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El autor, hasta hace poco rector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, reflexiona sobre las escazas posibilidades de alcanzar, en Bolivia, la tan mentada “soberanía energética”, proclamada por la Constitución Política del Estado. ###

Los obstáculos para la
SOBERANÍA ENERGÉTICA

El autor, hasta hace poco rector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno, reflexiona sobre las escazas posibilidades de alcanzar, en Bolivia, la tan mentada “soberanía energética”, proclamada por la Constitución Política del Estado.



LReymi Ferreira (*)

La “soberanía energética” es poco probable que se logre, al menos en el corto plazo, debido a la insuficiente inversión en exploración y explotación; a falta de medidas oportunas para estimular la explotación de petróleo, pero principalmente, a causa de que la industria petrolera a partir de los años 70, tuvo una orientación hacia el mercado externo, dejando en segundo lugar la demanda interna, que fue creciendo, y que para ser satisfecha obligó al Estado a la importación de petróleo subvencionado que debilita las arcas fiscales, con el agravante del contrabando.

El país logró por primera vez la soberanía energética en hidrocarburos el año 1954, fecha cuando se logró satisfacer la demanda interna e incluso exportar. Paulatinamente la producción y las reservas de petróleo fueron disminuyendo a la par que las del gas aumentaron, al extremo que para garantizar la seguridad energética, Bolivia importa petróleo (diésel, gasolina y gas licuado de petróleo) y exporta gas natural. A la fecha no está garantizada la soberanía energética proclamada en el artículo 360 de la Constitución Política.

Para cumplir dicho mandato constitucional es evidente que el Gobierno y la empresa estatal del petróleo han realizado esfuerzos que, sin embargo, parecen insuficientes para alcanzar el cometido. A la fecha existen en producción 49 campos de explotación, 35 son gasíferos y 14 petrolíferos. Lo alarmante de esta cifra es que los campos petrolíferos están en franca declinación en su producción.

En el Plan de Inversión de YPFB 2009-2015, se tiene destinado apenas el 10.47% para exploración, porcentaje insuficiente que obliga a la estatal del petróleo a obtener créditos de organismos internos, que no siempre son accesibles y tampoco suficientes.

Actualmente de los 9 campos en exploración, sólo el de Lliquimuni tiene posibilidades de contener petróleo en cantidades importantes, los restantes son campos gasíferos. De acuerdo al precitado Plan de Desarrollo, la inversión en explotación se concentra en un 75% en los mega campos, que son campos gasíferos.

El Gobierno ha centrado su esperanza para lograr el autoabastecimiento de petróleo en la construcción de dos plantas separadoras de gas natural, una en Río Grande, que tendría la posibilidad de procesar 361 toneladas métricas de gas licuado (GLP), y 596 barriles diarios de gasolina.

La otra planta a construirse en el Chaco, quintuplicaría la producción de la primera. Si se llegan a concretar las plantas, el año 2014 se producirían 6000 barriles diarios de petróleo, cantidad insuficiente si se toma en cuenta los volúmenes de hidrocarburos líquidos que se importan. (De acuerdo al TGN la cifra que se tendrá que pagar por subvencionar dicha importación llegará este año a 755 millones de dólares.)

Otra medida que el Gobierno ha asumido para lograr la soberanía energética es la reconversión del parque automotor, de diésel o gasolina a gas natural. De acuerdo al plan, se prevé la reconversión de 240.000 movilidades a un ritmo de 80.000 por año.

Si bien los promedios proyectados el año 2011 no se han alcanzado, ha habido un avance importante en la reconversión que, sin embargo, también tiene sus límites, debido a que gran parte de la maquinaria pesada, agrícola y del transporte masivo, son de difícil adaptación y seguirán requiriendo para su consumo diésel o gasolina.

Continúan conspirando contra esta medida los decretos ampliatorios para la internación de movilidades usadas y el crecimiento desmesurado del parque automotor.

La última acción gubernamental tomada con la intención de fomentar en las empresas petroleras la extracción de petróleo, es el Decreto Supremo 1202 del presente año, que dispone el pago de 30 dólares adicionales por barril de petróleo producido. La medida, sin duda bien intencionada, es un paliativo algo tardío.

Tomando en cuenta que se producen 4000 barriles diarios de hidrocarburos líquidos en el país, se entregarán a las empresas petroleras 50 millones de dólares adicionales. cifra que puede mejorar las ganancias de dichas empresas, o compensar sus gastos de operación; pero, que resultan insuficientes para la exploración cuyos costos son altos.

El Decreto en su artículo 6º establece como único requisito para beneficiarse de este incremento, que las empresas incluyan en su plan de actividades medidas destinadas a aumentar, mantener o disminuir la caída de la producción de los hidrocarburos líquidos.

Queda claro, por lo tanto, que la norma no condiciona futuras inversiones. Se debe agregar que el pago de los 30 dólares adicionales por barril producido a las petroleras se hará efectivo se aumente o no la producción.

La conclusión a la que llegamos es que la “soberanía energética” es poco probable que se logre, al menos en el corto plazo, debido a la insuficiente inversión en exploración y explotación; a falta de medidas oportunas para estimular la explotación de petróleo y, principalmente, a causa de que la industria petrolera a partir de los años 70, tuvo una orientación hacia el mercado externo, dejando en segundo lugar la demanda interna, que fue creciendo, y que para ser satisfecha obligó al Estado a la importación de petróleo subvencionado que debilita las arcas fiscales, con el agravante del contrabando. Urge pues acelerar las acciones y medidas orientadas a lograr la soberanía energética, no sólo por ser esta un mandato constitucional, sino por imperativo económico.

* Ex rector de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), abogado de profesión, politólogo, docente universitario y articulista en varios medios de información. Fue concejal municipal y autor, entre otras publicaciones, del libro “Las logias en Santa Cruz”.


A la fecha existen en producción 49 campos de explotación, 35 son gasíferos y 14 petrolíferos. Lo alarmante es que los campos petrolíferos están en franca declinación...

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