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LOS DELITOS AMBIENTALES crecen más de prisa que el PIB mundial (*)

 

Marelise van der Merwe (**)

 

 

El presente artículo refiere el incremento del valor de los delitos ambientales, a propósito de un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

 

Ll informe añade que en la última década se ha registrado un au- mento de los delitos ambientales entre el 5% y el 7% anual. “Esto significa que el delito ecológico - que incluye el comercio ilegal de vida silvestre, los crimenes corporativos en el sector forestal, la explotación y venta ilegales de oro y otros minerales, la pesca ilegal, el tráfico de residuos peligrosos y el fraude de los créditos de carbono - está creciendo dos o tres veces más deprisa que el PIB mundial “, señalaron los autores en un comunicado.

 

Sudáfrica está siendo víctima de un aumento de los delitos ambientales. A nivel local, unos 200 cazadores furtivos de rinocerontes han sido detenidos desde enero, y cerca de 370 rinocerontes fueron cazados furtivamente en el primer trimestre. El número de rinocerontes cazados por furtivos había disminuido ligeramente en el mismo periodo en 2015, aunque News24 informó que “en términos de las incursiones de caza furtiva - incluyendo intentos y partidas de caza frustradas - el número aumentó en un 28%, hasta 1.038 incursiones en los primeros cuatro meses de este año solamente en el Parque Nacional Kruger (situado en la frontera entre Sudáfrica y Mozambique). La cifra equivalente del año pasado fue de 808”.

 

A medida que ha aumentado la presión, el comercio doméstico de cuerno de rinoceronte fue legalizado en Sudáfrica en mayo de este año, una decisión polémica que National Geographic describe como “especialmente incómoda para Sudáfrica”. A sólo unos meses de la conferencia de la CITES, el Tribunal Supremo de Apelación rechazó una apelación por parte del gobierno para mantener la prohibición del comercio interno.

 

“El comercio internacional de cuerno de rinoceronte ha sido prohibido desde 1977 entre los ahora 182 países miembros de la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES), el organismo que regula el comercio internacional de especies silvestres”, explica National Geographic. “Pero CITES abarca el comercio entre países; no se aplica a los intercambios dentro de las fronteras de un país”

 

 

La caza furtiva es sólo un aspecto del ecocrimen, sin embargo. El Secretario General de Interpol Jürgen Stock, hablando de este problema en general, describe la rapidez del aumento de los delitos ambientales a nivel mundial como “alarmante”. Se requerirá un esfuerzo importante para combatirlos, agregó.

 

“El delito ambiental está creciendo a un ritmo alarmante. La complejidad de este tipo de delincuencia requiere una respuesta multisectorial apoyada en la colaboración inter- fronteriza”, dice. “Mediante su capacidad de vigilancia a nivel mundial, Interpol es decididamente comprometida a trabajar con sus países miembros para luchar contra las redes de crimen organizado activas en el delito ambiental.”

 

Según PNUMA y el informe de respuesta rápida de la Interpol, titulado La emergencia de la delincuencia ambiental, la ambigüedad o carencia jurídica y la falta de recursos de las fuerzas de seguridad permite a las redes criminales internacionales y a rebeldes armados beneficiarse de un comercio que alimenta conflictos, devasta ecosistemas y acaba con valiosas especies amenazadas de extinción.

 

“El dinero generado a partir de la explotación ilegal de los recursos naturales sirve para financiar grupos rebeldes, redes terroristas y carteles criminales internacionales. En la última década, por ejemplo, los cazadores furtivos han matado un promedio de 3.000 elefantes por año en Tanzania. Lo que supone un beneficio de mercado anual en la calle para los traficantes de marfil de 10,5 millones de dólares, una cantidad que es cinco veces mayor que todo el presupuesto nacional del Departamento de protección de la fauna del país”, escriben los autores del informe.

 

El Director Ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner, dijo que “Interpol y el PNUMA se han unido para crear conciencia en el mundo de la magnitud de los delitos ambientales. Las grandes sumas de dinero generadas por estos crímenes permite operar a sofisticadas bandas criminales internacionales, y crea inseguridad en todo el mundo.

 

“El resultado no sólo es devastador para el medio ambiente y las economías locales, sino para todos aquellos que están amenazados por estas empresas criminales. El mundo necesita unirse y adoptar fuertes medidas nacionales e internacionales para luchar contra y acabar con la delincuencia medioambiental”.

 

De acuerdo con el informe, los delitos ambientales superan con mucho el comercio ilegal de armas pequeñas, que está valorada en aproximadamente 3 mil millones de dólares. Es la cuarta mayor empresa criminal del mundo tras el tráfico de drogas, la falsificación de documentos y el tráfico de personas. La cantidad de dinero que se pierde debido al delito ambiental es 10.000 veces mayor que la cantidad de dinero gastado por los organismos internacionales para luchar contra él: de 20 a 30 millones de dólares.

 

Para ayudar a combatir el comercio ilegal de vida salvaje, el sistema y las organizaciones asociados de las Naciones Unidas han puesto en marcha la campaña “Wild For Life” (Salvaje con vida), con el apoyo de celebridades como Gisele Bündchen, Yaya Touré y Neymar Jr” para movilizar a millones de personas contra la caza furtiva y el tráfico de productos silvestres ilegales”, según su llamamiento. Pero, dice uno de los autores del informe, es imprescindible una mayor concienciación pública.

 

El Dr. Christian Nellemann, autor del informe y director de Rhipto Rapid Response en el Centro Noruego de Análisis Global, declaró a Daily Maverick que hacer cumplir la ley requeriría mucha más inversión en recursos.

 

“Como se ha visto en Brasil, una campaña coordinada en todos los sectores, desde la sensibilización de los consumidores a incentivos económicos, junto con una persecución seria de los delitos y su encausamiento judicial, ha podido reducir la deforestación en un 76% en tan sólo cinco años”, dijo.

 

“Los esfuerzos de aplicación han sido, con mucho, el componente más importante. Pero esto requiere unidad de mando y de esfuerzos. El crimen organizado no desaparece solamente mediante la sensibilización”.

 

Un problema fundamental es que el delito ecológico está creciendo tan deprisa porque el crimen organizado está diversificando sus operaciones. Su participación en el fraude fiscal y los crímenes corporativos, como en el sector forestal, también juega un papel, dice Nellemann. “El blanqueo a gran escala del talado ilegal de maderas tropicales de bosques primigenios, utilizando como tapadera plantaciones y empresas ficticias, permite a los delincuentes de cuello blanco obtener la madera a precios muy reducidos y venderla mezclada con madera legal o especialmente a través de compañías de pulpa y papel,” explica. Más del 80% de las maderas tropicales ilegales que entran en la UE y los Estados Unidos lo hacen en forma de papel, dice Nellemann.

 

El informe recomienda una fuerte actuación, nueva legislación y sanciones a nivel nacional e internacional, incluidas medidas dirigidas contra los paraísos fiscales en el extranjero; un aumento de la financiación acorde con la grave amenaza que plantea la delincuencia medioambiental para el desarrollo sostenible, e incentivos económicos y medios de vida alternativos para los que están en los eslabones inferiores de la cadena de los delitos ambientales.

 

El PNUMA y la Interpol afirman que el medio ambiente no es la única víctima del delito ambiental.

 

“La delincuencia organizada en redes criminales internacionales está utilizando el delito ambiental para el blanqueo de dinero de la droga. La minería de oro ilegal en Colombia, por ejemplo, se considera actualmente una de las maneras más fáciles de lavar dinero del tráfico de drogas en el país “, afirman los autores del informe.

 

Además, explican, las redes criminales vinculadas al conflicto en la República Democrática del Congo utilizan un porcentaje de sus ganancias para financiar casi 50 grupos rebeldes. La ONU estima que la explotación ilegal de los recursos naturales en la República Democrática del Congo podría alcanzar los 860 millones de dólares anuales. El delito ambiental de cuello blanco, por su parte, está vinculado a delitos tan diversos como la manipulación de los precios de transferencias, la piratería informática y el robo de documentos de identidad.

 

Probablemente llevará algún tiempo antes de que las políticas y los sistemas que Nellemann describe como imprescindibles puedan ser operativos. Mientras tanto, campaña Wild for Life busca apoyos para su causa, que no es otra que los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.

 

Según la página web de la campaña, “Este comercio [ilegal] se nutre de la ignorancia, la indiferencia y hacer la vista gorda a las leyes que lo regulan”. “Pero cuanto más sabemos, más podemos ver cómo nuestras decisiones tienen un impacto importante en la vida salvaje, la gente y el planeta.”

 



 

(*) http://www.sinpermiso.info/textos/los-delitos-ambientales-crecenmas-deprisa-que-el-pib-mundial

(**) Periodista. Miembro del comité de redacción de la revista electrónica sudafricana Daily Maverick

 



 

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