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El debate sobre las energías renovables en Rusia, un país privilegiado por sus recursos hidrocarburíferos, especialmente de gas natural, es tema de esta nota que señala que la falta de financiamiento a este tipo de energía es la causa principal para el atraso en su consideración, como parte de una propuesta “más limpia”.

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Las energías alternativas: todo
depende del Estado (*)


El debate sobre las energías renovables en Rusia, un país privilegiado por sus recursos hidrocarburíferos, especialmente de gas natural, es tema de esta nota que señala que la falta de financiamiento a este tipo de energía es la causa principal para el atraso en su consideración, como parte de una propuesta “más limpia”.

 

Alekséi Grigóriev,
Alekséi Knízhnikov (**)

 

En 2012 y 2014 el Gobierno tomó una serie de medidas para la estimulación del sector. Pero la financiación de estas medidas no está prevista en el presupuesto federal y, al parecer, esta es la principal causa del atraso de las energías renovables en Rusia. Mientras tanto, las condiciones naturales del país son óptimas para desarrollar fuentes de energía más limpia.

 

En las últimas décadas se ha producido en el mundo un rápido crecimiento del uso de fuentes de energía renovable (viento, sol, biomasa, biocombustible, pequeñas centrales hidroeléctricas). A esto ha contribuido una serie de causas: la necesidad de reducir el impacto negativo sobre el medio ambiente y sobre la salud de la población, en particular la reducción de las emisiones de gas invernadero, la disminución de la dependencia de terceros, especialmente cuando los precios del petróleo han alcanzado los cien dólares el barril, etc.

 

En los últimos años las inversiones a escala mundial en el desarrollo de las energías renovables han registrado un aumento constante anual de 200.000 millones de dólares. En el periodo de 2010 a 2013, la potencia de las centrales eléctricas eólicas se incrementó casi el doble y superó los 300 gigavatios. Por lo que respecta a la potencia de las centrales eléctricas solares, en comparación con 2010, aumentó también casi el doble y en 2013 alcanzó casi los 135 gigavatios. Estos índices son comparables con la potencia general de las centrales eléctricas de la empresa rusa RAO UES, que es de 227 gigavatios.

 

Los líderes de la nueva energía limpia son Estados Unidos, China, Alemania, India, Brasil y España. El análisis de 2013 de los países del G20 indicó que prácticamente casi todos, con la excepción de Arabia Saudí y Rusia, han avanzado signi ficativamente en el desarrollo de la energía renovable en los últimos años.

 

La potencia de las centrales eléctricas eólicas de Rusia, según diversas estimaciones, es de 13-15 megava tios, es decir, menos del 0,005% en comparación con otras estaciones del mundo semejantes.

 

...se oyen a veces los argumentos de que Rusia posee enormes reservas de combustibles fósiles y que, por este motivo, no necesita desarrollar fuentes de energía renovable”.

A finales de 2013 se iniciaron las obras en Daguestán de la mayor central eléctrica solar de Rusia, con una potencia de 5 megavatios. Sin embargo, esto sólo supone el 0,005% de lo que se produce en el mundo. En este contexto se oyen a veces los argumentos de que Rusia posee enormes reservas de combustibles fósiles y que, por este motivo, no necesita desarrollar fuentes de energía renovable.

 

Sin embargo, la experiencia a nivel internacional demuestra que este argumento es poco sólido. EE UU es uno de los mayores productores de petróleo y de gas natural del mundo, pero compite con China por el primer puesto en cuanto a uso de energías renovables. El mayor productor europeo de petróleo y gas, Noruega, ha aumentado la potencia de las centrales de energía eólica de 13 megavatios en 2000 a 766 mega- vatios en 2013 y ahora trabaja para aumentar este índice hasta los 2 gigavatios en 2020.

 

Arabia Saudí, donde este año se ha puesto en funcionamiento la primera central eléctrica solar con una potencia de 1 megavatio, para 2032, cuando haya invertido más de 100.000 millones de dólares, prevé producir 42 gigavatios con los que atenderá hasta el 30% de la demanda de energía eléctrica del país.

 

Azerbaiyán tiene un plan de fomento de las energías renovables que le permitirá alcanzar en 2020 el nivel de la Unión Europea: hasta el 20% de toda la energía del país. Rusia tiene un enorme potencial para el uso de fuentes de energía renovable. Su tipo de energía tradicional es la leña, cuyo consumo se estima en 20-30 millones de metros cúbicos al año. Pero el uso de la madera y biomasa para la producción de energía eléctrica tiene un carácter singular. Hay proyectos exitosos de uso de biogás producido a expensas del reciclaje de residuos agrícolas, por ejemplo, en el óblast de Bélgorod, pero a escala nacional el potencial de estas energías renovables apenas está desarrollado.

 

La presencia en un conjunto de regiones de Rusia de condiciones naturales óptimas (viento en la península de Kola y en el litoral; sol en el sur de la parte europea de Rusia, en el lago Baikal y en Altái) contrasta drásticamente con el hecho de que sólo posee el 0,005 % de instalaciones eólicas y centrales eléctricas solares.

 

Las autoridades rusas han comenzado a prestar atención a la necesidad de desarrollar las energías renovables. En una ley federal aprobada en 2003, “Sobre la energía eléctrica”, se incluyeron medidas de apoyo para el uso de energías renovables con el fin de aligerar la conexión a la red, como la obligación de comprar energía producida por estas centrales eléctricas para compensar las pérdidas de distribución. Pero estas medidas no han dado visiblemente resultados positivos.

 

En 2012 y 2014, en un paquete de decisiones tomadas por el Gobierno de la Federación Rusa para, las medidas de estimulación fueron expuestas con más detalle, así como los objetivos a alcanzar en cuanto a potencia. Las centrales eléctricas eólicas deben pasar de 100 megavatios en 2014 a 1 gigavatio en 2020, lo que significa una producción total de 3,6 gigavatios durante el periodo de 2014-2020.

 

Por lo que respecta a las centrales eléctricas solares el objetivo para este año es alcanzar los 120 mega- vatios con un crecimiento de hasta 270 megavatios en 2020 que, en total, durante el periodo comprendido entre 2014 y 2020 sumará 1,5 gigavatios. Está previsto también que se fomente el uso de biomasa en forma de biogás, biocombustible líquido y combustible de madera sólido.

 

Pero la financiación de estas medidas no está prevista en el presupuesto federal y, al parecer, esta es la principal causa del atraso de las energías renovables en Rusia. Del volumen total de la financiación del programa estatal “La eficiencia y el desarrollo energéticos”, cuya ejecución se llevará a cabo entre 2013 y 2020 con una inversión de 28,7 billones de rublos (822.000 millones de dólares), sólo 104.800 millones de rublos (3.000 millones de dólares) provendrá del presupuesto federal, de los cuales sólo 1.800 millones de rublos (51 millones de dólares) irá destinado al fomento de las energías renovables.

 

En una condiciones de práctica- mente ausencia de apoyo estatal financiero, la rentabilidad de los proyectos de energía renovable debe ser garantizada a cuenta de los pagos de las compañías de red, que están obligadas a comprar esta energía para compensar las pérdidas. Está claro que las compañías de red tienen muchas más prioridades en las que emplear los recursos que obtienen de los destinatarios finales, que no quieren pagar más. ¿Conllevará el establecimiento de unos objetivos definidos a un cambio visible de la situación? Pronto se aclarará.

 

En el mundo hay una gran cantidad de métodos para el fomento de las energías renovables que en los últimos años han dado resultados muy positivos. Para llevarlos a la práctica, es necesario tomar conciencia y reconocer la baja efectividad de los pasos que se han dado hasta ahora en Rusia en este campo, empezar a elaborar planes de acciones futuras en que se involucren todas las par- tes interesadas, en primer lugar los representantes de las empresas que trabajan en este ámbito, etc.

 

Si se sigue en esta senda de inercia burocrática, no se saldrá de la situación formada, en la que una gran potencia energética como es Rusia, seguirá teniendo centrales eléctricas eólicas con una potencia de 13-15 megavatios, una cifra su- perada ampliamente por Honduras (102 megavatios).

 

(**) Alekséi Knízhnikov, Dirigente del programa de política de industria energética y WWF de Rusia. Alekséi Grigóriev, experto de la Asociación Internacional socio-ecológica (MsoSE).