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La planta de amoniaco y urea, una apuesta al DESARROLLO INTEGRAL

EDICIÓN-53 | SEPTIEMBRE 2017

 

Las buenas perspectivas derivadas de la industrialización del gas en Bolivia, a partir de la puesta en marcha de la planta de amoniaco y urea, se han incrementado a tiempo que ha aumentado la presión para encontrar mayores reservas de gas y su certificación…

 

Vesna Marinkovic U.

 

La ubicación de la planta de amo niaco y urea, recientemente inau gurada por el gobierno, trasciende como una decisión política dirigida a promover la región del trópico de Cochabamba, bajo el paraguas de que hay que abrir ejes de desarrollo del país de manera integral. Bajo esta consigna, en septiembre se ha puesto en marcha el proyecto más importante de la controvertida industrialización del gas, a doce años de la nacionalización de los hidrocarburos.

 

En este marco, el gobierno pasó por alto una de las críticas más recurrentes a la realización de este proyecto que radica precisamente en la elección del lugar; considerado distante de uno de los mercados potenciales de urea como es el Brasil, y se concentró en identificar el lento y complejo desarrollo de las áreas rurales limitadas de alcanzar a precios razonables, fertilizantes, tecnología y maquinaria.

 

 

Arguye que el poder de compra en pocas manos influye en el retraso del sector agrícola y asegura que producir urea y sus derivados como los fertilizantes, a precio más asequible para los productores de las áreas rurales en el país y no solamente del oriente, posibilitara un mayor margen de desarrollo a nivel nacional.

 

Para algunos analizas como Romero Loza, vencer el retraso agrícola, la estrechez del mercado interno, la falta de infraestructura y los bajos índices de inversión, han limitado permanentemente proyectos de industrialización en Bolivia. Sin embargo, después de la puesta en marcha de planta de amoniaco y urea, recientemente inaugurada, algunos de estos argumentos parecen entrar en entredicho.

 

LOS DESAFÍOS

 

Con todo, los desafíos no concluyen con la puesta en marcha de la planta. Ahora viene la gestión y la apertura de mercados, bajo el aliciente de que el mercado de la urea es uno de los más dinámicos de la región y de este último tiempo.

 

En efecto, las perspectivas derivadas de la industrialización del gas en Bolivia, han sido calificadas de “altamente significativas”, principalmente en atención a las balanzas negativas de producción de productos petroquímicos en América del Sur, según el experto argentino Jorge De Zabaleta, presidente del Instituto Petroquímico Argentino (IPA), que a finales de 2014 ya hablaba de la importancia de promover la petroquímica en Bolivia.

 

Dejaba claro que “para involucrarse en un proyecto de industrialización del gas, es prioritario tener materia prima y mercado”, manifestando que Bolivia no sólo tiene reservas de gas sino que también cuenta con mercados importantes de gas natural que le permitirán sustentar sus proyectos de industrialización, principalmente el de la petroquímica.

 

Precisó que tanto Argentina como Brasil, los vecinos más próximos de Bolivia, tienen una “balanza negativa” en materia de productos petroquímicos; acotando que Argentina importa más de lo que exporta y que en estas condiciones no dejará de ser un buen mercado para los productos provenientes de Bolivia, principalmente fosfatos, urea y plásticos.

 

En relación a Brasil, sostuvo que “este país tiene una balanza negativa fenomenal en petroquímica, de casi 40 mil millones de dólares este año”, afirmando que le faltan químicos, fertilizantes y plásticos también. Bajo estas consideraciones opinó que la ruta marcada por Bolivia en dirección a la petroquímica estaba con buenas perspectivas.

 

Por otro lado aseguró que la demanda mundial de petroquímica aumentó en casi el 50% por la cantidad de uso que tienen sus derivados, en el marco del mayor confort que exigen los niveles de crecimiento especialmente de los países emergentes. En su criterio, el desacople de los precios del gas respecto del petróleo también es un factor que ayudaría a proyectos de industrialización del gas.

 

“Están en una buena ruta, están haciendo lo que deberían hacer”, dijo De Zabaleta al subrayar que “todo tiene que ver con la petroquímica” y que la demanda mundial de estos productos está en alrededor de los 150 millones de toneladas y donde la capacidad de producción latinoamericana cubriría apenas el 5% de esta demanda.

 

PROYECTOS DE GRANDES INVERSIONES

 

Reconoció que son proyectos que implican grandes inversiones señalando que debido a ello, “generalmente el primer empujón lo pone el Estado y trata después que haya un satélite de plantas que trabajen alrededor”, precisando que se debe agregar valor y ser competitivos en usos finales. En esta dirección, el Gobierno no ha dejado de convocar al empresariado nacional, para complementar la fase de industrialización del gas.

 

 

El presidente de CAINCO, Luis Barberí, considera que “dado que estas plantas han sido iniciadas con una visión exportadora, es propicio conocer cómo se desarrolla el mercado internacional; y, en el actual contexto, cuál el futuro de los productos que Bolivia exportaría una vez terminados estos proyectos”.

 

Acotó que los mismos tienen la posibilidad de potenciar y dinamizar la economía, generar fuentes adicionales de ingresos de divisas y fuentes de empleos y, sobre todo, abrir nuevos negocios para una diversidad de sectores.

 

MERCADOS PARA EL GAS BOLIVIANO

 

Por el momento, los mercados tradicionales para el gas boliviano son Brasil y Argentina. Sin embargo, un mercado mediano de crecimiento permanente sigue siendo Chile, y seguidamente, Paraguay y Uruguay, junto a un competidor como es Perú. México no deja de tener los ojos puestos en el gas boliviano, pero su comercialización estaría sobre la base del GNL ya sea por la ruta del Pacífico o del Atlántico.

 

El Gobierno piensa que a partir de este proyecto petroquímico, Bolivia consolida su posición como centro gasífero de la región y plantearía la diversificación de las inversiones en la cadena del gas, a tiempo de fortalecer la creación de empleos y sobre todo, diversificar la canasta de exportaciones nacionales, a partir del gas.

 

La planta de amoniaco y urea se convierte en el primer proyecto de industrialización formal del gas en Bolivia y arranca después de doce años de haber planteado la nacionalización de los hidrocarburos, en el marco de lo que fue el Decreto 28701 del 2 de mayo de 2006.

 

...generalmente el primer empujón lo pone el Estado y trata después que haya un satélite de plantas que trabajen alrededor...”

 

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