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CONSEJO a los empresarios

 

Gary Antonio Rodríguez Álvarez (*)

 

 

Queriendo ser siempre honesto empezaré diciendo que, antes que una inspiración mía, desde el título el presente artículo es más bien una paráfrasis sobre una larga opinión que recibí de un respetado economista -ex catedrático mío y a la postre querido amigo, Lic. Javier Calderón Taborga- confirmando que lo bueno de tener una columna es que la gente se anima a opinar y uno aprende más de ello.

 

La recomendación del indicado académico a los empresarios es la de lograr que el Gobierno se dé cuenta que si bien pedir al empresariado que invierta en el país es fácil, el deseo y la decisión de hacerlo solo se concretará bajo condiciones mínimamente favorables, reseñando algunos aspectos claves que paso a comentar.

 

“Una Ley de Inversiones clara y sin trampas”: Bolivia no es precisamente un país modelo para invertir, por lo que debe ofrecer incentivos mejores que los que hay en Chile o Perú. Por ejemplo, las normas para importar bienes de capital bajo dicha ley deberían ser claras y con un trato especial para no tropezar con los inconvenientes de hoy para sacar la mercadería del almacén aduanero.

 

 

Bolivia no es precisamente un país modelo para invertir, por lo que debe ofrecer incentivos mejores que los que hay en Chile o Perú...”

 


“Seguridad jurídica en el campo agrícola y minero”: Se impone la devolución de todos los predios afectados: no más minas en manos de cooperativistas y campesinos que por su propio interés avasallan y destruyen el medio ambiente.

 

“Terminar para siempre con las restricciones a las exportaciones agrícolas”: El prohibirlas, sujetarlas a cupos o someterlas a autorizaciones previas coloca en inferioridad de condiciones para competir a los exportadores bolivianos.

 

“Acabar con la arbitrariedad de las entidades públicas”: Léase, los juicios y notas de cargo injustas como las multas al Ingenio Guabirá, la PIL, la Cervecería CBN, etc., casos sin precedentes que no solo perjudican a esas empresas y las desaniman a reinvertir sino que acaban espantando a otras hacer lo propio.

 

“Racionalidad en el tema laboral”: Debe haber modificaciones respecto a los contratos colectivos: un país donde no se equilibre el interés de los trabajadores con el de los empresarios está condenado a fracasar.

 

El periodista Andrés Oppenheimer sentenció que en el mundo hay solo dos tipos de países: los que ahuyentan y los captan capitales. ¿Qué país somos hoy?

 

Con un mejor entorno, con buenas políticas públicas y una mayor legalidad y formalidad, Bolivia podría ser un país capta-capitales; de no ser así, todo lo que el empresario nacional invierta no alcanzará para apuntalar las ambiciosas metas del propio Gobierno.

 

(*) Economista y Magíster en Comercio Internacional. Gerente General del IBCE.

 



 

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