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La hidroeléctrica de Itaipú, situada en medio de espectaculares cataratas de agua dulce, se mantiene como un referente de integración energética

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Itaipú Binacional: empresa líder en producción de energía

La hidroeléctrica de Itaipú, situada en medio de espectaculares cataratas de agua dulce, se mantiene como un referente de integración energética, pero, permite aclarar que esta no sólo implica interconexiones eléctricas (“físicas”), sino que demanda, fundamentalmente, de mecanismos normativos para un intercambio que supere “un mero flujo unidireccional”, a nivel de los países involucrados.

 

Raúl Serrano

 

En más de 30 años la hidroeléctrica Itaipú Binacional (Brasil-Paraguay) no ha dejado de ser un importante ícono de la ingeniería y también de la integración energética en América del Sur; se mantiene como la mayor hidroeléctrica del mundo en producción de energía y es, al mismo tiempo, la mayor generadora de energía renovable y limpia para ambos países.

 

En este marco, ha producido más de 2,3 mil millones de MWh desde el inicio de su operación, en 1984. El director general, por la parte brasileña, Jorge Samek, precisó a ENERGÍABolivia que con 20 unidades generadoras y 14.000 MW de la potencia instalada, suministra alrededor del 15% de la energía consumida en Brasil y el 75% de la utilizada en Paraguay

 

Agregó que en el 2015, Itaipú produjo un total de 89.215.404 de Megavatios-hora (87,8 millones de MWh) y que su mayor producción anual fue establecida en el 2013, con 98.630.035 de MWh. Samek indica que el record anterior tuvo lugar en el 2012, con la generación de 98.287.128 de MWh, como se establece en el cuadro 1.

 

Al momento, la Represa está conceptuada como la segunda más grande del Mundo (detrás de la Presa de las Tres Gargantas, China), y se mantiene como la mayor en materia de generación energética. Su imponente infraestructura y la paradisiaca región donde fue construida, le valió que en 1995 fuera catalogada como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.

 

 

EMBLEMÁTICA PERO…

 

Itaipu Binacional es, a no dudarlo, una empresa emblemática en la generación de energía a nivel mundial, aunque a la fecha confronta algunos problemas emergentes de su condición de condominio que comparte con Paraguay sobre el río Paraná, donde está construida la faraónica hidroléctrica, en la región de Iguazú.

 

Su historia habla de pesos y contrapesos y expresa claramente el motivo de su puesta en marcha: el incremento de la demanda energética de Brasil, allá por los años 60, como una consecuencia de la notoria expansión de ese país y el crecimiento poblacional que trajo aparejada esta situación.

 

Actualmente, de los 20 generadores de la Represa 10 son del Brasil y el restante 10 pertenece al Paraguay, pero tan solo 1 generador es suficiente para garantizar el suministro del 75% de la energía eléctrica consumida en el Paraguay.

 

El excedente de energía que no es utilizado es vendido al Brasil, en condiciones que hasta hace poco tiempo Paraguay calificaba de “injustas” y que, por otro lado, le siguen limitando a este país obtener beneficios por la venta de energía a otros países vecinos.

 

Reportes de prensa dan cuenta que Paraguay, por alrededor de 38 años, ha tenido en la mira concretar “la aspiración legítima de soberanía y compensación por la energía eléctrica que Brasil pagaba mal y nunca”, remarcando que los pagos quedaban casi en su totalidad en Bancos Brasileños.

 

En un pacto denominado “histórico” en 2011 ambos países sellaron un acuerdo que aumentó en más del 100 por ciento la compensación que se paga a Paraguay por la energía cedida de su remanente en la hidroeléctrica Itaipú.

 

Antes Brasil pagaba a Paraguay alrededor de 120 millones de dólares anuales, monto que variaba según el consumo de la electricidad remanente generada por la usina, con la nueva decisión la cifra se elevó a 360 millones de dólares por año.

 

Según algunos analistas, con este acuerdo se concretó un largo anhelo del Estado paraguayo, que a lo largo de décadas había reclamado un trato más equitativo en la empresa binacional, incluido el mejor pago por la energía que cede a su socio en Itaipú.

 

En lo que respecta a Brasil, los 19 generadores producen 27% de toda la demanda del mercado brasilero, lo que refiere una puntual necesidad de mayor energía para este coloso de la región que ostenta una de las matrices energéticas más limpias de América del Sur.

 

En esta línea, se observa que Brasil tiene interés en incrementar inversiones en hidroeléctricas a mediano y largo plazo y que cerca del 50% del aumento previsto en su Plan Decenal de Energía (PDE 2020), está basado precisamente en hidroeléctricas.

 

MOVIMIENTO ECONÓMICO

 

Lo que está fuera de toda discusión es que la integración energética entre Brasil y Paraguay se ha convertido en un importante impulso de desarrollo regional, económico y social en la zona donde está ubicada la Represa. La construcción involucró a aproximadamente 40.000 personas que fueron alojadas en campamentos cerca de la obra y continua beneficiando en la generación de empleo en una región que, sin la hidroeléctrica, daría cuenta de grandes carencias por estar distante de los centros económicos y políticos de ambos países.

 

Desde el momento que comenzó la construcción de la Usina, cientos de trabajadores se han visto beneficiados con la apertura de esta nueva fuente de ingresos en una zona con altos índices de desempleo y que hoy es también un importante referente turístico para ambos países.

 

DEL IMPACTO AMBIENTAL

 

Las hidroeléctricas mantienen, como signo distintivo, una fuerte resistencia por su impacto en contra del medio ambiente y el hábitat de indígenas y especies silvestres de plantas y animales que habitan por las zonas donde deben construirse. Este es uno de los temas más conflictivos que deben enfrentar estos grande proyectos, en busca de una mayor generación de energía.

 

En una obra tan monumental como es Itaipú, por ejemplo, se reconoce que no pudieron evitarse algunos impactos ambientales, pues debido a la magnitud de la represa durante la construcción, el Santo Guaira que estaba localizado a 200 km para la naciente del río Paraná, desapareció bajo las aguas cuando grandes áreas fueron inundadas.

 

A pesar de ello, “la mentalidad de la empresa es verde”, sostiene categórico Samek cuando habla de la virtudes de la represa y de esta iniciativa dirigida a la producción barata de energía junto al compromiso que tiene Itaipú con la sociedad y el medio ambiente, destacando la creación de reglas para el cuidado y la preservación; entre ellas, el desarrollo de tecnologías limpias, varios refugios ecológicos y un buen apoyo a la educación.

 

Destaca que la empresa tiene, en este rumbo, un programa denominado “Cultivando Agua Buena”, dirigido a orientar las acciones socioambientales relacionadas con la conservación de los recursos naturales y centradas en la calidad y cantidad de las aguas y en la calidad de vida de las personas. Todo esto, en la línea de que “así como se cultiva el suelo para que de buenos frutos, el agua también necesita de “cultivo”, o cuidado, para mantenerse abundante y con calidad hoy y siempre”.

 

PENDIENTES

 

Al momento, Itaipú también permite señalar que los proyectos de integración eléctrica suponen fuertes inversiones en infraestructura física, lo cual requiere de un ambiente seguro para las inversiones y un marco regulatorio adecuado y armónico así como la presencia de agentes integradores como ser empresas estatales y/o privadas de la talla de ENDE, Eletrobras y entidades de financiamiento del perfil de CAF y Banco Mundial, entre otras.

 

Arturo Alarcón, consultor del BID, precisó dentro de su participación en la Conferencia Internacional: Potencial, Oportunidades y Desafíos de la Integración Eléctrica en América del Sur”, realizado a finales de 2015 en Foz de Iguazú, que “la integración eléctrica de los países no sólo implica hablar de hidroeléctricas binacionales, o de interconexiones eléctricas (“físicas”), sino contar con reglas armonizadas (no necesariamente iguales), que permitan un verdadero intercambio (más que un flujo unidireccional)”.

 

Este es, a grosso modo, el contexto y los desafíos de estos procesos de integración que tienen como paraguas las interconexiones transfronterizas, el aumento de la interdependencia energética, la liberalización del sector en cuestión y la armonización de sus cuadros regulatorios, por nombrar sólo algunas.

 

Vale agregar que, por el momento, este modelo de integración que ha sido la base también en Europa, arroja que el mismo está en una especie de encrucijada por la defensa precisamente del interés nacional a nivel de los Estados Miembros; un tema sin duda importante a considerar por los actores involucrados en la implementación de los procesos de integración energética.

 

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