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Con la aprobación del Decreto 2366 se abre en el país una disputa que debería tener no solamente sustento ideológico sino también propuestas concretas para la comprensión.

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La exploración de hidrocarburos en Bolivia, un dilema en agenda


Con la aprobación del Decreto 2366 se abre en el país una disputa que debería tener no solamente sustento ideológico sino también propuestas concretas para la comprensión, apropiación y utilización inteligente de los recursos hidrocarburíferos que se encuentran en las zonas protegidas. Para abrir un diálogo sobre estos temas los medios, fines y consecuencias en juego, ENERGÍABolivia invitó a un destacado grupo de expertos para que brinden luces sobre la situación.

 

Pablo Javier Deheza

 

Bolivia tiene la necesidadde abrir un nuevo ciclo enla exploración de hidrocarburos y su dilema parece ser explorar sin afectar territorios que, a tiempo de concentrar importantes reservas de hidrocarburos; también concentran poblacion, agua y albergan importante vida silvestre. Por el momento, la discusión apenas ha comenzado, despues de la aprobación del Decreto Supremo 2366 que autoriza la exploracion de hidrocarburos en 22 áreas protegidas del país, sin embargo, sobresalen posturas contrapuestas.

 

Leonardo Tamburini, ex director del CEJIS, abogado y con una larga trayectoria en la defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas, inició el coloquio indicando su sorpresa por la aprobación de dicha medida.

 

“Bolivia es uno de los quince países considerados megadiversos. Cuenta con veintidós zonas incluidas en el sistema nacional de áreas protegidas. Aproximadamente el veinte por ciento del territorio nacional está resguardado como patrimonio natural y protegido además jurídicamente por la Constitución Política del Estado, la Ley de Medioambiente, el Reglamento General de Áreas Protegidas y otras disposiciones conexas que hacen que el país sea considerado un referente a nivel internacional por el nivel de protección que otorga a estos espacios”, dijo Tamburini a modo de introducción.

 

 

A su turno, Ricardo Michel Pacheco, ex gerente general de YPFB, (1984-1985) y gerente de operaciones off shore de Schlumberger, en Rio de Janeiro, Brasil, sostuvo que en el pasado se procuró encontrar recursos hidrocarburíferos en las zonas altiplánicas, pero que al no lograr resultados positivos, “se tuvo que volver a la faja del subandino porque lamentablemente nuestros hidrocarburos se encuentran bajo nuestras áreas protegidas”.

 

Desde una perspectiva crítica Tamburini sostuvo que “las principales zonas afectadas por la actividad petrolera son efectivamente aquellas que están en la franja del subandino. Precisamente, estas son las principales zonas que mantienen el equilibrio ecológico y regulan los niveles de agua en lugares como el Chaco, Tipnis, Amboró, Carrasco y otros. Ahí existen reservorios de agua, pero también de gas y petróleo, junto a ecosistemas frágiles que al alterarlos se afecta otros que van más allá en las tierras bajas. Estas son las áreas más vulnerables y además las más comprometidas por las últimas disposiciones jurídicas”.

 

Michel acotó que “si se hace memoria, hasta mediados del siglo pasado, Bolivia importaba querosén y gasolina del Perú.

 

No teníamos petróleo. Estábamos sustentados por la actividad minera. Entonces comenzó la reflexión sobre cómo podríamos abastecernos en el futuro y se iniciaron labores de exploración sobre la base que dejó la Standard Oil. Entre los años 1952 a 1955 comenzamos a autoabastecernos de petróleo por el trabajo que hizo YPFB. Pudimos tener energía y combustible para el desarrollo del país. Desde entonces hasta el 2000 se continuó con una amplia labor de exploración que abarcó todos los parques, comenzando por el Aguaragüe, donde está Campo Bermejo, hasta donde está en Incahuasi, Margarita y demás”.

 

“En todos estos años no hubo mayores restricciones para el desarrollo hidrocarburífero porque esa era la fuente de la que se nutría el Estado para subsistir”, apuntó Michel al reconocer que al momento los hidrocarburos, más concretamente el gas, continuan siendo los únicos combustibles disponibles para satisfacer la demanda energética del país y los compromisos de exportación por lo que no se puede dejar de explorar para sostener el actual modelo de desarrollo en el país.

 

MODELOS DE DESARROLLO

 

Zulma Villegas, ecóloga y consultora independiente con veinte años de ejercicio profesional, señaló que existen algunos preconceptos sobre los cuales se basa este modelo de desarrollo que quiere intervenir y ya está interviniendo efectivamente en las áreas protegidas del país. Dijo que estos podrían resumirse en que “hay que cuidar los animalitos y plantitas bonitas que tenemos, pero a la vez pensar en el desarrollo del país, en los ingresos que van a generar los hidrocarburos y que eso va a derivar en bienestar para la población; dando a entender que esas plantitas y animalitos no generan aquello. Es importante desmitificar todo esto porque no es cierto. En realidad, habra que decir que lo que están resguardando esas áreas protegidas es el agua cuyo abastecimiento será nuestro mayor problema en el futuro. Hoy tenemos estudios que indican por ejemplo que en muy poco tiempo, hacia 2020, la ciudad de Santa Cruz de la Sierra va a tener problemas con el abastecimiento del líquido elemento”. La ecóloga fue enfática al precisar que se debe tener en cuenta que la biodiversidad existente al interior de las áreas protegidas no existe fuera de ellas. Indicó que cuidar de estas especies vegetales y animales también es una manera de salvaguardar para el futuro recursos con los cuales vivir, indicando la necesidad de establecer nuevos modelos de desarrollo.

 

...se debe destinar el 1% del monto de la inversión al fortalecimiento del área protegida explotada”

 


Para Michel, que encuentra imprescindible la exploración intensiva de hidrocarburos en Bolivia, el sector ha implementado un particular interés en tomar medidas a favor del medioambiente a tiempo de vincular esta actividad al desarrollo nacional, pero, considera que se deben hacer mayores esfuerzos al respecto. “En YPFB siempre hemos orientado nuestras exploraciones hacia hacer caminos donde estén incluidos los pequeños pueblos que existían en las zonas aledañas a los proyectos y lo principal siempre fue agua, escuela, posta sanitaria y caminos”, afirmó.

 

Retomando su participación, Tamburini dijo que los temas referidos a concebir un nuevo modelo de desarrollo en mayor consonancia con el medio ambiente, “se abordaron en el proceso constituyente. Supuestamente ahí y en el desarrollo de la CPE se tenía que encontrar la fórmula para la armonización de desarrollo nacional, energía y cuidado del patrimonio natural que también es estratégico para el país”, lamentando la aprobación del Decreto Supremo 2366 que permite la exploración hidrocarburífera en 22 áreas protegidas del país.

 

Una de las condiciones, aparte de seis medidas ambientales, dispuestas por el DS 2366 es que se debe destinar el 1% del monto de la inversión al fortalecimiento del área protegida explotada.

 

SITUACIÓN ACTUAL DE LAS ÁREAS PROTEGIDAS

 

En el diagnóstico de Tamburini, “en la nueva Constitucion fueron aprobadas normas para la protección de los sistemas de vida, del medioambiente y los recursos naturales, como la Ley de la Madre Tierra, los reglamentos de consulta y participación para el sector hidrocarburos, que este último año han sido desmontados. Supusimos que se había logrado una visión en común, pero ya no es así. Salieron tres nuevos decretos supremos: 2195, 2298 y 2366 sobre áreas protegidas que modifican totalmente el procedimiento de consulta. Prácticamente los pueblos indígenas no pueden participar o se han alterado las condiciones de participación efectiva antes, durante y después de la realización de actividades (hidrocarburíferas) en sus territorios”.

 

…existen algunos preconceptos sobre los cuales se basa este modelo de desarrollo que quiere intervenir y ya está interviniendo efectivamente en las áreas protegidas.

 


Añadió que “Ahora es el Estado, el que asumiendo el rol de los indígenas, resuelve el proceso, paga las indemnizaciones y además con disposiciones finales en las que la actividad hidrocarburífera prevalece sobre cualquier otra y va a tener absoluta continuidad. Esto quiere decir que si los pobladores locales que pueden ser indí- genas, campesinos y etcétera, se oponen al proceso porque lo consideran injusto y organizan una movilización, son objeto de represión”.

 

Zulma Villegas coincidió con estos criterios. “En este momento las áreas protegidas están cada vez más vulnerables en lo jurídico y en los hechos concretos, porque no hay una protección efectiva”, dijo. Desafíos presentes y futuros En relación a los pueblos indígenas, Michel indicó que “ahí hay cosas que ajustar. Las organizaciones no gubernamentales deben ser más estrictas y deben tener mayor vigor para hacer respetar sus derechos. Normalmente esperamos a que haya un paro o una huelga para darles agua, para hacerles un puente. Esto tiene que ajustarse, esto debe estar en la visión de quienes administran las empresas”. Señaló que no es cuestión de falta de recursos porque las empresas del sector cuentan con ello y que se trata de inversiones sociales de poco valor en relación al total de la inversión realizada.

 

Para Zulma Villegas el problema con la actividad petrolera no se limita sólo a las actividades de las empresas. “Generalmente la apertura de las sendas (que acompañan los ductos) trae aparejada la llegada de población que va a ir a situarse a los márgenes de éstas. Puede ser que el petrolero sólo haya abierto esta vía, pero con ella viene un conjunto de gente que realiza una apertura mayor. Lo que se está generando en consecuencia es la deforestación y se está partiendo un área de bosque que lo hace mucho más vulnerable como sistema”, indicó.

 

Al respecto, Michel apuntó que “el sector que está defendiendo el medio ambiente está muy solo. No se ha expandido como para tener una voz en el parlamento, como un grupo que tenga poder y peso para hacerse entender por el Gobierno. Sé que es difícil pero hay que intentarlo”. Indicó que no se trata sólo del actual poder en funciones, sino que esto va a seguir dándose con cualquier gobierno y que otros podrían más bien ser menos favorables a una reflexión ambientalista.

 

Tamburini aseguró que “estamos ante un escenario en que de aquí a unos años se puede reponer la lógica de exportar o morir, de generar la renta a como dé lugar. A futuro nos vamos a ver con una situación bastante complicada para las áreas protegidas y el patrimonio ambiental y cultural que tiene el país”. Sostuvo que sería saludable volver a abrir un ciclo de debate sobre el modelo de desarrollo que se quiere y que se armonice nuevamente las visiones e intereses que están presentes en la sociedad boliviana en su conjunto.

 

…el sector que está defendiendo el medio ambiente está muy solo. No se ha expandido como para tener una voz en el parlamento…”

 

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