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Entérese de los cuatro boom petroleros de Venezuela en el último siglo, hasta su actual default


Pasada la segunda guerra mundial, Estados Unidos comenzó a importar petróleo del Medio Oriente y puso a competir ese crudo en el mercado estadounidense con el crudo venezolano. Esa región desplazó a Venezuela en 1949, como el tercer productor mundial. Hasta entonces, Venezuela producía 515.000 barriles diarios y, en su conjunto los países del Medio Oriente alcanzaban la cifra de 475.000 barriles al día. Sólo habían transcurrido 30 años desde la primera exportación de crudo y la nación era otra, marcada por el petróleo. Para lo bueno y para lo malo.
 
 
Al amparo de la riqueza petrolera y con la influencia de hombres visionarios como Juan Pablo Pérez Alfonzo —el más citado prócer venezolano como padre de la Opep—, pero también de Gumersindo Torres, Alberto Adriani —el autor de la frase “sembrar el petróleo”—, Manuel Egaña y el presidente Isaías Medina Angarita, el país avanzó en disposiciones legislativas, que le permitieron obtener sustanciales beneficios como productor de petróleo.

En 1936, se aprobó la Ley del Trabajo que consagraba el derecho de huelga y la sindicalización; en 1942, la Ley del Impuesto sobre la Renta; en 1943, la Ley de Hidrocarburos, que fijaba la regalía o impuesto inicial de explotación, instrumentos que constituyeron importantes logros frente al poder de las concesionarias extranjeros.

En 1948, Manuel Pérez Guerrero dio un gran salto. En su carácter de Ministro de Hacienda introdujo al Congreso Nacional la modificación a la Ley del Impuesto sobre la Renta, para establecer el principio del “50-50” —popularizado como el fifty-fifty—, para gravar con un impuesto adicional de 50% los beneficios que obtuviesen las compañías petroleras por encima de la participación.

Tres décadas después, en 1975, el Gobierno decidió nacionalizar el petróleo, y pagó a las concesionarias 4.300 millones de bolívares (equivalente a US$1.000 millones de la época) por toda la estructura de oleoductos, refinerías, terminales, taladros y la infraestructura existente.

En apretada síntesis, se identifican los cuatro “boom” petroleros que cambiaron radicalmente la economía venezolana:

- Entre 1927 y 1939, durante los gobiernos de Juan Vicente Gómez y Eleazar López Contreras, entraron al país US$2.500 millones.

- Entre 1948 y 1958, durante los gobiernos de Rómulo Gallegos y Marcos Pérez Jimenez, llegaron al país US$17.036 millones.

- Entre 1973 a 1984, durante los gobiernos de Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez y Luis Herrera Campíns, entraron al país US$145.000 millones.

- Entre 2004 a 2014, durante los gobiernos de Hugo Chávez-NicolásMaduro, el país recibió la impresionante suma de US$775.959 millones. Adicionalmente, por ingresos tributarios el fisco recibió ese lapso US$395.327 millones.

No obstante esa riqueza recibida, los bancos de inversión CitiGroup, Barclays, JP Morgan, han dicho, recientemente, que todas las señales de la economía venezolana indican que el gobierno venezolano no va a poder cancelar las deudas pendientes y caerá en un “default”. ¿Será posible esto?

El investigador y analista financiero Orlando J. Zamora, utilizando documentación oficial de varios organismos, aseguró que los gobiernos de Chávez-Maduro recibieron ingresos de US$884.049 millones en exportaciones petroleras; además de tributos directos e indirectos de US$772.332 millones; por emisiones de bonos, créditos y financiamientos US$251.767 millones y por la emisión inorgánica de dinero US$107.290 millones que hacen un total de US$2.015.438.000 millones (más de US$2 billones).

Zamora señala que el gobierno central utilizó y pagó una nómina de 2,7 millones de personas, 300.000 personas tercerizadas, e infló 3 veces la nómina de las empresas del Estado. Asegura también la presencia de 2,6 millones de pensionados, financiados al margen del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS).

En el estudio de este analista financiero Zamora, precisa que toda la estructura partió de Petróleos de Venezuela, que fundó 270 empresas nacionales y extranjeras y adquirió 20.000 vehículos para los Ministerios.

Una característica resaltante del último período es el boom de las nacionalizaciones: telefonía, electricidad, silos, cafetaleras, azucareras, cementeras, empresas agroindustriales, además de la creación de 14 bancos y una red de bodegas de alimentos.

En el estudio abarca 21 páginas se asegura que en esa danza de dinero se beneficiaron más de 30 naciones.

No obstante toda esa acumulación de riqueza, 36,3% de la población (10,9 millones de personas) vive bajo la línea de pobreza y lo que define al país ahora son sus indicadores negativos en: inflación, escasez, endeudamiento, escaso poder de compra de la población, devaluaciones, colapso del flujo financiero, caída del producto interno bruto, de las reservas, balanza de pagos negativa por cinco años consecutivos, corrupción, inseguridad, y pérdida de la calidad de servicios.

Zambrano señala que el costosísimo aparato burocrático devoró US$772.332 millones, PetroCaribe consumió US$59.679 millones y que Pdvsa arrastró al Banco Central de Venezuela y lo reemplaza como rector cambiario, lo hace sucumbir y lo lleva a imprimir US$107.290 millones en dinero inorgánico.

La empresa petrolera estatal fue endeudada 1,6 veces más que la Nación.

Zambrano expresa que la orgía de dinero comenzó en 2004, cuando se le eximió a Pdvsa, la obligación de vender al BCV los ingresos de divisas.

FUENTE: AMERICA ECONOMÍA

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