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El presente artículo muestra el potencial energético venezolano, su incidencia mundial y regional; y señala brevemente los principales problemas a los que se enfrenta la industria energética y la economía venezolanas.

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Venezuela: Una potencia energética mundial y regional

El presente artículo muestra el potencial energético venezolano, su incidencia mundial y regional; y señala brevemente los principales problemas a los que se enfrenta la industria energética y la economía venezolanas.

 

Raúl Serrano

 

En Venezuela acaba de surgir un tsunami político: la oposición al gobierno de Nicolás Maduro, acaba de lograr la mayoría calificada en la Asamblea Nacional; aunque, por el momento, el gobierno venezolano ha conseguido anular las capacidades plenas de esa mayoría, consiguiendo evitar que la misma influencie, intervenga e, inclusive, cambie las políticas y planes aplicados por el gobierno de Maduro.

 

Todo esto en medio de grandes y profundos problemas económicos: inflación de precios, al parecer, incontrolable; reducción de los ingresos fiscales debido a la caída de los precios del petróleo; especulación y desabastecimiento de productos de primera necesidad, etc.

 

En ese contexto ¿Cuál es la situación energética del país? ¿En qué medida el sector energético de Venezuela, está incidiendo para amainar o acrecentar los problemas económicos?

 

UNA POTENCIA PETROLERA MUNDIAL

 

Las reservas probadas de hidrocarburos en Venezuela llegan actualmente a 298,3 mil millones de barriles de petróleo y a 197,06 billones de pies cúbicos de gas natural. Esas cifras, recientemente certificadas, convierten a Venezuela en el país con mayores reservas de petróleo a nivel mundial, superando a Arabia Saudita; y en el octavo en cuánto a gas natural.

 

Hay que considerar, sin embargo, que el 75% de esas reservas son crudo extrapesado, es decir: petróleo de difícil y costosa extracción, dificultoso de transportar, y complicado de refinar. Esta circunstancia, relativiza un tanto el posicionamiento de Venezuela en el comercio internacional de hidrocarburos porque el petróleo liviano, como el de Arabia Saudita, es el más requerido y goza de mejores precios en el mundo.

 

De acuerdo a la información oficial del gobierno venezolano el año 2015 la producción de petróleo ascendía a 3,8 millones de barriles por día; de los cuales 2,4 millones (el 63,2% de la producción total) fueron exportados, principalmente, a Estados Unidos.

 

La producción de gas natural, que los últimos años ha estado por el orden de los 80m3 por día, ha aumentado a cerca de 100m3 por día, a partir de julio pasado, gracias a la puesta en producción del Campo Perla.

 

Con ello Venezuela llega a cubrir sus requerimientos nacionales de este hidrocarburo que, irónicamente y a pesar de las ingentes reservas de gas con que cuenta, estaba importando los últimos años.

 

El gas natural venezolano se destina principalmente a la reinyección en campos petroleros a fin de aumentar el volumen de líquidos recuperados, al uso en las termoeléctricas y al consumo doméstico. No obstante, gracias a la puesta en marcha del proyecto mencionado, cuyo desarrollo todavía no ha concluido, se espera contar con excedentes de gas natural y exportarlos hacia Colombia.

 

EL POTENCIAL HIDROELÉCTRICO EN VENEZUELA

 

De acuerdo al Inventario Nacional del Potencial Hidroeléctrico (1985), Venezuela cuenta con siete regiones que en conjunto pueden generar 57.683,80 GWh por año de energía firme. Este potencial, relevante sin duda, coloca al país caribeño en el tercer lugar de Sudamérica, después de Brasil y Colombia.

 

El aprovechamiento de parte de ese potencial, Venezuela lo realiza por medio de siete Centraes Hidroeléctricas, que en conjunto cuentan con una Potencia Instalada de 16.229 MW. Una de esas centrales hidroeléctricas, denominada Simón Bolivar (Guri) cuenta con 10.270 MW de potencia instalada, por lo que representa más del 63% de todo el aprovechamiento hidroenergético del país, y se constituye en una de las más grandes de Sudamérica.

 

Con el fin de aumentar el aprovechamiento del potencial hidroeléctrico, Venezuela está a punto de inaugurar la hidroeléctricas Manuel Piar (2.160 MW); y próximamente la central hidroeléctrica Fabricio Ojeda (540 MW).

 

LA MATRIZ ENERGÉTICA VENEZOLANA

 

A pesar de que Venezuela es una potencia petrolera, no todo el sistema energético venezolano depende del petróleo. En efecto, si bien el 77,48% de la matriz energética está constituida en conjunto por el petróleo y el gas natural, la hidroelectricidad significa el equivalente al 22,22% de dicha matriz. (Ver Gráfico Nº 1). En esta matriz energética, el carbón representa 0,24% y, sensiblemente, las energías renovables diferentes a la hidroenergía significan sólo el 0,06%.

 

 

No obstante, en un país con un potencial hidrocarburífero como el venezolano es destacable que la hidroelectricidad represente casi la cuarta parte de su matriz energética.

 

De hecho, las tendencias expresadas en el Gráfico Nº 1 muestran que la incidencia de la hidroelectricidad, desde los años 70, ha tenido un ascenso mucho mayor al del petróleo y el gas natural.

 

Cabe anotar aquí que todo el sistema eléctrico venezolano, actualmente, tiene una capacidad instalada de 24.000 MW, de los cuales un 67,6% corresponde a hidroelectricidad y el restante 32,4% a termoeléctridad.

 

 

La otra cara de esta matriz energética es que Venezuela es uno de los países más energizados de Sudamérica. En efecto, el 99,7% del país cuenta con energía eléctrica y el uso de la leña como combustible para cocinar es mínimo y solamente como complemento al Gas Licuado de Petróleo.

 

No obstante, al parecer un efecto negativo de esta energización, es que Venezuela es uno de los países de mayor consumo energético por cabeza y de menor eficiencia energética; es más, esta ineficiencia ha sido identificada como una de las causantes de la crisis eléctrica, a parte de los problemas habidos con la generación.

 

INCIDENCIA DEL SECTOR PETROLERO EN LA ECONOMÍA VENEZOLANA

 

Sin menoscabar la incidencia de la hidroelectricidad, lo que en este momento determina el rumbo de la economía venezolana y del futuro de la industria energética es lo que acontece con el petróleo.

 

De acuerdo a la última alocución del Presidente Nicolás Maduro en la Asamblea Nacional de Venezuela, de cada 100 dólares de divisas extranjeras que recibe el país 96 corresponde a las exportaciones de petróleo.

 

Siendo así, si se toma en cuenta que a mediados de 2014 el barril de petróleo oscilaba por los 100 dólares y, un año y medio después, a finales de 2015, el precio bordeaba los 30 dólares, puede estimarse la magnitud del impacto en la economía venezolana. Máxime si se toma en cuenta que al 20 de enero de 2016 el petróleo venezolano, al margen de los precios de referencia internacional, cotizaba en 24 dólares por barril.

 

La reducción del precio del petróleo también incidirá en el presupuesto fiscal venezolano. A manera de ejemplo, el presupuesto correspondiente a 2014 estimaba que el 21% de los ingresos provendrían directamente de la renta petrolera, para el 2016 esa previsión se ha reducido al 15%.

 

En contrapartida, las obligaciones presupuestarias que asumió el Estado Venezolano son rígidas, casi imposible de ser reducidas a no ser a costa de un shock socioeconómico y una mayor contracción de la economía.

 

La caída del precio de petróleo también impactará directamente en la factibilidad de las operaciones petroleras, pues, los precios bajos amenazan con no cubrir los costos de producción de cada barril de petróleo producido en Venezuela, que como se ha informado oficialmente van desde 8 a 19 dólares dependiendo si es liviano, pesado o extrapesado.

 

Esto último también amenaza la realización de nuevas inversiones. Con seguridad muchos proyectos serán postergados porque no logran garantizar la reposición de inversiones, o porque reponiéndolas el margen de utilidad no es tan atractivo como en años anteriores.

 

“LLEGÓ LA HORA DE AUMENTAR EL PRECIO DE LA GASOLINA”

 

Es la frase que ha sostenido Nicolás Maduro en su última comparecencia ante la Asamblea Nacional; lo que indica que su gobierno ha decidido ajustar el subsidio a los precios de los combustibles, un asunto cada vez más complicado para las finanzas públicas, y muy sensible para población venezolana.

 

El problema consiste en que el precio de la gasolina de 95 octanos en Venezuela de acuerdo a la última información presentada por Eulogio del Pino, Ministro de Petróleo y Minería, es de 0,097 Bolívares (0,015 Dólares al tipo de cambio actual) en tanto que su costo de producción es de 1,87 Bolívares (0,30 Dólares); es decir, que la gasolina se vende actualmente por la 19ava parte de lo que cuesta producirla.

 

No es el único problema, pues el diésel (cuyo precio de venta es menor a un centavo de dólar por litro) y otros energéticos también están subsidiados.

 

Aunque no hay una cifra ni precisa ni oficial, se estima que los subsidios a los combustibles representan para Venezuela entre 12.500 y 15.000 millones de dólares.

 

A lo que debe sumarse los problemas generados alrededor del contrabando de combustibles hacia Colombia y el Caribe.

 

Por todos estos motivos, la decisión de ajustar los subsidios a los combustibles es completamente comprensible y urgente, pero, resta saber si el pueblo venezolano aceptará los mismos.

 

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