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La presente nota refleja que las aguas de “las playas desiertas del Beni”, inundan cíclicamente alrededor del sesenta por ciento de este departamento, afectando la ganadería, los cultivos, las viviendas y la escasa infraestructura que existe en los distintos pueblos de esta región amazónica. ###

La “personalidad inundable”
del Beni, conózcala

 

La presente nota refleja que las aguas de “las playas desiertas del Beni”, inundan cíclicamente alrededor del sesenta por ciento de este departamento, afectando la ganadería, los cultivos, las viviendas y la escasa infraestructura que existe en los distintos pueblos de esta región amazónica. Se trataría, por tanto, de una zona con una “personalidad inundable” que, aprovechando esta circunstancia, podría transformarse en productor agrícola, piscícola y de biocombustibles.

 

A manera de contexto, la nota retoma algunas apreciaciones sobre la civilización hidráulica de Moxos, que nos remiten a un interesante sistema de aprovechamiento de las aguas, pero, aclara que este de ninguna manera habría podido evitar las inundaciones. Es más, deja como hipótesis que la causa para la desaparición de esta cultura hubiera sido, precisamente, una catástrofe climática.

Vesna Marinkovic U.

 

La civilización hidráulica de Moxos, en el Beni, creó un sistema interconectado de mega lagunas, lagunetas, canales, diques, camellones e islas que actualmente se encuentra, en parte, sedimentado. Sin embargo, la idea no era luchar contra la inundación sino aprovecharla, esperando que llegue con mayor o menor intensidad, comentó a ENERGÍABolivia, David Antelo, Ingeniero y MBA, miembro de la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos de Santa Cruz de la Sierra.

 

La respuesta tiene que ver con un momento complicado en la siempre postergada historia beniana que hoy confronta los saldos de una inundación considerada histórica. Antelo, que tiene un estudio denominado YESUSA´IR, sobre la civilización hidraúlida de Moxos, en el Beni, nos ilustra señalando que las grandes obras, de este florecimiento situado en la época precolombina, aún pueden ser apreciadas en su magnitud desde el aire, no sólo con sus componentes nombrados, sino con los mega geoglifos de su sección central que empequeñecen a los de Nazca.

 

SUS RÍOS

 

Este departamento ocupa 213,564 Km2, atravesados por tres grandes ríos, Mamoré, Beni e Iténez, los que se juntan para formar el río Madera, principal afluente meridional del río Amazonas. El Beni tiene dos provincias fisiográficas, la llanura Amazónica y el Escudo Precámbrico.

 

POBLACIÓN

 

Según datos del último censo, su población alcanza a los 425.780 habitantes. Aproximadamente el 32% de esta población lo constituyen 18 pueblos indígenas, los que mediante 19 demandas territoriales, han solicitado tierras por alrededor de 6.2 millones de ha (15 % del territorio Departamental).

 

ECONOMÍA

 

Su economía está sustentada principalmente en la ganadería y la producción de cultivos agrícolas como el arroz, la yuca, camote, algodón que a la llegada de los españoles tuvieron propagación mundial.

 

PRODUCCIÓN PARA LA EXPORTACIÓN

 

En la é poca republicana, entre la mitad del siglo XIX y el inicio del XX, el norte del Beni ha sido el centro del auge econó mico de la goma, cuya producción estuvo vinculada totalmente al mercado internacional. La agroforestación, silvicultura y pisicultura son otros de los potenciales de esta región.

“Si el antiguo sistema estuviese interconectado y funcionando, no afectaría el nivel de las aguas, ya que se trata de un territorio cuya cuenca tiene un único punto de desagüe, que es por el río Madera, además que se trata de terreno aluvial poco permeable, lo que dificulta que el agua se insuma y toda la sabana tiene escasa pendiente, provocando que el agua no fluya. Por cada kilómetro que se avanza de sur a norte se baja tan solo 9 centímetros”, explicó. Esto señala que si bien la cultura de Moxos tenía un importante manejo del agua, las grandes inundaciones no podrían ser resueltas por este sistema, pero, sí ser aprovechadas de manera más eficiente para el cultivo agrícola.

 

CON LA INUNDACIÓN NO SE PELEA

 

En esta línea y en relación a lo que viene siendo el manejo y la gestión de las aguas de los ríos desbordados en el departamento del Beni, sostuvo que:” La forma de salvarse y aprovechar la inundación que tuvieron los antiguos consistía en crear elevaciones sobre el nivel de inundación, pero esto no es lo que hemos hecho los modernos que no conocemos ni el territorio ni las aguas, así que lo único que queda es rezar y bombear agua. Con la inundación no se pelea; o se la aprovecha o se la sufre, no hay más alternativas”.

 

Consiguientemente, considera que una forma de aprovechar la inundación es transformando al Beni en productor agrícola, piscícola y de biocombustibles, en atención al perfil de este departamento que cíclicamente debe soportar inundaciones de los ríos que lo atraviesan y circundan las ciudades y diferentes comunidades.

 

“PERSONALIDAD INUNDABLE”

 

Francisco García Gutiérrez, experto en Hidrología, Hidráulica, Energética y Recursos Hídricos, e Ingeniero Cívil por la universidad de Lancaster (Reino Unido), opina, por su parte, que esta cultura ha tenido que convivir con los niveles de agua y sus variaciones estacionales; sus excesos y sus deficiencias, pero, en un panorama muy similar al actual. Es decir, que no estuvieron libres de situaciones de inundaciones y sequias, aunque remarca que los niveles de las recientes inundaciones en el Beni sobrepasaron los niveles registrados hasta el momento.

 

Prefiere decir que resulta difícil saber el grado de manejo de las inundaciones que esta cultura pudo haber tenido, asegurando que lo que lo que sí se puede suponer es que tenían asentamientos humanos concentrados, y que si estos estaban en zonas lo suficientemente altas, entonces no sufrían los efectos de los niveles de inundación. Fue explícito al remarcar que las poblaciones no tenían ni las cantidades de personas ni las extensiones que existen ahora.

 

Sobre la posibilidad de si esta cultura tenía la capacidad de drenar las aguas cuando había demasiada lluvia, desviándolas hacia otros ríos, evitando las inundaciones, sostiene que asumiendo que la lluvia fuera muy local en ausencia de llenura en los ríos; sería y es muy posible, que hubieran podido tener un drenaje efectivo.

 

“Hoy también se practica. Pero, si las condiciones son de inundaciones generalizadas, con rebalses de cauces y un flujo lento y continuo sobre las llanuras no los cauces fluviales-; ¿como evitarlas?”, se pregunta.

 

Piensa que en estas condiciones simplemente no se puede evitar las inundaciones. “No hay-dijo-, ni ha habido un medio mágico que pueda o pudiera haber ido contra la naturaleza y que haga circular el agua por canales más rápido que lo que la naturaleza permite a través de la gravedad”.

 

“Es decir, aunque tuvieran canales. La pregunta es; ¿si sería posible que estos pudieran llevar el fluido de manera tan rápida como para evacuar inundaciones de manera eficiente, es decir; y valga la redundancia, rápida?. La respuesta es no. La gravedad, sigue siendo el único elemento motriz, y no hay nada que pueda hacer mover de manera natural al agua ni más rápido, ni más lento. La gravedad impone su ritmo”, precisa.

 

SISTEMAS HIDRÁULICOS EFECTIVOS

 

García agregó que cuando el origen del agua que inunda viene de sectores de aguas arriba y todo está totalmente cubierto por agua que fluye lenta; nuevamente, en esa situación los canales y cualquier estructura de evacuación ya no es eficiente, sencillamente porque no funciona como tal, pues sólo se trataría de un elemento de rugosidad, remarcando que lo único que evitaría inundaciones es tener zonas altas.

 

“Por lo que hablar de sistemas hidráulicos “efectivos y eficientes”

 

de manejo de inundaciones, no es acertado. Me imagino que los miembros de esta cultura tenían los sistemas tan tradicionales como los que se tienen hoy; es decir, hacer alturas, o inspirados en los árboles y monos, hacer casas sobregiradas o, lo que comúnmente se llaman chapapas”, dijo remarcando que cuando el volumen de agua es muy grande no puede existir eficiencia.

 

Insistió en que la única forma de enfrentar las inundaciones en esta región sigue siendo tener a disposición zonas altas (en forma de alturas artificiales), pero, reconoce que no se sabe aun cuán altas estas debían ser. Sin embargo, afirma que el nivel de las recientes inundaciones permiten tener una nueva referencia que servirá de aquí en adelante, y coincide con Antelo en que las inundaciones no se enfrentan ni se pueden evitar y sólo es posible pensar en su aprovechamiento.

 

 

SITIO RAMSAR

 

Los humedales mojeños han sido incluidos en la Convención Ramsar, y se constituyen actualmente en uno de los ecosistemas de mayor valor productivo y ecológico del planeta, se han identificado 131 especies de mamíferos, 568 de aves, 102 de reptiles, 62 de anfibios, 625 de peces y al menos 1000 de plantas.

 

Fuente: Ovidio Roca

 

ENERGÍA

 

Tiene una matriz marcadamente térmica, su abastecimiento de energía eléctrica está asentado, fundamentalmente, en el diésel y la leña, con alguna incidencia del bagaso de la castaña más hacia el norte del departamento. La luz eléctrica no cubre todas las áreas urbanas ni las rurales. El diésel es transportado en barcazas desde el Chapare y en cisternas desde Santa Cruz.

EL IMPACTO DE LAS HIDROELÉCTRICAS

 

Requerido sobre si el nivel de las inundaciones el 2014 en esta región de la Amazonía podían ser resultado de la construcción de hidroeléctricas en el río Madera, Francisco García contestó que todo embalse que se forma fruto de la ejecución de obras de retención (como ser presas) tiene efectos en el flujo hacia aguas arriba de las mismas. “Aparte de retener agua y crear un lago; las presas actúan como un semáforo cuya señal se transmite hacia aguas arriba por el flujo y este va disminuyendo de velocidad hasta que ingresa al embalse y ya dentro del mismo disminuye más rápido. Sí, aunque parezca raro, el flujo sabe lo que está pasando hacia abajo y consecuentemente se forma lo que se llama una curva de remanso, que dependiendo de la altura de la presa, el nivel del agua en la misma, y la geometría del embalse, tendrá más o menos efecto hacia aguas arriba”, acotó.

 

Así mismo, indicó que el flujo hacia abajo de la presa va a estar controlado por esta estructura y sus obras de control y entrega, señalando que por ello hacia abajo de estas estructuras se puede lograr controlar los flujos y, eventualmente, reducir el pico de las crecidas, asegurando que el que paga el precio es el de arriba.“La respuesta es que sí tienen un efecto hacia aguas arriba en la efectividad del drenaje; ahora, el acertar en cuanto o de qué manera, supone análisis especializados que requiere de “expertos especialistas” en el tema”, dijo concluyente.

 

En este marco, considera que si Bolivia va a entrar en la generación hidroeléctrica como elemento de peso importante en su matriz energética, las opciones más viables están en lugares dentro de la parte andina y subandina; por el reducido impacto que tendrían, toda vez que los cauces se encuentran confinados entre macizos de la cordillera de los Andes y tendrían menor impacto relativo que al ejecutarlos en ríos con llanuras frecuentemente inundables como son las del Beni.

 

Indicó que la generación hidroeléctrica en el Beni sería una alternativa mediante “centrales de pasada”, es decir, de paso del flujo de agua logrando desniveles pequeños con estructuras transversales. Pero, ante la variación de carácter estacional de niveles y caudales, no cree que sean una alternativa viable; no al menos en áreas de las llanuras inundables del Beni.

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