Boletin Semanal

Suscribirse aqui
###

Nivalde
de Castro:

 

 

 

“Si Brasil no construye
hidroeléctricas,
tendrá que construir
termoeléctricas”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Riguroso en su análisis sobre temas del sector eléctrico, el profesor Nivalde de Castro, coordinador del GESEL Grupo de Estudios del Sector Eléctrico del Instituto de Economía de la Universidad Federal de Rio de Janeiro(UFRJ), señala que Bolivia podría promover un cambio en su matriz eléctrica en dirección a la hidroelectricidad, sin dejar de obtener ingresos por concepto de venta de gas natural excedente, en los mercados de la región como los de Brasil y Argentina.


Vesna Marinkovic U.

1América Latina tiene una larga historia en materia de esfuerzos integracionistas, sin embargo, a la fecha ninguno ha funcionado eficientemente. ¿La integración energética podría tener mejores perspectivas?

La integración energética, más específicamente, eléctrica, entre Bolivia y Brasil, es el tema de una nueva línea de investigación concreta del GE- FOTOGRAFÍA: CORTESÍA GESEL SEL, el Grupo de Estudios del Sector Eléctrico del Instituto de Economía de la Universidad Federal de Rio de Janeiro. El objetivo de este trabajo tiene tres vectores: Primero, visibilizar la experiencia constructiva y productiva del gasoducto Bolivia-Brasil que ha permitido que Bolivia; gracias a la exportación de gas, tenga actualmente estabilidad económica y política que no ha tenido en su historia reciente. El crecimiento económico, la estabilidad de la moneda, junto a otros factores de la dinámica económica del país, están reflejando que esta política de integración económica y energética (en el área de gas natural), entre Bolivia y Brasil, ha sido totalmente exitosa; entonces, por qué no reeditar esta misma experiencia a partir de la integración eléctrica, partiendo inicialmente de la construcción de la central hidroeléctrica binacional de Guajará Mirin, ubicada en el río Madera. Aquí se puede tener como referente la Binacional de Itaipú con el Paraguay. La producción de una binacional es de 50% para cada país y, además, es posible establecer, en el marco de las relaciones contractuales, las condiciones de venta del excedente de energía eléctrica como precisamente se ha hecho con Para- guay.

El segundo lineamiento en esta dirección, busca considerar el aspecto técnico de este tipo de integración. Es decir, hay una gran complementariedad entre los sistemas hídricos de Bolivia y Brasil que debe ser considerada: 94% de las aguas de todos los ríos de Bolivia convergen para el río Madera que es un río de frontera y entra en territorio brasileño desembocando en el río Amazonas. Entonces, el aprovechamiento hidrológico de Bolivia garantizara efectos positivos para el sistema eléctrico de Brasil; por tanto, por qué no aprovechar esta complementariedad. Al momento, los resultados de procesos de integración más exitosos y con mejores resultados como el gasoducto Bolivia Brasil e Itaipú, se dieron a nivel bilateral. En este sentido, se observa que la búsqueda de acuerdos aceptables entre los países involucrados, se convierte en un esfuerzo de características marcadamente técnicas, económicas y por supuesto diplomáticas.

 

Finalmente, el tercero pretende mostrar los mercados existentes, que involucra la estructuración de la cadena productiva, la estructura y diseño del mercado entre ambos países, lo que supone delimitar las posibilidades económicofinancieras de los anteriores vectores. Esto implica, sin duda, un involucramiento del Estado tanto en el ámbito de la actividad económica, como en la esfera de las políticas públicas y también en el ámbito jurídicoregulatorio.

 

2¿Consecuentemente?

Decir que la integración energética en América del Sur, principalmente la integración eléctrica, no ha dejado de ser un tema complejo debido a la diversidad política institucional de los países que componen la región, la asimetría de intereses, el sistema regulatorio, el sistema de comercialización de energía y la operación integrada de los sistemas eléctricos. Sin embargo, pensamos que Bolivia podría promover, con la integración eléctrica, un cambio muy importante desde el punto de vista económico y a nivel de la reducción de las emisiones de gases de efecto estufa en su matriz eléctrica en dirección a la hidroelectricidad; sin dejar de obtener ingresos muy significativos por concepto de venta de gas natural excedente en los mercados de la región como los de Brasil y Argentina.

3 En este marco, Bolivia se convertiría en un exportador de energía…

Construir la hidroeléctrica binacional de Guajará Mirin abriría una gran perspectiva para convertir a Bolivia en un importante exportador de energía eléctrica. La idea es hacer un proyecto de estas características con una potencia estimada de 3.500 megavatios, en la región del río Madera, a partir de la experiencia obtenida de los proyectos binacionales en Brasil, Argentina y Paraguay y, considerando también que Bolivia podría, a partir de la Binacional, aprovechar su gran potencial eléctrico priorizando la atenión del mercado interno y exportando la energía eléctrica excedente.

 

Además, esto permitiría a Bolivia revertir su matriz energética no renovable y dependiente del gas natural que deriva principalmente de una pérdida de planificación vinculada a proceso de privatización en la década de los años 90. Con la privatización realizada en este período, las inversiones en el sector eléctrico pasaron a ser ejecutadas solamente por capitales privados que priorizaron las centrales termoeléctricas en perjuicio de inversiones en centrales hidroeléctricas que le habrían permitido una matriz energética más limpia y menos dependiente del gas natural.

 

Como consecuencia de esta situación, Bolivia está obligada a subsidiar el precio del gas natural en el sector eléctrico para mantener el valor medio de las tarifas en niveles bajos debido a la importancia de este bien público que es la electricidad

 

4De manera que un proceso de integración eléctrica entre Bolivia y Brasil incentivaría, además, el cambio hacia una matriz energética más limpia…

En dirección a la hidroelectricidad, sin duda. Asimismo, esta situación permitiría generar más ingresos por la venta de gas natural excedente a los mercados de la región, y apuntalar una visión de desarrollo integral, como lo señalara el ministro de Gobierno, Carlos Romero al referir un modelo que permita la recuperación del excedente económico para su reinversión en la diversificación de la economía, la generación de valor agregado, y la reducción de las des- igualdades sociales, a partir de un rol más activo del Estado en la economía.

 

5¿Cuál el estado de situación de esta iniciativa?

Creemos que es necesario desarrollar acciones que identifiquen los problemas para llevar adelante esta integración eléctrica. El avance de la recuperación del rol del Estado en el sector eléctrico, ayuda mucho a desarrollar este concepto de política integral que debería apuntalarse en el marco de lo que podría ser un proceso de integración con el Brasil. Quiero decir que tiene que ser una dinámica más amplia; mirar el desarrollo integral del país a través de ese desarrollo hídrico que incidirá también en el transporte y permitirá a Bolivia un acceso al mar Atlántico, a través del río Madera; vital para el aumento de la producción agrícola y minera, para la exportación a China, Japón, Europa, etc. Estaríamos hablando de incorporar el componente de navegabilidad, como parte de una estrategia de integración eléctrica donde Bolivia repuntaría como gran exportador de energía eléctrica y Brasil se beneficiaría man- teniendo su matriz de energía eléctrica renovable.

 

El Complejo Hidroeléctrico del río Madera es un proyecto que consta de: La construcción de una hidrovía de 4200 km de largo que hace posible la navegación de grandes embarcaciones en los ríos Madera, Madre de Dios y Beni; Cuatro represas hidroeléctricas con exclusas para la navegación, situadas dos en el Brasil (San Antonio y Jirau), la tercera en aguas binacionales bolivianobrasileras (Guajará Mirin); y una cuarta en el interior de Bolivia, en Cachuela Esperanza y se trataría, con seguridad, de obras muy importantes para la economía y sociedad de Bolivia.

 

Por otro lado, sería una forma de crear sinergia entre las centrales hidroeléctricas de Bolivia con las centrales de Jirau y San Antonio, dividiéndose las ganancias energéticas de la regularización del río Madera

 

6Con observaciones medioambientales, sin embargo…

Sabemos que hay un movimiento internacional contra este tipo de proyectos hidroeléctricos, pero, no en contra de las termoeléctricas, lo que es muy paradójico, puesto que son las centrales termoeléctricas las que impactan de manera muy negativa al medio ambiente y no así las hidroeléctricas. Es el calentamiento global, derivado de emisiones de gases de efecto invernadero que están reduciendo la nieve de los Andes, de las montañas de Bolivia, y no las hidroeléctricas. La hidroeléctrica es energía renovable, barata y lleva más de 50 años funcionando sin emitir gases de efecto estufa, frente a las termoeléctricas que sí son altamente contaminantes.

 

Este es el dilema: la termoelectricidad. ¿Qué movimiento ambiental es este? Si Brasil no construye hidroeléctricas entonces tendrá que construir termoeléctricas y disminuir rentabilidad en términos económicos y determinar impactos ambientales mucho más costosos y nocivos para las personas y la humanidad. ¿Por qué Brasil y Bolivia no pueden aprovechar este potencial hidroeléctrico? ¿Es esto parte de una geopolítica mundial de los países más ricos que no quieren países más com petitivos en términos energéticos? ¿Quién financia a estas ONGs?

 

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar