy tenemos una gran oportunidad. Necesitamos invertir sustancialmente más en petróleo”.

¿Cuántos pozos se pueden perforar?

“En Estados Unidos, en la zona del Golfo de México, que es colindante con nuestra zona del Golfo y que es parte de lo mismo, el año pasado se hicieron 91 pozos. En nuestro lado Pemex hizo tres. Si queremos nosotros, primero que nada, restituir las reservas probadas, porque hoy estos yacimientos son de reservas posibles o probables, pero lo primero que tenemos que hacer, como definición fundamental de la política petrolera, es diseñar una política de restitución de reservas. Y la restitución de reservas no se da rezando para que nos caigan más reservas, que nos las dé la naturaleza…, no es así”.

¿No?

“Tenemos que explorar para tener certidumbre de que existen ahí las reservas, que estén probadas. Como nación es indispensable que tengamos una política de restitución de reservas probadas. Esto requiere capital. Segundo, en materia de producción, para recuperar los niveles de producción que tuvimos y que podemos tener, pues requerimos inversión. Hoy Pemex invierte 20 mil millones de dólares al año y nuestra estimación es que requeriríamos entre 20 y 30 mil millones adicionales para tener una política petrolera de restitución de reservas y de una explotación racional del petróleo. Y entonces entramos al verdadero debate, al más importante, en mi opinión. Ahí está la oportunidad, ese es el monto que requerimos. Imagínate, si cada pozo cuesta 200 millones de dólares, vamos a necesitar entre 20 mil y 30 mil millones de dólares adicionales. Entonces la pregunta es, ¿cómo los vamos a conseguir?”

Podríamos pedir prestado para desarrollar a Pemex.

“He escuchado voces, por cierto de gente seria, que dice, ‘pues que ponga Pemex una oficina en Wall Street y que pida prestado’. Hay quien opina que no nos prestarían. No, el problema es, ¿qué pasa si sí nos prestan?”

Es el argumento de Jiménez Espriú. Él dice que es muy difícil controlar a las grandes petroleras y yo le preguntaba, ¿qué es más difícil, controlar a las grandes petroleras o a los grandes bancos?

“Vamos a pensar que invertimos 20 mil millones de dólares más. Que elevamos la inversión de Pemex de 20 mil a 40 mil millones de dólares con una política petrolera en la que estemos todos de acuerdo, de producción racional, de producción de gas que es muy importante, cada vez más importante la producción de gas natural, en fin… y lo hacemos durante 10 años seguidos, eso va a incrementar la deuda de Pemex o del gobierno mexicano…”

Sería un incremento de cuidado…

“Es una falacia decir que no se endeuda el gobierno, que se endeuda Pemex. Es lo mismo, Pemex es una empresa pública. Si nos prestan todo eso, vamos a incrementar entre 18 y 20 puntos la deuda como porcentaje del PIB. Hoy la deuda como porcentaje del PIB está en 36 por ciento; en su punto máximo, en 1982 en la crisis de la deuda, la deuda fue 54 por ciento, o sea, estaríamos haciendo exactamente lo mismo”.

Hay que hacer otra cosa, pues…


“La pregunta es: ¿no hay una forma mejor de hacerlo? Y la respuesta es un claro sí, es un claro sí en el que tengamos contratos, en los cuales conservamos la propiedad de los hidrocarburos. No tenemos por qué compartir la renta petrolera, pero sí compartimos el riesgo. Pagaremos por el petróleo solamente cuando el petróleo esté ahí”.

Como nación es indispensable que tengamos una política de restitución de reservas probadas. Esto requiere capital


En todo este proceso, Luis, ¿qué pasa con los ingenieros mexicanos? La participación del mexicano en todos estos proyectos, ¿qué candados van a establecer ustedes o tienen contemplados en la ley para que si vienen las grandes empresas globales se considere a gente mexicana?

“Yo creo que, otra vez, como somos los últimos en llegar a éstos esquemas contractuales podemos también analizar este ángulo que es, en mi opinión, fundamental. Algunos países lo han hecho muy bien, tal es el caso de Brasil, donde hay reglas muy explícitas y estrictas de contenidos nacionales; en el modelo que propone el presidente Enrique Peña Nieto se busca no solamente invitar a empresas a que vengan a invertir a México y que nos ayuden a no endeudarnos para desarrollar nuestro petróleo, sino que también tengan una obligación de desarrollar a una industria petrolera nacional…”

¿Se les puede obligar entre comillas a tener proveedores mexicanos?

“Por supuesto, esas son las reglas de contenido nacional y funcionan muy bien en países como Brasil. El que venga a México tiene que contratar personal mexicano, tiene que entrenar personal mexicano, tiene que subcontratar, porque todas las empresas petroleras subcontratan servicios, los servicios con mexicanos, hacer compras en México”.

¿Qué tan sencillo es hacer eso?

“Yo creo que nos tenemos que quitar algunas ataduras ideológicas y una de ellas es, la de que en México no hacemos política industrial. Llevamos mucho tiempo con eso, tal vez son resabios de aquel Consenso de Washington de los ochenta y los noventa, cuando se decía que los Estados no deberían, los gobiernos no deberían de hacer una política industrial. Somos tal vez el único país que se quedó ahí, porque hoy todos hacen política industrial, y sin duda una palanca para hacer política industrial es el sector energético y lo puede ser con reglas muy claras de contenidos nacionales”.

Que compre a los mexicanos, pues.


“Si se van a comprar materias primas, que se compren en México; si se va a contratar personal, que sea mexicano. Así podemos tener un verdadero renacimiento de la ingeniería mexicana en materia de petróleo”.

¿Qué pasaría o qué pasará con el Instituto Mexicano del Petróleo con esta reforma? Era un orgullo de los mexicanos?

“El Instituto Mexicano del Petróleo debe fortalecerse y jugar un papel mucho más importante del que juega hoy, lo mismo que la Comisión Nacional de Hidrocarburos, lo mismo que la Universidad Nacional Autónoma de México y que el Poli… La información, la investigación en materia de energía del petróleo, las tecnologías las debemos desarrollar. Conforme México se convierta en un lugar más activo en la innovación vamos a tener mayores inversiones en ciencia y tecnología, mayor capacidad de desarrollo de ideas propias y de tecnología propias”.

¿Es posible ver a empresarios mexicanos en estos proyectos?


“Sin duda, sí, el asunto es que se requiere tener balances muy grandes para tomar estos riesgos y sin duda hay algunas empresas mexicanas que podrán tener la capacidad. Creo que lo más importante será que las empresas mexicanas le apuesten a la industria petrolera a través de asociarse con Pemex o con jugadores internacionales y que vayamos desarrollando una industria nacional competitiva. No podemos apostar al desarrollo de una industria nacional que vive del subsidio o que vive de un apoyo del gobierno. Sí, tenemos que desarrollar industria mexicana, pero tiene que ser una industria plenamente competitiva, y este modelo de asociación, de claras reglas de contenido nacional puede ser también un buen instrumento de la política industrial”.

Pedí una entrevista a un empresario importante. Me dijo: “No te puedo dar la entrevista porque dependiendo de cómo salga la reforma quizás invierta en eso”.

“Pero no solamente hay que tener dinero, hay que tener también… conocimiento y apetito por el riesgo, porque la petrolera es una industria altamente riesgosa”.

¿Es un casino el petróleo? Digo, con tanto riesgo.


“No, porque en un casino se toman apuestas aleatorias, en este caso son apuestas informadas. Pero son apuestas, y de gran envergadura”.


Llegamos al tema de los impuestos de Pemex.

“¿Cómo crear un marco que permita una administración racional y de largo plazo del activo? Entre lo que propuso el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, está que tenemos que revisar de manera íntegra el régimen fiscal de Pemex. Hoy el régimen fiscal de Pemex implica que a Pemex no se le trate como a una empresa. A Pemex se le trata como si fuera una secretaria de Estado. Pemex necesita un tratamiento fiscal de empresa”.

PERFIL
Luis Videgaray posee sólidos conocimientos de teoría económica. Su tesis de licenciatura, en el ITAM, que analizó la privatización de los puertos mexicanos, ganó en 1995 un premio nacional de investigación. Desde muy joven trabajó en la Secretaría de Hacienda, de la que ahora es titular, y obtuvo el grado de doctor en el prestigiado Instituto Tecnológico de Massachusetts con una tesis que sin duda, en los actuales tiempos de reforma energética, llama poderosamente la atención: “La respuesta fiscal a los choques petroleros”. No le ha ido mal en la política, no solo por ocupar un cargo en el gabinete presidencial, sino por su trabajo al frente del equipo que llevó a la Presidencia de la República a Enrique Peña Nieto.

Hay consenso en eso.

“Hay un ensayo del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, del año pasado, que dice: ‘El problema no es que Pemex pague más o menos impuestos que otras empresas petroleras en el mundo; Pemex paga más o menos lo mismo. El problema es la forma en que lo hace’. Es una forma en que… la relación entre la Secretaría de Hacienda y Pemex es esencialmente al revés de lo que pasa en el resto del mundo. Lo normal es que una empresa tenga impuestos, genere utilidades y después se toma una decisión racional sobre qué hacer con las utilidades.

Al final el único dueño de Pemex es el Estado mexicano. El Estado tiene que, a partir de un monto de utilidad, decidir si reinvierte en la empresa o toma un dividendo. Así ocurre en Petrobras y en Ecopetrol de Colombia. En México, no. En México, Hacienda quita todo y después se le da a Pemex lo que está en el presupuesto”.

¿Qué tanto le quitan o no le dan a Pemex?

“Es interesante que en el presupuesto de Egresos de la Federación a Pemex le han dado cada vez más recursos en los últimos años. No es precisa la información de que cada vez el gobierno, a través de Hacienda, le quita más recursos a Pemex; la verdad es que los datos de los últimos años muestran lo contrario.

Ante la declinación de las reservas, el gobierno mexicano le ha tenido que meter mucho dinero a Pemex para tratar de sostener la plataforma de producción, estabilizándola. Nos hemos estabilizado en los últimos cuatro años en 2.5 millones de barriles diarios en proyectos muy costosos y muy complejos como el de Chicontepec, en Veracruz”.

No ha ido tan mal la cosa, pues…

“Pero el problema es que en esta lógica, no hay una planeación a largo plazo. No hay una política de administración patrimonial del pueblo de México. Por eso, es fundamental que tengamos un nuevo régimen fiscal, que permita que el gobierno mexicano se comporte no como un recaudador, sino como dueño de un patrimonio que se administra con racionalidad a largo plazo. A final del día, las utilidades de Pemex van a ser para el Estado mexicano. La pregunta es ¿cuándo y cómo?

Yo no tengo la menor duda de que con una buena política petrolera, de hidrocarburos, le va a ir mejor a Pemex y le va a terminar yendo mejor al propio gobierno mexicano, por los impuestos que le cobre a Pemex, que tendrán que ser más moderados, y por los dividendos que reciba de Pemex”.

Hay que cambiar las reglas fiscales de Pemex, por lo que entiendo.

“Este cambio es tan importante como el cambio en el régimen contractual y no se puede entender el uno sin el otro. Son dos piezas esenciales de la reforma energética”.

(*)http://reformas.sdpnoticias.com/impacto-de-las-reformas/2013/08/13/entrevista-con-luis-videgaray-en-la-reforma-energetica-el-presidente-dialogara-con-quien-quiera-dialogar Foto: http://www.milenio.com/media/7f4/7134d3870ab147a0beb8d967ca1787f4.jpg