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El petróleo, impasible ante los conflictos


Las bombas israelíes han azotado Gaza durante semanas. Estados Unidos interviene en el norte de Irak, el país que debería cargar sobre sus hombros el grueso del crecimiento de la producción de la Organización de países productores de petróleo (OPEP) en los próximos cinco años. Los trabajadores occidentales huyen de la lucha entre facciones rebeldes en Libia, otro país miembro de la organización. Y la guerra de sanciones entre Occidente y Rusia amenaza el abastecimiento energético de Europa. Pero el mercado del petróleo global sigue impasible, y el precio del crudo se reduce a los mínimos de los últimos nueve meses: el crudo brent, de referencia para Europa, cierra la semana en 103,4 dólares; el del West Texas, de referencia en Estados Unidos, ronda los 95.

Esta estabilidad, que hace pocos meses hubiese sido una paradoja, se debe principalmente a un aumento de la oferta vinculado con el nuevo papel del América como proveedor global de crudo. Sobre todo, de Estados Unidos, que gracias al desarrollo de la técnica de la fractura hidráulica (fracking), se ha convertido en unos de los productores más pujantes del planeta. “Entre enero y mayo, EE UU aumentó su producción diaria con respecto al mismo periodo de 2013 en un millón de barriles”, explica Bhushan Bahree, director de la consultora estadounidense IHS Energy. “El incremento de la producción offshore de Brasil”, añade Bahree, completa el cuadro, junto con el potencial crecimiento de producción mexicana tras la reforma energética y la subida de la producción canadiense.

Kirsten Westphal, investigadora en ámbito energético del Instituto alemán de estudios internacionales y de seguridad (SWP, en sus siglas en alemán), insiste en que “sin la revolución del fracking en EE UU hubiese habido un mercado del petróleo en crisis y con precios mucho más elevados”.

Pero más allá del incremento estadounidense, la saturación de la oferta global se debe también al aumento de la producción tradicional. Según los datos publicados el pasado martes en su último informe mensual por la Agencia Internacional de la Energía (IEA, en sus siglas inglesas), la OPEP ha llegado a producir 30,44 millones de barriles al día, el máximo en los últimos cinco meses. La explicación del crecimiento de la oferta global, apunta la agencia, es que “pese a los conflictos armados en Libia, Irak y Ucrania, el mercado del petróleo hoy en día está mejor abastecido que lo previsto, con una superabundancia en el área atlántica”.

Otra confirmación de esa “superabundancia”, escribe en un informe el analista de Saxo Bank Ole Sloth Hansen, está en el hecho de que el brent haya entrado en contango, es decir, que los precios actuales son más bajos que los precios futuros.

“En los últimos 15 meses, los precios del brent no han salido nunca de una horquilla que oscila entre los 103 a los 116 dólares, y ya este es un hecho peculiar. Seguramente la abundante oferta es el principal motivo de esta escasa variación”, asegura el analista financiero Juan Ignacio Crespo. La ralentización de la demanda global contribuye a cerrar el círculo: la IEA estimaba que esa demanda iba a crecer en 1,180 millones de barriles al día, pero ahora cree que apenas aumentará en un millón. También el FMI, en su último informe mensual sobre materias primas, aclara que “la demanda de las refinerías se ha debilitado en Europa y en Asia por los escasos márgenes del refino, que reflejan además una ralentización de las condiciones económicas globales”.

¿Es sostenible este equilibrio? Severin Fischer, investigador del SWP actualmente en la Universidad Science Po de Paris, explica que “el del petróleo es un mercado que siempre reserva sorpresas: la situación de ahora es calma, pero no segura. La demanda está constantemente creciendo en Asia, y eso seguramente influirá en el mercado en los próximos años”.

Fuente: El Pais

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