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La evidencia silenciada (*)

 

No nos engañemos. Aunque hemos dado muchos pasos adelante, aunque hemos logrado cambiar algunas percepciones, aunque hemos ganado pequeñas escaramuzas, todavía estamos perdiendo la batalla de la opinión pública. En la sociedad española sigue anclada, y muy bien sujeta, la convicción de que “las renovables son caras”. A poco que rasques en la piel de esas buenas palabras que en principio cualquiera dedica a las tecnologías renovables te encontrarás con este magnífico (tanto como falso) eslogan.

 

Sergio de Otto (**)

 

 

“Sí, eso de las renovables estará muy bien pero las renovables son muy caras y no podemos permitírnoslas”. El concienzudo trabajo de comunicación (y sus poderosas herramientas) de los que han visto amenazado su negocio por la aparición de unas tecnologías que usando las fuentes de energía que la naturaleza pone a nuestra disposición para su uso sostenible, sí, esa tarea de intoxicación, ha dado sus frutos.

 

En estos años hemos visto y escuchado en numerosas ocasiones ese mensaje en los titulares de la prensa o en informativos en boca de los dirigentes del puñado de empresas que controlan el sistema energético en este país y que no están dispuestos a permitir su democratización. No era necesario que apoyando esos titulares que han ido calando en la sociedad hubiera detrás sesudos estudios y análisis sobre todas las variables económicas, sociales, ambientales o estratégicas que conlleva el uso de unas u otras tecnologías en la generación de energía. No, no hacía falta, bastaba con el eslogan.

 

Definitivamente las renovables no son caras. Las primas que perciben son una excelente inversión para este país desde todos los puntos de vista”.

 

Sin embargo, desde esta orilla sí hemos aportado argumentos, sí hemos aportado datos, si hemos aportado análisis, si hemos contribuido al debate con estudios que nadie ha desmentido con otros del mismo alcance: son los estudios sobre el impacto macroeconómico de las renovables. El primero lo presentó la Asociación Empresarial Eólica en 2008, luego Protermosolar y APPA añadieron sus contribuciones que esta última mantiene con un gran esfuerzo puesto que la prestigiosa consultora que venía haciéndolos fue “invitada” por otros poderosos clientes a abandonar esta tarea.

 

Y no debe extrañarnos: la conclusión de todos y cada uno de estos estudios sobre el impacto macroeconómico de las renovables en nuestro país es tan elocuente, tan contundente, tan incontestable que cae como una losa que debería enterrar para siempre el maldito eslogan. Definitivamente las renovables no son caras. Las primas que perciben son una excelente inversión para este país desde todos los puntos de vista. Otra cosa es que podrían haber sido todavía más eficientes si el regulador no hubiera cometido errores, a los que son ajenas estas tecnologías y mucho más ajenos –aunque finalmente pagano – los inversores que apostaron por ellas inducidos por los sucesivos gobiernos.

 

Sí, año a año, los números han ido demostrando con tozudez que si analizamos los aspectos estratégicos, su efecto en el mercado eléctrico, en el empleo, en la aportación al PIB, en las importaciones y emisiones evitadas, en el I+D, en la fiscalidad y en otras variables, el resultado para la economía de nuestro país es un inmenso beneficio que supera con creces el esfuerzo que podía suponer el importe de las denostadas primas.

 

Estos estudios destacaban desde el principio la innegable relación entre el volumen de la generación renovable y el precio del mercado eléctrico, que se traducía en una reducción del precio de casación a mayor aportación de las tecnologías limpias. Entonces se negaba, luego se relativizaba su importancia y hoy, afortunadamente, algunos no tienen más remedio que aceptarlo. El dato del último estudio presentado por APPA es que entre 2005 y 2013 solo ese efecto ha supuesto un ahorro de ¡¡¡¡38.409 millones de euros¡¡¡¡ mientras que las primas recibidas por las renovables sumaban 33.478 millones de euros. Luego están los 18.510 millones de euros en importaciones de combustibles fósiles evitadas, los 3.279 millones de euros de derechos de emisión que nos ahorramos y así sucesivamente.

 

El Estudio del Impacto Macroeconómico de las Renovables en España publicado por APPA (http://appa.es/descargas/Presentacion_ Estudio_2013.pdf) es, debería ser, de obligada lectura para cualquiera que vaya a opinar de energía en este país. El problema es que es un argumento silenciado. No creo que ningún tertuliano ni editorialista y menos el ministro de turno se haya molestado en echarle un vistazo. Puestos a hacer reproches, ni siquiera los que tendrían más interés en sacar todos los días a la calle este magnífico argumentario lo hacen con la fuerza, el entusiasmo y los medios necesarios. Y ahí está.

 

Estos estudios destacaban desde el principio la innegable relación entre el volumen de la generación renovable y el precio del mercado eléctrico...”

 

(*) http://www.energias-renovables.com/articulo/la-evidencia-silenciada-20150205

 

(**)Socio de LeadsUp (Estrategias digitales) y director de SdeO Comunicación (consultor en energía)

 

 

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