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Aproximadamente el 100% del petróleo y del gas natural que consume España es importado, tiene la factura por electricidad más cara de la Unión

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España, una dependencia energética NO SUPERADA

EDICIÓN-52 | AGOSTO 2017

 

Aproximadamente el 100% del petróleo y del gas natural que consume España es importado, tiene la factura por electricidad más cara de la Unión y, según APPA, mantiene estancado al sector de las energías renovables…

 

Raúl Serrano

 

España tiene la mayor dependencia energética de Europa; depende principalmente de combustibles fósiles. El “Balance energético 2016 y perspectivas para 2017”, indica que se trata de una subordinación que llega al 72,3%, sobrepasando la media de la Unión Europea que el año pasado era de 53,5%. Prácticamente la totalidad de petróleo y gas llegan a este país desde Argelia, Nigeria y Catar. En 2012, las importaciones españolas de combustibles fósiles superaron los 61.000 millones de euros.

 

Para algunos expertos, este es un factor recurrentemente negativo para el desarrollo económico de este país europeo que opera como una monarquía parlamentaria en el contexto de la Unión, bajo el gobierno de Mariano Rajoy, y tiene un elevado nivel de consumo de gas y petróleo para la generación de electricidad.

 

La Agencia Internacional de Energía (AIE), indica que el carbón sería el único combustible fósil con menor protagonismo en el matriz energética espa- ñola, habiéndose reducido su consumo de 19,7% en 2015 a 14,3% el año pasado. Pese a la marcada incidencia de los combustibles fósiles en España, las autoridades han señalado que se ha dado una reducción de 1,5% en la dependencia de exportaciones energéticas y que estarían en la dirección adecuada para cumplir los objetivos de reducción de emisiones para el 2020.

 

DEL GAS

 

Según los Balances Energéticos del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, el consumo total de gas natural en España, fue en 2015 de 285.935,82 GWh, con un aumento del 3,9 % respecto al año 2014, mientras que la participación del gas natural en el balance de energía primaria fue del 19,9% en 2015, similar al peso del año anterior.

 

“El consumo de gas se estima que se distribuyó en un 23% en el mercado doméstico-comercial y un 36,3% en el mercado industrial para usos térmicos, es decir, excluyendo el consumo como materia prima y el gas empleado en la generación eléctrica en instalaciones de cogeneración”, precisa esta fuente.

 

Al mismo tiempo, agrega que el consumo en los sectores doméstico, comercial y de servicios ha aumentado en 2015 un 2,2%, derivado de su actividad, sin que haya tenido influencia significativa las diferencias de laboralidad y temperatura respecto a 2014. Añade que en el sector industrial, el consumo subió un 2%, al contrario de lo ocurrido en el año anterior.

 

Según el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, el consumo de gas natural para generación eléctrica en 2015 se estima en 87.860,82GWh, un 30,7% del total, de los que el 13,0% es el consumo atribuido a generación eléctrica en la cogeneración y el resto corresponde al consumo en centrales del sistema eléctrico y a otros consumos auxiliares

 

Indica, asimismo, que en 2015 el conjunto de consumos para generación eléctrica ha aumentado un 8,5%, debido al aumento de la demanda eléctrica y al cambio de la estructura de generación. También en 2015 ha aumentado el consumo de gas atribuido a la generación eléctrica por cogeneración, rompiendo la tendencia de decrecimiento anterior.

 

Sin embargo, es importante remarcar que, por lo menos el año 2015, la totalidad de los abastecimientos de gas natural para el consumo interior se produjo a través de importaciones de terceros países e intercambios comunitarios, como puede apreciarse en el cuadro 1, siendo prácticamente nula la producción nacional (776 GWh).

 

Como dato adjunto, Antonio Barrero, en una nota de prensa, fechada en 2015 sostiene que el 26,8% del gas que llega a España no tiene procedencia señalada (Not specified).

 

Las importaciones netas durante el año 2015 ascendieron a 307.688 GWh lo que supone un aumento del 5.32% respecto al año 2014, haciendo ver que por lo menos a lo largo del año 2015, el sistema gasista español recibió gas natural procedente de 11 países distintos, con cuotas de participación muy repartidas y el 2016 España nuevamente se encuentra 17 puntos por encima de la media de la Unión Europea, en materia de importación de combustibles fósiles.

 

Según el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, el consumo de energía final en 2015 fue 52,7% petróleo; gas 16,9%; electricidad 22,8%; energías renovables, 6,0%; carbón 1,4%, y gases derivados de carbón, 0,3%, como se puede inferir del gráfico 1.

 

DEL PETRÓLEO

 

Explica que el consumo de productos provenientes del petróleo, incluyendo fuelóleos para bunkers de navegación marítima, excluyendo autoconsumos de refinerías, alcanzó 55,2 millones de toneladas en 2015, con un aumento del 2,5% respecto al año anterior, rompiendo así la tendencia de años anteriores (en 2014 el descenso fue del 1,4% respecto al 2013, y en el año 2013 de un 8,9% respecto del año anterior).

 

Esta misma fuente refiere que el aumento se debe fundamentalmente a un incremento en los consumos finales de carburantes del transporte y a un aumento del consumo en generación eléctrica. Precisa que, expresada en toneladas equivalentes de petróleo, la demanda final de productos petrolíferos en el transporte ha aumentado globalmente casi un 4%.

 

DE LAS RENOVABLES

 

Las energías renovables generaron alrededor del 38,5% de la electricidad en 2016, según el Club Español de la Energía, compuesto por ejecutivos de Repsol, Endesa, Gas Natural Fenosa, Viesgo, Iberdrola y Cepsa. Por su parte, José Miguel Villarig, ex presidente de la Asociación de Productores de Energías Renovables-APPA, destaca el desarrollo de las renovables remarcando que las ha llevado a convertirse en 2013 en la principal fuente de generación eléctrica en España, al cubrir el 41% de la demanda eléctrica.

 

Según Villarig, ese año el sistema eléctrico español contaba con 32.920 MW renovables instalados; señalando que de ellos, 22.900 MW correspondieron a energía eólica, 4.681 MW a fotovoltaica, 2.300 MW a termoeléctrica, 2.058 MW a minihidráulica y 984 MW a biomasa.

 

La aportación total del sector de las Energías Renovables al PIB en 2015 fue de 8.256 millones de euros (un 0,76% del mismo), precisa APPA pero aclara que este aumento se debe a los altos precios que registró la venta de electricidad en el mercado eléctrico y no a la recuperación del sector, como refiere el gráfico 2.

 

 

Se atribuye a Mariano Rajoy, líder de la denominada “contrareforma” española, haber estancando el desarrollo de las renovables en España, pese a los evidentes beneficios tanto medioambientales como económicos que podrían representar estas fuentes de generación de energía para España, según algunos expertos.

 

Para Villargig, el origen de estas políticas está en la crisis económica, que trajo consigo una importante caída de la demanda eléctrica. Señala a ENERGÍABolivia que en el periodo 2005- 2012 la potencia eléctrica instalada se incrementó un 37,8%, mientras que la demanda de electricidad únicamente creció un 2,4%.

 

Agrega que para mantener estos privilegios, “estas compañías iniciaron en 2009 una feroz campaña en la que vienen utilizando falacias para culpar del llamado déficit de tarifa del sistema eléctrico a las renovables, de ser caras y de subir el precio de la electricidad. El objetivo era detener su desarrollo y reducir su presencia en el sistema para hacer hueco a sus infrautilizados ciclos de gas.”

 

En este marco, él asegura que la política del Gobierno contra las energías renovables ha sumido al sector en una gran inseguridad jurídica al aplicar regulación de modo retroactivo y que esto ha convertido a España en uno de los países con más litigios internacionales.

 

“El Gobierno español va contracorriente, cuando las renovables crecen en todo el mundo y podrían ser un pilar fundamental para la recuperación económica española, sigue actuando como Gobiernos anteriores, desde la improvisación y en el corto plazo, en vez de pensar en planteamientos a largo plazo, predecibles y que den certeza a su desarrollo”, anota Villarig.

 

 

MALA ESTIMACIÓN

 

APPA sostiene que “la mala estimación por parte del Ministerio de Energía puede significar que el sector renovable pierda en el periodo 2014-2019 un total de 1.238 millones de euros, lo que hará imposible que las instalaciones alcancen la rentabilidad razonable establecida por Ley para este periodo.”

 

Según la Asociación, “a estas pérdidas hay que añadir el impacto negativo de las medidas aplicadas a las renovables en la reforma eléctrica, que ya vienen significando recortes anuales de más de 2.200 millones de euros, lo que supone una pérdida en cada ejercicio en torno al 30% de la retribución inicialmente prevista”

 

En este marco, APPA pide al Gobierno que sea consecuente con sus declaraciones públicas de compromiso y apoyo a las energías renovables y las trate con ecuanimidad, lamentando que esto no haya sucedido hasta la fecha, pues la legislación contenida en la reforma eléctrica habría sido injusta con las energías renovables y las habría convertido en las grandes damnificadas de la misma.

 

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