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Nueva etapa del proceso de INTEGRACIÓN ENERGÉTICA ENTRE BOLIVIA Y BRASIL

 

Nivalde de Castro (1) Paola Dorado (2)

 

 

El futuro del acuerdo del gas, la exportación de gas natural dedicado a la producción de energía eléctrica en territorio brasilero, y la construcción de centrales hidroeléctricas, marcarían un nuevo rumbo en el proceso de integración energética en la región…

 

El día 7 de noviembre de 2016 fue realizada una reunión entre el Presidente Evo Morales y el Ministro de Minas y Energía de Brasil, Fernando Coelho, en la cual se definió un nuevo marco y rumbo para el proceso de integración energética entre ambos países. En este importante encuentro realizado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra fueron definidos tres vectores para la nueva integración: el futuro del acuerdo del gas, la exportación de gas natural dedicado a la producción de energía eléctrica en territorio brasilero y la construcción de centrales hidroeléctricas para la exportación del excedente al mercado brasilero.

 

 

El primer vector es el más tradicional por tratarse de un acuerdo que viabilizó la construcción del gasoducto y la exportación de gas natural para Brasil cuyos principales contratos terminan en 2021. Para Bolivia la renovación de estos contratos es crucial, pues la demanda de gas del mercado brasilero se convirtió en la principal fuente de ingresos en divisas extranjeras para la economía boliviana. Por otro lado, el gas boliviano representa cerca del 30% del consumo total de este combustible en el Brasil. Así, el acuerdo firmado entre YPFB y Petrobras, que permitirá inversiones de US$ 1,2 billones en la prospección de nuevos pozos de gas natural, es una señal inequívoca de que las relaciones económicas y energéticas serán mantenidas.

 

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El segundo vector está directamente vinculado a una estrategia innovadora del Ministerio de Hidrocarburos de Bolivia que busca invertir en la producción de energía eléctrica en territorio brasilero a través de centrales termoeléctricas usando el gas natural boliviano. Se trata de una iniciativa con grandes probabilidades de traer beneficios para Bolivia, pero que depende de un conocimiento más profundo de las complejas reglas e incertezas en relación al despacho térmico en el mercado eléctrico brasilero.

 

Por fin, el tercer vector es un campo todavía no explorado, y el más promisor, la energía hidroeléctrica. Bolivia tiene un potencial hidroeléctrico que es casi treinta veces mayor que su capacidad instalada actual (40 GW de potencial y 1,4 GW de capacidad instalada). De esta forma, existe un excedente estructural de energía que podría ser utilizado para traer beneficios al desarrollo económico y social del país. El primer paso decisivo para la integración entre ambos países con base en centrales hidroeléctricas – la fuente más barata, limpia y sustentable de generación – será la construcción de una central hidroeléctrica binacional en la frontera definida por el río Madera, con una capacidad estimada de más de 3.000 MW, es decir el doble de la capacidad instalada actual de Bolivia.

 

En este sentido, es importante destacar que el Ministerio de Hidrocarburos de Bolivia, junto al cuerpo técnico de ENDE y del CNDC, están elaborando un estudio consistente para el aprovechamiento del potencial hidroeléctrico, estructurando un programa de planificación que permitirá la construcción de otras centrales hidroeléctricas, como El Bala, Rositas y Cachuela Esperanza, siendo el Brasil el principal mercado de importación de energía.

 

Esta decisión y estrategia se fundamentan en razones evidentemente económicas. Frente a los otros países de la región, el Brasil es el mercado de energía eléctrica más grande y con reglas de comercialización consistentes. Cada año la economía brasilera necesita de más de 6.000 MW en nuevas centrales de generación mientras que la venta de energía eléctrica en el mercado brasilero es realizada a través de contratos de 30 años de duración en un sistema análogo al take or pay. Así, estas dos condicionantes muestran claramente el acierto de la planificación boliviana en centrar y priorizar la relación de integración con Brasil.

 

Los beneficios de la integración energética entre Bolivia y Brasil, hasta el momento basado en el acuerdo del gasoducto, mostró resultados positivos y fácilmente mesurables. Para Bolivia permitió un volumen firme y constante de exportación generando ingresos en divisas que permitió un largo periodo de crecimiento económico. Para Brasil posibilitó la ampliación y diversificación de la oferta de energía que fue relevante, por ejemplo, para enfrentar la peor crisis hídrica del país, sin la oferta de gas boliviano, representando aproximadamente 7.000 MWmedios, no hubiera sido posible evitar un nuevo racionamiento de energía eléctrica.

 

Por fin, cabe destacar con el debido énfasis, que el acuerdo del día 7 de noviembre de este año abrió una nueva etapa en las relaciones políticas y diplomáticas entre ambos países asentadas en bases económicas, buscando la cooperación e integración, respetando las asimetrías geográficas, demográficas y económicas, independientemente de las posiciones políticas de los respectivos gobiernos. Así, se firmaron relaciones entre Estados mirando los beneficios económicos y sociales tanto para Bolivia cuanto para el Brasil.

 



(1) Profesor del Instituto de Economía de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ) y coordinador del Grupo de Estudios del Sector Eléctrico de la UFRJ (GESEL-UFRJ).

(2) Investigadora del GESEL-UFRJ y estudiante de Doctorado en Ingeniería Eléctrica de la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo (USP).

 


 

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