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Agua y Energía,

una relación más que estrecha (*)

 

Cada región tiene sus propios casos que demuestran que el vínculo entre agua y energía debe contar con una adecuada atención en los programas y políticas

 

Águeda García de Durango (*)

 

Cuando la ONU anunció que el tema del próximo Día Mundial del Agua sería Agua y Energía, lo primero que se me vino a la cabeza es si existe algún caso en que estos dos elementos pueden “vivir” el uno sin el otro. Y la respuesta es definitivamente no. ¿Y por qué? Trataré de argumentarlo en pocos caracteres.

 

En primer lugar, ambos actores están estrechamente interconectados y son interdependientes, ya que cualquier tipo de energía hoy en día precisa de recursos hí dricos para su obtención y/o mantenimiento. Ejemplos cásicos son la hidroeléctrica, la térmica y la nuclear: todas ellas requieren del vital líquido para diferentes fases de su ciclo de vida.

 

Otros datos, además, señalan que el 8% de la energía generada en el planeta se utiliza para bombear, tratar y transportar el agua para el consumo humano.

Continuando en la línea de “dependencia”, podríamos decir lo mismo de la energía que se emplea en el ámbito hídrico. Por ejemplo, según datos de la Agencia Internacional de la Energía, un aumento del 5% en el transporte por carretera en el mundo hacia el año 2030 podría aumentar la demanda de agua hasta en un 20% para agricultura, debido a la utilización (prevista) de biocombustibles. Además, la generación de este tipo de carburante se vincula al aumento de la contaminación del agua, por el uso de fertilizantes y productos químicos en la agricultura. Otros datos, además, señalan que el 8% de la energía generada en el planeta se utiliza para bombear, tratar y transportar el agua para el consumo humano.

 

Aparte de estos puntos en común, es interesante destacar un caso en el que se refuerza esta interrelación de forma bidireccional como es el de la co-generación de agua y energía, de especial interés para países con escasez hídrica. La geotermia es una alternativa que ofrece interesantes oportunidades en este sentido.

 

Por ejemplo, según datos de la Agencia Internacional de la Energía, un aumento del 5% en el transporte por carretera en el mundo hacia el año 2030 podría aumentar la demanda de agua hasta en un 20% para agricultura

Todos estos no son hechos aislados. Cada región tiene sus propios casos que demuestran que el vínculo entre agua y energía debe contar con una adecuada atención en los programas y políticas tanto nacionales como internacionales, en especial con vistas al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Al fin y al cabo, el sector industrial es el gran consumidor de agua y energía, y la eficiencia en la utilización del recurso para lo producción de energía contribuirá inevitablemente a la consolidación de una economía verde.

 

(*) iAgua

(**) Responsable de contenidos de iAgua

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