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Un viaje a las estrellas MIENTRAS HAYA TIEMPO(*)

 

Javier Sampedro Pleite (**)

 

 

Stephen Hawking promueve el envío de miles de nanorobots a Alfa Centauri, el astro más próximo a la tierra, y en sólo 20 años, refiere este artículo centrado en lo que sería la devastación imparable de la tierra…

 

Viviendo en las latitudes adecuadas, es muy fácil verla allá arriba en el cielo nocturno, la cuarta estrella más brillante después de Sirio, Canopo y Arturo, una de las más copiosas en mitologías y la más cercana a nuestra minúscula provincia del cosmos, el Sistema Solar que nos vio nacer y nos verá morir. Se llama Alfa Centauri, porque constituye el cuerpo más visible de la constelación del Centauro, y será la primera estrella (un sistema triple, en realidad) a la que viaje nuestra provinciana especie, o al menos sus artilugios.

 

El joven lector podrá verlo si las matemáticas de Stephen Hawking son correctas, como lo son a menudo. Nuestro conocimiento, no nos engañemos, está en el puro límite de lo que haría posible esa proeza, pero recordad que la imaginación va más allá que el conocimiento. Y que la curiosidad por conocer el mundo es el motor de la ciencia.

 

 

...la más cercana a nuestra minúscula provincia del cosmos, el Sistema Solar que nos vio nacer...”

 


Sí, es verdad que todo esto parece un número de circo. El proyecto se llama Breakthrough Starshot (algo así como un disparo estelar de descubrimiento), e implica el lanzamiento de una flota de nanonaves, cada una con el tamaño de la uña de tu pulgar, diseñada para viajar a Alfa Centauri en solo 20 años y tomar allí los datos esenciales sobre nuestro vecino estelar más próximo.

 

Si a Hawking y su sintetizador de voz le sumamos los dos socios capitalistas que van a poner 100 millones de dólares en la gran aventura del tercer milenio, el magnate ruso Yuri Milner y el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, las dimensiones del espectáculo se pueden considerar garantizadas.

 

Pero también es cierto que Breakthrough Starshot implica el desarrollo de un montón de tecnología punta. Llegar a Alfa Centauri en 20 años se dice pronto, pero eso requiere viajar a un quinto de la velocidad de la luz, o 200 millones de kilómetros por hora, lo que por sí solo garantizaría al proyecto el récord Guinness durante muchas ediciones. Aunque las naves sean microchips de pocos gramos, habría que empujarlas con un puntero láser que usaría como batería una central nuclear entera, y aun así tendrían que ir equipadas con un nanomotor de plutonio. Son tiros muy largos incluso para una chequera de cien millones de dólares. Pero seguro que generan alguna tecnología rompedora, aunque sea como efecto secundario y sin que el resultado final tenga nada que ver con Star Trek. Gran parte de la práctica científica es oportunista, y sensible al olor del dinero.

 

En cualquier caso, la razón de fondo que ha movido a Hawking y sus inteligentes socios a abordar este proyecto merece un minuto de pensamiento. Físicos tan solventes como Martin Rees, presidente hasta hace poco de la Royal Society de Londres que presidió Newton, calculan que nuestras probabilidades de haber colonizado otro mundo antes de que nos acabemos de cargar éste son solo del 50%. Y el miedo es un motor más poderoso que el de plutonio, ¿no crees?

 

(*)http://elpais.com/el-pais/2016/04/13/opi-nion/1460565955_120607.html

(**) Científico y periodista español. Doctorado en genética y biología molecular, y fue investigador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de Madrid y del Laboratorio de biología molecular del Medical Research Council de Cambridge.

 



 

 

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