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La promoción de la hidroelectricidad en Bolivia sería una decisión cerrada. La presente nota grafica, también, que más allá de la generación de electricidad, esta puede incidir en procesos de desarrollo, facilitar procesos de integración y de conectividad mundial.

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Las hidroeléctricas a la larga SON MÁS BARATAS QUE LAS TERMOELÉCTRICAS

 

Raúl Serrano

 

Los proyectos hidroeléctricos en Bolivia deben serimplementados respetan- do la conservación del medio ambiente, como respuesta al desafío planteado por la Constitución Política del Estado, dijo David Rocha en representación de ENDE Corporación, al iniciar su exposición sobre los desafíos y beneficios de las centrales hidroeléctricas, durante el Seminario Internacional “Oportunidades para las Energías Renovables en Bolivia”.

 

Expresado el objetivo de promover las hidroeléctricas en el país, como parte de una política de Estado para responder a la demanda de energía interna y a la exportación de energía, Rocha dijo que para el 2030 se deberá incrementar en un 80% la cantidad de energía con la que se cuenta actualmente para cubrir la demanda mundial a nivel domiciliario, industrial y transporte entre otros.

 

Fue incisivo al precisar que actualmente le energía hidroeléctrica aporta con solo el 16% a la demanda de consumo energético mundial y que, cada país con sus peculiaridades a nivel global, apenas aprovecha el 30% del potencial hidroeléctrico.

 

Dijo, asimismo, que durante el período 2012-2013 se ha incorporado al mundo casi 70MW de potencia hidráulica, lo que graficaría que a nivel global se está trabajando el potencial hidráulico escenario donde destacan, nuevamente, China, Brasil, EEUU y Candada, en ese orden, como los mayores productores de hidroelectricidad que en conjunto generan más del 50% del total mundial de esta energía.

 

¿CÓMO ANDAMOS EN BOLIVIA?

 

Explicó que Bolivia ha progresado en su potencia instalada a nivel de centrales hidroeléctricas y recordó que a partir del año 97 hubo un crecimiento relativamente constante pero que a partir de 2006 se dio un bajón en la producción de hidroelectricidad, debido a muchos factores de orden político que habrían impedido la realización de estos proyectos.

 

Refiriéndose a la composición de la matriz energética boliviana dijo que aproximadamente un 30% corresponde a hidroenergía y que se está trabajando para hacer realidad gran parte de la cartera de proyectos hidroeléctricos y diversificar las fuentes de generación y apuntalar los planes de exportación de energía en la región.

Recordó que la cartera de ENDE al 2025 incluye proyectos de biomasa, eólicos geotérmincos, solar, termoeléctricos y por supuesto hidroeléctricos. Refirió que la empresa tiene 50 proyectos en cartera que permitirán cubrir las expectativas ambiciosas del gobierno.

 

“Por ejemplo, vemos que a nivel de energías alternativas de biomasa, geotermia eólica y solar tenemos una cartera de 451 megas aproximadamente y la mayor cantidad de energías provendría de energía hidroeléctrica y 1872 megavatios de proyectos termoeléctricos incluidos los ciclos combinados”, dijo Rocha. Aclaró que en relación a proyectos hidroeléctricos, existen tres en ejecución: Misicuni en etapa muy avanzada y que el próximo año ya se tendría que tener concluida la presa y también el componente hidroeléctrico; San José y Miguillas igualmente en ejecución. Acotó que el resto de los proyectos, donde destacan los proyectos de El Bala, Cachuela Esperanza y Rositas, estarían en etapa de estudio a nivel de pre inversión.

 

Subrayó que al momento la matriz energética es predominantemente térmica en un 60% y que el objetivo es cambiar a una matriz donde predominen las hidroeléctricas y que se está trabajando en doblar la capacidad actual, a partir de los proyectos en cartera.

 

En este marco se mostró convencido del potencial hidroeléctrico del país y consideró posible alcanzar una potencialidad instalable cercana a los 40 mil megavatios (MW) e incluso incrementarla al 2025, partir de la nueva tecnología existente.

 

En agosto el presidente de ENDE, Eduardo Paz, sostuvo que al 2025 se espera que la energía hidroeléctrica represente más de 70% de la potencia instalada en el país, lo que le permitiría a Bolivia exportar gas natural a un mejor precio o transformarlo a electricidad.

 

BENEFICIOS HIDROELÉCTRICOS

 

Rocha lamentó que no exista en los medios la suficiente información sobre los beneficios de las hidroeléctricas, y pasó a señalar que una vez construida la presa, se puede generar una energía a tasa constante y que por tanto es una fuente altamente confiable.

 

Acotó que una vez implementado el proyecto, tanto la generación como los costos de operación y mantenimiento de una central hidroeléctrica son bajos, y que por tanto son alternativas atractivas que además se diseñan para varias décadas y que permiten seguridad energética a largo plazo, poniendo de referencia la presa de Corani y la de Santa Isabel, en Cochabamba.

 

“Para el caso de proyectos hidroeléctricos con embalse, una vez que están implementados,sirven para varios propósitos como el turismo, riego, control de inundaciones aguas abajo, proyectos pisícolas, frutícolas, generando un beneficio agregado, a parte de generación de electricidad”, afirmó.

 

¿LAS HIDROELÉCTRICAS SON SOSTENIBLES?

 

Descartó que las hidroeléctricas tengan alguna incidencia en las inundaciones y anegación de terrenos, dijo que los efectos positivos de un embalse se traducen en la creación de nuevos ecosistemas, nuevas especies, asegurando que son obras que permiten, por el contrario, controlar inundaciones.

 

“Los ríos de gran magnitud suben y presentan inundaciones cíclicas, que anegan poblaciones en el Beni, sin embargo, la construcción de una central cerca a estas poblaciones podría controlar estas inundaciones. Se puede también recuperar áreas de cultivo y durante la etapa constructiva se genera importante mano de obra, como otro beneficio agregado”, acotó precisando que estas peculiaridades de las hidroeléctricas se traducen en un apuntalamiento a situaciones de desarrollo y de integración no sólo energética.

 

Para Rocha, la competitividad de la hidroenergía respecto a otras energías renovables, una vez construidas las represas, radica en que tiene el costo más bajo, superando a la térmica. Aseguró que las hidroeléctricas, con un solo proyecto pueden instalar una capacidad de hasta 3 mil MW y que con uno de estos proyectos se doblaría la potencia instalada boliviana.

 

GESTIÓN DEL AGUA

 

Pero deberíamos tener varias centrales de gran magnitud, dijo Rocha precisando que ello implica la consideración de la gestión del agua. Opina que estas son una oportunidad para el manejo adecuado del agua en el actual contexto de conflicto por la administración del líquido elemento.

 

Otro desafío, en su criterio, es la comunicación con los actores sociales, en un país con áreas de parques nacionales que han sido seleccionadas para ser intervenidas en la dirección de iniciar un proceso de exploración intensiva de recursos precisamente energéticos.

 

Rocha dijo, en este marco, que es importante “poner en contexto cada proyecto” y tomar decisiones informadas sobre las hidroeléctricas, los desafíos, impactos así como los beneficios colaterales que implican, asegurando que estas suponen no solamente generación de energía sino también condiciones concretas de desarrollo, integración, exportación de electricidad y de vinculación con el océano Atlántico.

 

En esta línea mencionó, ante un auditorio compuesto por expertos del sector eléctrico nacional y mundial, además de representantes de organizaciones sociales, académicos y estudiantes, la importancia de la suscripción de la Adenda al Memorando de Entendimiento en Materia Energética, entre Bolivia y Brasil, del pasado 16 de julio, que tiene por objeto la constitución del Comité Técnico Binacional para la generación y exportación a Brasil de aproximadamente 8.000 megavatios (MW), aunque las proyecciones de Rocha señalan 4.000 (MW) que se podrían generar en el tramo binacional del río Madera.

 

Pocos días después y en el marco del VIII Congreso Internacional Bolivia Gas & Energía 2015, de la CBHE, con énfasis en el análisis de los de “Desafíos Energéticos para la Próxima Dé- cada”, el ministro del ramo, Luis Alberto Sánchez, señalaría que, sin embargo, Bolivia no tiene aún el “concepto” para exportar energía y que se ha instruido trabajar en ello, lo que puede interpretarse como una medida dirigida a no afectar los intereses nacionales, en el marco de los acuerdos con Brasil para tal efecto.