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Internacionalizar en tiempos de crisis

 

Una crisis global como la actual provoca numerosas inquietudes y dudas sobre lo que implica para las empresas, así como también, respecto de las acciones que pueden llevar a cabo para enfrentar sus efectos. Ante un escenario que se proyecta adverso, algunas firmas anuncian (típicamente) reducción de inversiones, despidos, postergación de proyectos y cierre de instalaciones, entre otros y no pocas, reducen, congelan o ponen término a sus operaciones internacionales. Con pocas excepciones (como lo que hemos visto de Wal- Mart en Chile que adquirió el control de D&S, el principal retailer del país), el repliegue pasa ser una actitud casi predominante.

 

Erich Spencer R.(*)

 

En los medios encontramos expresiones como: “La empresa vuelve a lo fundamental”...” se concentrará en los mercados tradicionales”... “explotará sólo aquellos negocios que sean rentables”... “vuelve a concentrarse en su mercado (país) de origen”, etc.

 

Pareciera que el ámbito local, doméstico o nacional pasa a ser un lugar más seguro de refugio o salvación para los “severos embates de la globalidad”. Visto así, el mundo se aprecia como un terreno incierto, poco Internacionalizar en tiempos de crisis Erich Spencer R.(*) OPINION 37 seguro y menos atractivo para actuar y por ello la internacionalización se ve más como un problema que como una fuente de oportunidades para el crecimiento de la empresa. Evidentemente esto podría pensarse como una situación transitoria y que puede revertirse en la medida en que surjan señales de cambio de signo en la tendencia de la economía mundial.

 

 

La actual no es la primera (y probablemente no la última) de las crisis que la comunidad empresarial ha debido enfrentar a lo largo de su historia. Hay muchos ejemplos de empresas que habiéndose encontrado en estado casi agónico han logrado revertir esta situación y alcanzado luego resultados muy destacados.

 

No obstante, es razonable pensar que cada ciclo tiene también sus propias características y en donde las “soluciones” o respuestas aplicadas anteriormente, demandan algún grado importante de revisión.

 

Particularmente, en lo relativo al término de un proceso de internacionalización, este puede originarse en la búsqueda de un mínimo de rentabilidad en los negocios de la empresa, la que esperaría que al liberar recursos,estos se asignen a actividades que generen mayor valor agregado o proteger otros mercados prioritarios.

 

Tomar una decisión de este tipo puede tener mucho sentido en un contexto de mercados más bien fragmentados donde la movilidad de los actores y los recursos sería más bien acotada, pero en un escenario de alta interdependencia (que es lo que ocurre con la globalización), esta alternativa tiene alcances mucho más complejos y difíciles de predecir.

 

Por ejemplo, el lugar dejado podría ser ocupado por otras empresas, cuya fortaleza podría determinar que volver sea impracticable e incluso que logren sinergias, vía su cadena de valor internacional, que potencien su crecimiento en otras partes.

 

Salir de un mercado, sin mínimos resguardos, puede significar también que una firma pierda un capital comercial que quizá le costó años obtener, como sus clientes, distribuidores, posicionamiento de marca, etc., y que eventualmente no cuente con una fuente de información de primera mano para aprovechar futuros desarrollos y oportunidades.

 

A lo anterior vale agregar que para muchas de las empresas actuales el problema original no es el que se le hayan cortado los créditos (eso es posterior) sino que los mercados a los cuales accedía han comenzado a demandar menos de sus productos.

 

Bajo este punto de vista, el problema es de mercado y el mundo, pese a su coyuntura, es mucho más que lo que les puede ofrecer un solo país (como Chile por ejemplo).

 

El problema es que si una empresa se quiere proyectar más allá de la “tempestad”, no puede dejar de mirar el mundo como ámbito de negocios y fuente de beneficios. Los negocios se siguen haciendo, quizá a otra escala naturalmente, y alguien debe atender la demanda que existe.

 

Bajo esta perspectiva, la internacionalización en tiempos de crisis puede continuar, empleando eventualmente otros medios de menor costo o más eficientes como un uso más intensivo de Internet, formando consorcios comerciales, nombrando representantes y agentes externos o recurriendo al “Piggyback”. por señalar algunos. De este modo, parte importante de la respuesta a las dificultades presentes no estaría en replegarse de cualquier forma, si no de seleccionar más adecuadamente los medios para atender los mercados.

 

 

(*) http://www.uchile.cl/portal/facultades-e-institutos/economia-ynegocios/academicos-y-publicaciones/depto-de-administracion/46421/ultimas-publicaciones-revista-harvardbusiness-review

 

(**) Profesor de Negocios Internacionales Departamento de Administración Facultad de Economía y Negocios Universidad de Chile

 

 

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