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Noruega es un país paradigmático en la gestión de sus capacidades energéticas.

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LEA: El nuevo reto noruego NOS HABLA DE RENOVABLES

Noruega es un país paradigmático en la gestión de sus capacidades energéticas. Se ha posicionado como uno de los mayores exportadores de petróleo y gas natural de este último tiempo y también destaca por el aprovechamiento del potencial hidroeléctrico y eólico. Sin embargo, ha comenzado a sufrir los estragos de un Brent a menos de 50 dólares.

 

Vesna Marinkovic U.

 

Naciones Unidas ha calificado a Noruega como el país más rico y desarrollado del mundo. Para muchos es un Estado cuasi idílico que se ha construido fundamentalmente en base a su industria pesada, hidrocarburos y energías renovables; al punto que es capaz de suplir su demanda energética casi exclusivamente con su propia producción hidroeléctrica.

 

Sin embargo, este país de sólo 5,084 millones de habitantes, ha logrado su mayor reconocimiento internacional por el manejo del negocio del gas y el petróleo, que habla de una industria “saludable” y orientada a conseguir objetivos sociales en una conjunción pocas veces alcanzada.

 

En efecto, desde el inicio de su industria hidrocarburífera, Noruega ha mantenido la soberanía y el pleno control sobre sus recursos, logrando un equilibrio que ha sido retratado en varios foros del sector energético, como “el último Estado socialista de Europa”.

 

Actualmente el Estado noruego es dueño de industrias en sectores clave y estratégicos como el petrolero (Statoil), la hidroeléctrica (Statkraft), la producción de aluminio (Norsk Hydro), telecomunicaciones (Telenor) y el sector bancario a través del control del mayor banco noruego, DNB, según su Ficha País.

 

LA CLAVE

 

Noruega arranca instituyendo mecanismos dirigidos a la atracción tanto de los mejores capitales extranjeros de la industria hidrocarburífera como de los profesionales del sector para desarrollar sus reservas petroleras off shore. Esto le ha permitido convertirse, en no más de cuatro décadas, en uno de los mayores exportadores de petróleo y gas natural, así como en proveedor internacional de productos y soluciones de punta para la industria petrolera.

 

Los réditos económicos y sociales derivados de esta capacidad de gestión a nivel de sus recursos energéticos, han sido transferidos a la sociedad en su conjunto a tiempo de establecer un fondo de ahorro de cuantiosos recursos provenientes de los hidrocarburos, para las generaciones futuras y/o para ser utilizados cuando el caso amerite.

 

Al inicio de la crisis de los precios del petróleo, este fondo ostentaba 830.000 millones de dólares de ahorro convirtiéndolo en el mayor fondo soberano del planeta consolidado por la venta de petróleo y el ahorro del dinero recaudado por este concepto.

 

En este marco, el modelo noruego ha servido para convertir la renta petrolera en desarrollo social y económico, y desarrollar la capacitación de sus recursos humanos para encarar la industria hidrocarburifera por cuenta propia y dotar al sector de una credibilidad y transparencia pocas veces vista.

 

LA FORTALEZA

 

La fortaleza de Noruega termina siendo producto de la consistencia alcanzada por un modelo de socialdemocracia con intervención estatal, que sobresale por haber impulsado un importante desarrollo democrático y social, por su transparencia a nivel de la gestión gubernamental y, para algunos, debido al componente homogéneo de su población.

 

En el modelo petrolero noruego destacan lineamientos tales como el manejonacionalista del sector; sus normas de seguridad, en un ámbito que acusa graves riesgos para sus trabajadores y el medio ambiente; el compromiso de cualificar a sus recursos humanos y apuntalar la innovación tecnológica del sector.

 

El establecimiento de niveles de competencia y cooperación con las petroleras extranjeras ha sido, también, otro de los lineamientos que ha permitido a la industria noruega de los hidrocarburos una convivencia pacífica con el capital extranjero, sin dejar de garantizar sus inversiones.

 

 

EL BRUSCO DESCENSO

 

Sin embargo, el brusco descenso en el precio del petróleo que pasó de unos 110 dólares a unos 30 dólares hasta hace pocos meses, ha comenzado a alterar la tranquilidad de este modelo que no ha dejado de estar expuesto a un mundo de sobreoferta de este combustible frente a una demanda que, como puede verse, no termina de despegar.

 

Los primeros signos de esta situación de crisis se reflejan en el despido de alrededor 20.000 empleados del sector incluyendo a la empresa Statoil, desde que comenzara a bajar el precio del crudo, a partir de junio de 2014.

 

Esto ha ocasionado que la tasa de paro en Noruega supere el umbral del 4% en más de una década y según algunos analistas es mucho para un país donde aproximadamente el 10% de los puestos de trabajo vienen del sector petrolero. A enero de este año su tasa de desempleo en el sector petrolero ha aumentado a 4.6% (Bloomberg).

 

 

EL NUEVO RETO

 

Pese a que a inicios de 2015 e incluso de este año autoridades noruegas y actores vinculados a la academia y la banca sostenían que la única repercusión financiera en Noruega por efectos de la caída de los precios del barril de crudo, era la desaceleración del crecimiento del fondo soberano, hoy la situación es distinta y parece ser que esta instancia no resolverá totalmente los problemas.

 

El gobierno ha reconocido una situación económica “golpeada” por la crisis y la corona noruega se devaluó, dopando la competividad de los otros sectores de la economía mientras todo parece señalar que los intereses y dividendos del fondo no serán suficientes para cubrir el déficit (EFE).

 

Esta situación, más una objetiva disminución de las reservas petroleras de Noruega y el reconocimiento de que las que quedan “son difíciles y caras de explorar”, ha marcado el rumbo hacia una mayor austeridad pero sobre todo a comenzado a posicionar la palabra “reconversión” hacia la diversificación de su economía (EFE).

 

En efecto, en este escenario de crisis, Noruega, un país tradicionalmente agricultor y dedicado a la pesca, busca enfrentar su dependencia de los hidrocarburos, mirando nuevamente a la agricultura y fundamentalmente a las energías renovables. Por de pronto, el manejo de sus capacidades le permiten augurar buenas perspectivas, pese a todo.

 

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