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El sector petrolero intenta acomodarse a la nueva crisis global, agudizada por el derrumbe de los precios del crudo. América Latina hace lo suyo y Bolivia también, aunque los actores ponen en agenda algunas observaciones, como la urgencia de “nacionalizar” la implementación de los grandes proyectos del sector.

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Las obras en hidrocarburos deben ser nacionalizadas

El sector petrolero intenta acomodarse a la nueva crisis global, agudizada por el derrumbe de los precios del crudo. América Latina hace lo suyo y Bolivia también, aunque los actores ponen en agenda algunas observaciones, como la urgencia de “nacionalizar” la implementación de los grandes proyectos del sector.

 

Vesna Marinkovic U.

 

Estas observaciones destacan que como consecuencia de la situa ción de precios bajos, y su impacto en la disminución de la Renta Petrolera (RPB), se está observando un efecto negativo y proporcional en los recursos que generan desarrollo en instituciones como las gobernaciones, alcaldías y las universidades que no ha dejado de tener un impacto “dominó” en el conjunto de la economía boliviana, según Carlos Carrillo, Iván Rodríguez y Luís Mantilla, de la empresa de servicios petroleros Bolpegas.

 

Hace un año se creía que la caída de los precios del petróleo no afectaría al sector petrolero en Bolivia, pero hoy se percibe que la realidad va en sentido contrario: el país, como productor y exportador de gas, no ha quedado al margen de esta situación agudizada por determinaciones como los incrementos salariales y las demandas de las comunidades indígenas que hacen más complejo aun el desarrollo de los proyectos del sector.

 

NO PODÍA SER DE OTRA FORMA

 

Según los asistentes al coloquio no podía ser de otra forma puesto que el desempeño de los contratos de compra-venta del Gas Natural y los precios asociados de exportación de este hidrocarburo están contractual y definitivamente indexados al precio del petróleo. En este marco, cualquier variación de precio, tiene impacto en el desempeño del precio del Gas Natural boliviano.

 

“Tendremos en consecuencia, la influencia directa del precio del petróleo en el precio del Gas Natural exportado por el periodo de duración de los con tratos; hasta 2019 con Brasil y 2026 con Argentina”, precisó el gerente general de Bolpegas, Carlos Carrillo.

 

LOS CONTRATOS “LLAVE EN MANO”

 

En este contexto, denominado por ellos de “complejo”, resaltaron la implementación de los contratos denominados “llave en mano”, desarrollados por el gobierno para encarar proyectos de gran envergadura como la Planta de Separación de Líquidos “Carlos Villegas” en la provincia Gran Chaco, entre otros, asegurando que “está situación, está complicando la participación de las empresas nacionales de servicios petroleros”.

 

Los “Turnkey contract” (en términos del derecho anglosajón), también conocidos bajo el denominativo de contratos de Ingeniería, Procura y Construcción (EPC por su sigla en inglés), surgen con la idea de perfeccionar la gestión de emprendimientos complejos, y recibirlos “listos para funcionar”. Esto implica, además, que el contratista, en este caso el Estado boliviano, tenga la ventaja de lidiar con un solo contratista (el epecista) y elabora un solo pliego de contratación.

 

La modalidad le permite contar con tecnología de punta, ahorrar tiempo y costos de transacción, y fijar su flujo financiero solamente entre dos partes. La ingeniería básica, de detalle y obra, son ejecutadas por una sola empresa, donde se evita supuestamente las modificaciones de los tradicionales “errores de diseño” que deben ser corregidas con sobrecosto y le permite, al contratista, suplir deficiencias técnicas en unidades ejecutoras débiles.

 

“El Estado subcontrata a una empresa fiscalizadora y la empresa “epecista” contratada por el Estado, a su vez, subcontrata a empresas de servicios nacionales para encarar la mayor parte de la obra, donde los riesgos del proyecto son transferidos contractualmente a los subcontratistas”, indicaron.

 

“INCOVENIENTES RESALTADOS”

 

“Bajo esta modalidad, la intención del contratante es ejecutar sus obra en el menor tiempo posible, con la mejor calidad y un precio razonable, sin embargo, esta situación no siempre se cumple debido a que la empresa encargada del EPC, termina sin conseguir los tres objetivos en su conjunto”, precisa Luis Mantilla, haciendo notar que para que esta situación no se desvíe del marco contractual, es esencial la labor de la fiscalización del proyecto.

 

En este marco, los contratos “llave en mano”, terminan revelando algunas facetas ligadas a nuestra condición de escaso desarrollo y ponen en escena ciertos inconvenientes que deberían ser considerados a la hora de encarar los desafíos de la coyuntura presente, en criterio de los asistentes a este coloquio.

 

Algunos de estos inconvenientes están referidos a que estos contratos requieren un equipo especializado para la supervisión y requiere del desarrollo de una buena ingeniería básica.

 

CAPACIDAD FINANCIERA

 

Consiguientemente, ya sea por que el país no cuenta con empresas con el porte suficiente para encarar proyectos complejos y/o porque estas no tienen la suficiente capacidad financiera, los grandes proyectos del sector hidrocarburífero están siendo ejecutados por empresas internacionales, donde ellas ajustan su margen de utilidades sobre los precios de las subcontratadas, en su gran mayoría empresas nacionales.

 

“No hay banco que pueda cubrir la boleta de garantía que piden estos grandes proyectos hidrocarburíferos”, acota Carrillo sugiriendo la necesidad de flexibilizar algunas regulaciones que les permitan a los jugadores nacionales, un mayor margen de acción para encarar los proyectos de manera integral y no bajo el paraguas de empresas extranjeras.

 

“Esto significa que por el momento las transnacionales son los protagonistas”, subrayó Rodríguez, poniendo el acento en la desventaja que representa esta modalidad “llave en mano” para las empresas bolivianas de servicios petroleros, más aun en un escenario de precios bajos de los hidrocarburos.

 

“Yo creo que el gobierno debería flexibilizar la forma de cómo está haciendo las contrataciones de tal manera que el empresariado nacional tenga mayor participación directa y pueda contribuir de una manera más significativa”, acotó Carrillo advirtiendo sobre el riesgo que significaría el debilitamiento de las empresas nacionales del sector.

 

“En otras palabras, el gobierno debería hacer que las obras en Bolivia se “nacionalicen”, que sean hechas por empresas nacionales asociadas para lograr un buen desempeño; y, obviamente, en aquellas obras donde las nacionales no pueden dar cuenta del desafío, pues serán bienvenidas las extranjeras. Eso es fundamental creo yo porque si no vamos a tender a desaparecer”, aseguró categórico Mantilla.

 

¿DESEMPLEOS EN MARCHA?

 

Para los asistentes al coloquio está claro que la contracción del precio del petróleo en el ámbito internacional; ha congelado proyectos, ha provocado el cierre de empresas junto a despidos masivos, además de quebrar bancos, causando una depresión generalizada en la actividad hidrocarburífera a nivel mundial

 

Remarcaron que, en este contexto, las empresas de servicios petroleros también están sintiendo el peso de la crisis y que si bien no se manejan porcentajes de desempleo en el sector, la actividad se ha contraído significativamente y que muchas empresas están despidiendo al personal vinculado a proyectos, en la línea de reducir gastos.

 

ADECUACIÓN

 

Luis Mantilla sostiene que esta situación da origen a un proceso de “adecuación” de las empresas a la realidad económica que están enfrentando, debido a la depresión de los costos del petróleo y la consecuente disminución de la demanda de los servicios. Acota que sus ingresos han disminuido y que ya no están en condiciones de mantener una planta operativa muy ampulosa, lo cual ha obligado a muchas de las empresas a jubilar a los que están en edad de jubilarse y después prescindir de aquellos que están asignados a un servicio que concluyó.

 

Quedó clara la tensión existente alrededor de la gestión de las denominadas “epecistas” asegurando que “generalmente ellas siempre sacan la mayor ventaja”. Lo cierto también es que muchas empresas en Bolivia no cuentan con el porte suficiente para encarar, por ejemplo, proyectos como el de la planta de urea y amoniaco en el Chapare. Un círculo vicioso que acusa nuestra situación de subdesarrollo pero que no invalida su resolución.

 

 

…en aquellas obras donde las nacionales no pueden dar cuenta del desafío pues serán bienvenidas las extranjeras”

 

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