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'Exportando gas, ganamos más'

'Exportando gas, ganamos más' Exportando gas ganamos más
que usando el gas en las termoeléctricas y el pueblo gana más económicamente”, afirmó el presidente del Estado, Evo Morales Ayma, en el marco del encuentro nacional “Soberanía Hidrocarburífera al 2025”, realizado en Tarija la semana pasada con el objetivo de construir colectivamente una política para el sector.

La afirmación, coincidente con la visión de las petroleras privadas, quienes consideran que la mejor manera de monetizar el gas boliviano es exportándolo, dio cuenta de que la apuesta del actual gobierno es, además, utilizar los ingresos por concepto de la venta del gas natural, en proyectos energéticos.

En esta línea, el primer mandatario manifestó que su gobierno delineó sustituir la quema de gas natural por obras hidroeléctricas en la gestión 2025. Es decir, ha decidido sustituir el uso del gas en termoeléctricas, por el desarrollo de represas hidroeléctricas, para la generación de electricidad.

Ergo, el gobierno ha determinado optar por la hidroelectricidad, una ruta que, probablemente, le abre escenarios de negociación expectables con el vecino Brasil, de larga trayectoria en la gestión de represas para abastecer la demanda de electricidad de su mercado interno y que, en ese marco, ostenta una de las matrices más limpias de la región, aunque esto no le ha restado problemas de orden medioambiental.

Según el documento oficial de dicho encuentro, actualmente la matriz energética boliviana se respalda en aproximadamente un 70% con termoeléctricas y apenas un 30% con hidroeléctricas por lo que el ministro de Hidrocarburos y Energía, Juan José Sosa, habría señalado que se pretende revertir totalmente esta situación asegurando que es posible llegar al 2025 con 70% de hidroeléctricas y un 30% de termoeléctricas.

El evento de Tarija también ha permitido remarcar que las inversiones en exploración sean públicas, privadas o mixtas, deben incluir las áreas con potencial hidrocarburífero de todo el país y también en áreas no tradicionales y, especialmente, ”realizar actividades en áreas prospectivas con sobreposición a áreas protegidas”.

Esto implica, según el gobierno, ”gestionar el apoyo social comunitario para que las actividades de hidrocarburos puedan ser efectivizadas a la brevedad posible” y también plantea gestionar los incentivos necesarios para viabilizar actividades exploratorias en el país. Dos espacios complejos y que le exigirán al gobierno agudizar sus instintos de negociación tanto con las comunidades como con las petroleras, con el fin de obtener los resultados previstos para una exploración permanente y, al parecer, intensiva también, de hidrocarburos.

Entre las conclusiones de este encuentro destaca la propuesta de pasar de la subvención universal a la subvención focalizada para garantizar tarifas equitativas y accesibles y; precisamente, la comentada al inicio de esta columna, que señala que los excedentes de la comercialización de hidrocarburos deben ser reinvertidos en el sector, pero, además, redistribuidos en grupos vulnerables. No se dice nada concreto sobre la urgencia de apoyar la implementación de proyectos productivos, más allá del sector, vía las prefecturas y las alcaldías, con la idea de apuntalar la industrialización del país.

Finalmente, nos imaginamos que estas sugerencias, surgidas al calor del evento, serán derivadas a una instancia técnica que elabore unos lineamientos que sirvan de base para la elaboración sistematizada de una política de Estado para el sector energético en el país y, antes de su aprobación, retorne a la consulta ciudadana y ojalá en plazos preestablecidos y no electoralizados.

AUTOR
VESNA MARINKOVIC









FUENTE
EL DIA

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