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La bonanza boliviana más allá de la coyuntura

 

“Bolivia viene experimentando cambios económicos, sociales y políticos que muestran ser estructurales y no meramente coyunturales.

 

Pablo Javier Deheza (*)

 

S e escucha muy a menudo decir que los precios del petróleo están cayendo en picada y que eso significará el fin de la bonanza que vive Bolivia. Este tipo de análisis parten de la idea base de que la actual situación económica es coyuntural y mero fruto de una circunstancia benigna en el contexto internacional. Un primer elemento a considerar para el análisis es la situación del país en el contexto de la región. En 2013 la economía boliviana creció un 6,78%, se estima que el presente año cerrará con un 5,2%, el más alto de la región, y se prevé para 2015 una expansión en el orden del 5,9%. En contraste, Venezuela, el país sudamericano productor de petróleo por excelencia, creció en 2013 un 1,3%; se estima que cerrará 2015 con una tasa menor al 1% y lo mismo para 2015. En Brasil, Dilma Rousseff experimentó serias dificultades para lograr su reelección con un crecimiento económico del 2,3% logrado en 2013 y que muestra replicarse en el presente año. En la línea de razonamiento de que es el contexto mundial lo que explica la bonanza boliviana, Venezuela, por ejemplo, tendría que mostrar mejores cifras de crecimiento en vista de la etapa favorable que se tuvo en los precios del crudo.

 

En cuanto al gas boliviano, este sigue gozando de mercados cautivos en Brasil y Argentina. Ambos países muestran contar con la provisión boliviana para solventar sus necesidades por las próximas décadas”.

 

Cabe entonces preguntarse qué pasó para que un país como Bolivia, siempre tenido a menos, comience a obtener los resultados que hoy muestra. ¿Se trata de efectivamente de algo circunstancial y episódico o hay algo más detrás de esto? ¿Existe algo que haya cambiado en el país que permita explicar la situación?

 

Para responder esto bien vale retrotraerse por un momento al pensamiento de René Zavaleta. Reflexionando sobre la Guerra del Pacífico y por qué Bolivia pierde este conflicto, el sociólogo boliviano consideraba que el resultado era previsible aún antes del primer disparo: Bolivia no tenía la cohesión y coherencia entre el Estado y la sociedad en el grado en que Chile lo tenía. Esto quiere decir que en el momento decisivo el país vecino estaba en mejores condiciones de articular y movilizar recursos en un esfuerzo conjunto sólo posible desde lo estatal. Volviendo al presente, hasta finales del siglo pasado, Bolivia presentaba grandes exclusiones sociales, económicas y políticas que van a expresarse en una narrativa emancipatoria de las clases subalternas y que culminará con la toma del poder por parte del MAS en 2005, urnas mediante. En ese momento la parte medular de la agenda fue la asamblea constituyente, la reformulación del Estado republicano donde los grupos mayoritarios y excluidos a los que representaba Evo Morales no se veían reflejados.

 

La clase plebeya, desde el poder, va a replantearse la cuestión estatal y acabará por dar origen al Estado plurinacional, lo que es lo mismo fines prácticos que el Estado popular, aquel en el cual las mayorías se ven reflejadas y del que se sienten parte. Retomando la reflexión zavaletiana, con esto Bolivia avanzó hacia una construcción estatal más coherente con su base social y por lo tanto con mayor capacidad de articular esfuerzos. Algo que efectivamente está sucediendo. Esta parece ser la razón principal que explica por qué el país comienza hoy a ver resultados económicos que nunca antes vio en su historia.

 

Lo que ha sucedido no es coyuntural ni obedece tan sólo a un contexto de precios internacionales favorables; sin desmerecer la importancia de esto y asumiendo en todo momento su relevancia e impacto favorable.

 

Ahora bien, las empresas internacionales que se dedican al análisis de los precios del petróleo estiman que el precio del barril se estabilice en el corto plazo entre los 75 y 80 dólares por barril. En el mediano y largo plazo la tendencia es hacia una moderada alza. No se observan pronósticos que indiquen una caída sostenida por debajo de estos niveles. La situación en la región del golfo pérsico sigue siendo bastante complicada y en buena medida será la estabilidad o no de esta parte del mundo la que determinará en buena medida la evolución de los precios; en un grado mayor que la expansión o decrecimiento de economías como la china o brasilera. El mundo tiene una base estable de consumo de petróleo que no va a cambiar radicalmente de la noche a la mañana.

 

En cuanto al gas boliviano, este sigue gozando de mercados cautivos en Brasil y Argentina. Ambos países muestran contar con la provisión boliviana para solventar sus necesidades por las próximas décadas. El desafío que tiene el país en ese sentido pasa hoy por inaugurar una nueva etapa de prospección y exploración que asegure que Bolivia esté en condiciones de seguir exportando.

 

 

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